La Alcarria Obrera fue la cabecera más antigua de la prensa sindical en la provincia de Guadalajara en el siglo XX. Heredera del decimonónico Boletín de la Asociación Cooperativa de Obreros, comenzó a publicarse en 1906 y lo hizo ininterrumpidamente hasta que, en el año 1911, dejó paso a Juventud Obrera.

El odio de la burguesía y el terror al que fueron sometidas las clases populares provocaron su total destrucción: hoy no queda ni un sólo ejemplar de ese periódico obrero.

En 2007 recuperamos La Alcarria Obrera para difundir textos fundamentales y originales de la historia del proletariado militante, con especial dedicación al de Guadalajara, para que sirvan de recuerdo histórico y reflexión teórica sobre las bases ideológicas y las primeras luchas de los trabajadores en pos de su emancipación social.

10 de abril de 2008

Sobre las minas de plata de Hiendelaencina

En su número dos, correspondiente al 6 de mayo de 1846, el periódico El Buen Deseo de Guadalajara publicaba un extenso artículo que repetía, en muy buena medida, lo escrito en El Universal del 4 de marzo de ese mismo año por Luis de la Escosura, por entonces director técnico de alguna de las minas alcarreñas y que con el tiempo llegó a ser presidente de la Junta Superior Facultativa de la Minería y senador del reino. Hiendelaencina se convirtió, de la mano de la extracción minera, en un próspero foco industrial y en un activo centro de acción obrera de indudable importancia, sobre todo en una provincia agraria como Guadalajara. El movimiento obrero provincial escribió allí sus primeras páginas. La debilidad del capitalismo español, puesta de manifiesto en el artículo, impidió la consolidación de la industria en Hiendelaencina, que pocas décadas después volvió a ser una aldea perdida en tierras alcarreñas.

Cumpliendo lo que prometimos en nuestro prospecto, vamos á ocuparnos hoy de un asunto que tiene en expectación á la provincia, y ha excitado el interés de la España entera. Conocido es que nos referimos á los ricos veneros metálicos descubiertos no ha mucho en Hiendelaencina y otros pueblos de los partidos judiciales de Atienza, Sigüenza, y Cogolludo, que prometen una nueva era de prosperidad para la Nación, y utilidades sin cuento y de muchas clases al país en donde la providencia ha encerrado tantos tesoros. Este es la provincia de Guadalajara.
A parte de las minas de carbón y cobre que con varia fortuna se están explotando hace algunos años en Tamajón y Molina, y que por efecto del nuevo furor minero no dudamos que se aumentaran, y que tal vez se realicen descubrimientos más importantes; el hallazgo milagroso, porque tal le creemos, de Hiendelaencina, al paso que ha sido el heraldo de la avaricia particular, es un acontecimiento, que en nuestro concepto, hará época en la historia de la prosperidad nacional, y muy señalada en la de la riqueza de esta provincia, que está ya hace algunos meses tocando sus ventajosos resultados.
La aparición, el impulso ó desarrollo de toda industria nueva produce siempre intereses hasta entonces desconocidos ó abandonados, que si para la generalidad de las gentes pasan desapercibidos, el ojo previsor del hombre entendido los ve á larga distancia y los calcula en todas sus diferentes combinaciones. Esta regla es menos aplicable á la industria minera que á otra, por que como á nadie es desconocido el valor de los metales y más principalmente de los llamados preciosos, allí donde se sabe, ó se cree su existencia, naturalmente acude el interés individual, móvil principal, como se ha dicho perfectamente, de todas las acciones del hombre. Exige por otra parte pocos conocimientos y cálculos y combinaciones adquirir mucha plata u oro en abundancia para los que piensan, como el vulgo, que, estos metales se encuentran en las entrañas de la tierra, sino acuñados, en barras por lo menos, y que no hay más que hacer excavaciones, y cargar los mulos y ser rico. No hace muchos meses que al borde de uno de los mejores pozos de Hiendelaencina oímos explicarse así a uno de los interesados. Esto prueba, al paso que una cándida ignorancia, lo que dejamos indicado arriba, que esta clase de industria, desde el momento en que se cree existente en un punto cualquiera, extiende rápidamente su mágica influencia envolviendo con un frenesí inexplicable al tonto y al discreto, al pobre y al rico, al grande y al pequeño, á todos en fin, porque á nadie conocemos que no desee adquirir ó aumentar riquezas. Nuestro carácter nacional se presta más también á lo maravilloso que á lo exacto. Y como si esto no fuera bastante, la tradición de los antiguos tesoros que los romanos encontraron en nuestro suelo, han vulgarizado, por decirlo así, la creencia de que en cualquiera parte pueden hallarse en