La Alcarria Obrera fue la cabecera más antigua de la prensa sindical en la provincia de Guadalajara en el siglo XX. Heredera del decimonónico Boletín de la Asociación Cooperativa de Obreros, comenzó a publicarse en 1906 y lo hizo ininterrumpidamente hasta que, en el año 1911, dejó paso a Juventud Obrera.

El odio de la burguesía y el terror al que fueron sometidas las clases populares provocaron su total destrucción: hoy no queda ni un sólo ejemplar de ese periódico obrero.

En 2007 recuperamos La Alcarria Obrera para difundir textos fundamentales y originales de la historia del proletariado militante, con especial dedicación al de Guadalajara, para que sirvan de recuerdo histórico y reflexión teórica sobre las bases ideológicas y las primeras luchas de los trabajadores en pos de su emancipación social.

18 de octubre de 2010

Por un divorcio progresista

Panfleto convocando al acto, Guadalajara, 1979

Cuando a veces se pone en cuestión el carácter tímidamente reformista de la Transición española y el control que sobre ella tuvieron las fuerzas conservadoras, los defensores del vigente régimen de monarquía constitucional replican señalando la enorme distancia que hay entre la España de ayer y la España de hoy. Pero se olvidan muy mucho de mostrar las diferencias, mucho más grandes y significativas, que había entre las propuestas de la izquierda de ayer y la realidad de la legislación de hoy. Uno de los casos más paradigmáticos fue el divorcio; la resistencia de los sectores católicos dio la impresión que la Ley entonces aprobada, por iniciativa del ministro Fernández Ordoñez, era un avance progresista, pero basta recordar las propuestas que entonces asumía la izquierda para comprobar lo lejos que estaba aquella ley y lo lejos que aún estamos de aquellos postulados que la izquierda consideraba tan básicos como irrenunciables. Ofrecemos la convocatoria conjunta del movimiento feminista de Guadalajara, organizado en la Asociación Independiente de Mujeres Alcarreñas (AIMA), y de la izquierda alcarreña en el mes de octubre de 1979.

POR UN DIVORCIO PROGRESISTA
Actualmente sólo un 3% de la población mundial está privada del derecho al divorcio y los españoles estamos incluidos en ese 3%.
La legalización del divorcio es un paso en la transformación de las relaciones entre las personas, en el reconocimiento de los derechos y de la libertad de los hombres y mujeres. La familia que carece de las necesarias bases afectivas es una institución perjudicial para la convivencia de los cónyuges y la formación de los hijos, y por tanto perjudicial para toda la sociedad.
El nuevo orden constitucional español ha permitido discutir en el Parlamento dos proposiciones de ley de divorcio presentadas por los grupos parlamentarios socialistas y comunistas, respectivamente. El Gobierno de UCD está preparando su proyecto que en breve llevará a discusión al Parlamento. Las organizaciones feministas han elaborado otros proyectos.
Consideramos por ello que es un momento histórico y fundamental en la vida política del país. Sin embargo, el Gobierno no está facilitando datos ni información suficientes para que el pueblo conozca qué es lo que intenta que apruebe el Parlamento.
A pesar del silencio oficial, parece ser que el divorcio que nos quieren imponer tendría, entre otras, las siguientes características:
-No sería gratuito
-Tendría que haber necesariamente un culpable
-Sería de larga tramitación
-Se concedería después de un largo período de años de separación de los cónyuges.
-Se exigiría en este periodo “buena conducta” y probablemente daría lugar a que nos convirtiéramos en jueces unos de otros.
¿Así es como el Gobierno entiende las reformas que hay que hacer a favor de unas relaciones libres y equilibradas entre los ciudadanos?
Las fuerzas firmantes entendemos que la ley de divorcio, que afecta a toda la sociedad, debe estar fundamentada en los principios de IGUALDAD, JUSTICIA y LIBERTAD para ambos cónyuges, respondiendo a las auténticas necesidades y no, como puede suceder con el proyecto de UCD, siendo origen de nuevos e interminables conflictos.
Consideramos que una ley de divorcio progresista partiría de los siguientes puntos fundamentales:
1º Que el divorcio se tramite por mutuo acuerdo o a petición de cualquiera de los cónyuges.
2º Que sea rápido y gratuito, entendido como un trámite administrativo que no conlleve cargas económicas para que esté al alcance de las clases populares.
3º Que se acabe con la dependencia económica de las mujeres respecto de sus maridos.
4º Respecto a los hijos, en caso de no existir acuerdo entre los padres, proponemos que una instancia legal adecuada decida sobre el tema, hasta tanto los propios hijos tengan capacidad de decisión.
AIMA - PSOE – PCE – OCE (Bandera Roja) y Partido Carlista
Te convocan el día 30, a las 7,30 horas de la tarde, a una mesa-coloquio en el Salón de actos de la AISS (Antiguo Sindicato)