abundancia. El descubrimiento de un nuevo mundo vino á fijar de un modo indeleble en el corazón de los Españoles este sentimiento general, de manera que desde entonces hasta ahora las palabras América, Minas, Tesoro, etc. no han significado más que una sola idea, la de la opulencia rápida y á poca costa. Es verdad que no se repara más que en los favorecidos por la fortuna, desviando la vista de los infinitos á quienes despeñó su inconstante rueda; pero este es achaque común de todas las demás cosas, á la manera que el médico no recuerda más que al enfermo á quien salvó, ni el soldado tiene presente á otro que al que clavó su lanza en el muro enemigo sin advertir los que cayeron en el foso. Con varia fortuna, siguiendo nuestro propósito, se han explotado en la mayor parte de nuestras provincias minas diferentes, mas ó menos ricas, habiendo quedado muy reducido su número y casi en el abandono esta industria en el presente siglo; así lo prueba, entre otros datos, la vigente legislación del ramo, insuficiente en el día, en concepto de todos, para atender á todas las necesidades á que pudo bastar en el año de 1825. El nombre de Almagrera se ha hecho demasiado célebre en los fastos de la minería española, y acaso estén destinadas para llenar en los mismos una página más brillante las sierras de Atienza entre las que sobresale el punto de Hiendelaencina, como Frayberg en Alemania, con quien científicamente se le ha comparado.
Para tener á nuestros lectores al corriente de lo que el tiempo y los esfuerzos de las compañías formadas ó que se establezcan, van dando de sí en materia tan importante para nuestra provincia, manifestaremos cuantos datos y noticias se nos comuniquen por las sociedades ó particulares interesados en que se dé publicidad al estado, esperanzas ó productos de las pertenencias respectivas, á quienes con la mejor voluntad ofrecemos las columnas de nuestro periódico, sin otra retribución que la del franqueo de su correspondencia. Con respecto á las tres minas principales de Hiendelaencina, La Fortuna, Santa Cecilia y la Suerte, no carecerán nuestros lectores de ninguna de las noticias que reciba su Director, quien nos ha prometido facilitarlas. Y toda vez que hasta. ahora son estas minas las que más ventajas ofrecen y las más ricas del país, principiaremos a ocuparnos de ellas extractando la parte más notable del interesante artículo de su Director facultativo Don Luis de la Escosura, publicado en El Universal de 4 de Marzo último, porque es trabajo que en nuestro pobre concepto llena todas las condiciones apetecibles para formar una idea exacta de la importancia de este criadero, y al mismo tiempo porque en él se dan á conocer otras minas también de gran valor por su proximidad a las nombradas ó por los filones que poseen.
Dice así el Sr. Escosura:
Por tercera vez tomo la pluma para hablar de un asunto que adquiere cada día mayor interés. Limitábanse mis observaciones en los anteriores artículos á las pocas varas escavadas en las minas de Santa Cecilia, La Suerte y La Fortuna; desenvuelta hoy á la vista de tan halagüeño horizonte una industria que en breve coronará los esfuerzos de muchos emprendedores, y será una de las más importantes de la Península, me hallo en el caso de presentar nuevos datos, y me lisonjeo de que mis apuntes serán esta vez más interesantes, y ofrecerán mayor seguridad á los mineros de aquel distrito.
La mina de Santa Cecilia en la que por dichos artículos sé sabe que el filón está reconocido en las 200 varas de longitud que comprende su pertenencia, se halla hoy a 57 varas de profundidad en el pozo maestro ó de la plata; tiene otro pozo á 50 varas del primero que se sigue también trabajando y lleva 24 varas de profundidad. Ambos á dos verticales, caminan sobre el filón; el primero con las dimensiones adecuadas para pozo maestro, y el segundo con las de un pozo destinado á la ventilación de las labores y á auxiliar al maestro en casos de reparación; en el momento sirve para atacar el filón en dirección por dos puntos á la vez.
Del Pozo de la Plata parten dos galerías á 30 varas de profundidad que tienen hoy 20 varas cada una de longitud. Estas galerías deben ser el punto de apoyo para arrancar el mineral del filón hasta la profundidad de 30 varas. En la actualidad se construye un malacate, y en el espacio de cuatro meses, esta mina se hallará en el caso de extraer 4 á 5 mil quintales de mineral al mes; teniendo además los trabajos preparatorios bien fortificados para asegurar constantemente esa ó mayor producción si necesario fuese.
Los trabajos de la Suerte se hallan á 40 varas de profundidad. El filón que en esta mina desapareció en el verano último, acaba de ser recobrado con creces por la excelente calidad de su mineral.
La Suerte no tiene su filón superficial como Santa Cecilia en las 200 varas, pero nada creo aventurar, antes bien me lisonjeo de antemano con el triunfo, asegurando que la mina de la Verdad situada en los confines de la pertenencia de la Suerte, tiene descubierto el mismo filón que pasa por Santa Cecilia, por la Fortuna, y por la Suerte. Esto es lo que se esperaba, lo que debía suceder y por esto mismo no se cree...; porque debajo de tierra deben pasar cosas muy extrañas, y fuera de toda consecuencia lógica, cuando los incidentes casuales se toman por reglas generales, y se atribuye á caprichos de la naturaleza, la regularidad y orden de fenómenos sujetos á las leyes conocidas.
Trasladándome de nuevo á Hiendelaencina, observaré que en la Suerte además del pozo de 40 varas y de otros trabajos de reconocimiento, hay una galería abierta á 15 pies de profundidad que tiene 40 varas de longitud sobre el filón; de esta galería se han sacado preciosos cristales de bromuro de plata de color verde que no debe confundirse con el mineral terroso de color verde y amarillento, que son mezclas de cloruro y de bromuro de plata. Esta mina en el verano próximo, en cuya época el pozo maestro quedará definitivamente arreglado y establecido el malacate y un pozo de ventilación, podrá dar mensualmente la misma cantidad de mineral que Santa Cecilia.
La Fortuna que está á 35 varas de profundidad y en la que se han hecho otras labores de reconocimiento, debe dirigir inmediatamente sus trabajos sobre el filón con una galería a 30 varas de profundidad. Demostrada la existencia de este filón, y reconocida la naturaleza del mineral, queda todavía por resolver otra cuestión del mayor interés para el éxito de las empresas. ¿Cuál será el con tenido de plata, término medio, por quintal de mineral? Difícil es inferir por infinitos ensayos que se hagan, pero sin temor de cometer, grande error, puede asegurarse que el quintal de mineral limpio producirá, cuando menos, uno y medio á dos marcos de plata por quintal, siendo todo de la calidad del que hasta aquí se ha extraído.
Además de este filón hay en aquel distrito otro en Congostrina, descubierto en la mina de San José, el filón de la Mala Noche, y por fin el de San Juan Facundo, que es el que hasta ahora difiere más del de Hiendelaencina, pero que en profundidad será probablemente análogo.
Todos estos filones son paralelos. El de Hiendelaencina; el de la Mala Noche y el de San Juan Facundo, atraviesan las capas de gneis levantadas; el de San .José de Congostrina que atraviesa. Las capas de pizarra micácea también sublevadas, está reconocido en una longitud de 20 varas y á la profundidad de 35; y á juzgar por la dirección observada en tan cortos trabajos, debe pasar por la pertenencia de la Emilia y de algunas otras demarcaciones situadas á la inmediación de San José. Se pretende que el de San Juan Facundo ha desaparecido, lo mismo que se creía de San José; y aunque me había propuesto no hablar de trabajos de .minas, siendo yo director de alguna de ellas, el interés mismo de los particulares me obliga á decir que tanto en las dos últimas como en la Mala Noche, las labores y la fortificación caminan sin plan alguno y sin el menor conocimiento de minas ni de criaderos. En la última, en razón de su posición topográfica, los trabajos deben limitarse á profundizar un pozo siguiendo el filón, mejor situado que el que hoy se halla ya definitivamente como pozo maestro y una galería horizontal desde el arroyo siguiendo las inflexiones también del filón. En San José debe profundizarse el pozo, que desde un principio debió abrirse sobre el filón siguiéndolo á mayor profundidad, y á una altura conveniente establecer galerías de reconocimiento. Apenas habían empezado los trabajos en San Juan Facundo, cuando yo visité aquella mina; mi opinión en consecuencia sobre la marcha que debiera adoptarse sería aventurada.
Todos los trabajos que se emprendan en aquel distrito sobre filones de barita, cuya dirección sea próximamente E. O., deben ser productivos aun cuando en la superficie y á cortas profundidades sean estériles. Es muy posible que también se encuentren filones en dirección diferente, y cuya ganga sea cuarzo ó espato calizo, ó espato flúor, ó bien brun spath como en el Haratz; pero hasta ahora no hay dato ninguno en apoyo de semejante conjetura. Todo el afán de los mineros debe limitarse á reconocer los criaderos en profundidad y en dirección, sin buscar cambios bruscos de dirección ni aparición de nuevos filones, porque esto es contrario al origen y formación de los filones. En efecto, la dirección, la inclinación y cuantos accidentes pueden ocurrir en la marcha de un filón, son enteramente independientes del rellanamiento; es decir, de la posición y naturaleza del mineral que contiene; éste es consecuencia ó efecto secundario de la aparición de una roca volcánica, de los pórfidos, por ejemplo en Hiendelaencina, lo mismo que en Freyberg, al paso que el espacio, es decir, la dirección é inclinación del filón son precisamente efecto de un agrietamiento en épocas tranquilas en que nada alteraba el reposo de la tierra en aquel punto, y cuando las rocas presentaban cierta resistencia; por cuya razón estas grietas son regulares comparadas con la magnitud del globo, como ha podido observarse en nuestros días en aciertos puntos de América, en donde después de un terremoto o la extinción de un volcán, los terrenos se han agrietado lo mismo que el de Hiendelaencina, Frayberg y otros. Ramales de una grieta principal se conciben y á cada paso se encuentran; testigos el pozo de Canto Blanco, de Santa Cecilia y los ramales de la Fortuna; pero dos grietas distintas y paralelas en el espacio de 10 ó 12 varas, es muy difícil de concebir. Por el origen mismo del rellanamiento de filones, se concebirá fácilmente cuan aventurado es formar juicio acerca de la riqueza de un criadero á cierta profundidad. La masa principal de un filón no es casi nunca el mineral beneficiable y de esa únicamente se puede responder hasta cierto punto; pero admitiéndose por la estructura en bandas y la cristalización de ciertos compuestos que los minerales se han depositado por emanaciones lentas y periciales ¿qué dato hay para saber si en un punto se han acumulado más minerales que en otros y si este punto está próximo á la superficie de la tierra? Por el hecho mismo de que los filones se han rellenado de abajo arriba, es creíble que en la superficie no sean tan ricos como en profundidad; pero dejando toda conjetura á un lado, vengamos a los hechos. Se conocen filones muy ricos en la superficie y estériles á cierta profundidad. Los mineros alemanes pretenden que al nivel de las aguas ó valles inmediatos á las minas empieza á encontrarse la riqueza. En algunos puntos de Francia, han esterilizado los criaderos á la altura de las aguas. Los filones de poca potencia suelen ser los más ricos en el Hartz y otros puntos, en Almadén la potencia y la riqueza del mineral aumentan en razón directa. Sin salir de Hiendelaencina y para acabar, nada se aventura en asegurar que si la mina de la Fortuna tuviera á todas profundidades, el mineral que se encontró en la superficie, ella sola hubiera podido dar más plata anualmente que todas las minas del mundo reunidas; y que si la suerte sigue dando el mineral que hasta el día, es decir, á las 40 varas de profundidad, será sin disputa la primera entre las de plata, como Almadén entre las de azogue.
Merced al contrato celebrado entre las sociedades de Santa Cecilia, la Suerte y la Fortuna y el Sr. Pollard, en el que me honro de haber tenido una parte aunque pasiva, los resultados dentro de algunos meses deben resolver el problema para los que prudentemente no han fijado por completo su opinión. Entre tanto motivo de halagüeña esperanza, acaba de resolverse desfavorablemente una de las cuestiones más interesantes para la prosperidad de Hiendelaencina. Debiéndose unir las tres minas de La Suerte, Santa Cecilia y la Fortuna, formando una sociedad cuyas labores, máquinas, edificios, oficinas, empleados, etc. fueran todos unos, razones poderosas por una y otra parte imposibilitan por ahora tan ventajosa alianza. Los gastos de explotación deben aumentarse considerablemente, y las utilidades disminuir en la misma proporción; pero es de esperar que convencidos más tarde unos y otros de esta verdad, sea más posible la realización de un contrato.
Entretanto ya he dicho que el terreno de Hiendelaencina es metalífero y que la experiencia lo acredita. En todas las minas deben mirar sus labores como puros reconocimientos, y dejando aparte malas rutinas y sentenciosos consejos, reconocer .los filones con pozos que sigan su inclinación á la mayor profundidad posible, y ya desde fuera, o ya partiendo del pozo galerías en dirección. Lo ocurrido en la Suerte es muy notable y aunque el problema era difícil por ser el filón vertical; puede servir para demostrar que los filones no acuñan como vulgarmente se cree, sino que ó no es posible, ó no se acierta a encontrar su continuación; y así dice un autor conocido; y nosotros somos de su opinión, que hay filones que esterilizan más o menos y se tienen que abandonar, pero que todavía no se ha llegado en ninguna mina al límite inferior de un filón; y sin salir de España las de Guadalcanal, las de Galallo en Córdoba, y algunas más, pudieran suministrarnos terminantes ejemplos.