La Alcarria Obrera fue la cabecera más antigua de la prensa sindical en la provincia de Guadalajara en el siglo XX. Heredera del decimonónico Boletín de la Asociación Cooperativa de Obreros, comenzó a publicarse en 1906 y lo hizo ininterrumpidamente hasta que, en el año 1911, dejó paso a Juventud Obrera.

El odio de la burguesía y el terror al que fueron sometidas las clases populares provocaron su total destrucción: hoy no queda ni un sólo ejemplar de ese periódico obrero.

En 2007 recuperamos La Alcarria Obrera para difundir textos fundamentales y originales de la historia del proletariado militante, con especial dedicación al de Guadalajara, para que sirvan de recuerdo histórico y reflexión teórica sobre las bases ideológicas y las primeras luchas de los trabajadores en pos de su emancipación social.

24 de agosto de 2011

Alternativa municipal del Partido Carlista 1976

Pegatina del Partido Carlista, 1978 (Archivo La Alcarria Obrera)

El Partido Carlista no sólo se renovó ideológicamente, sino que también acometió un proceso de reorganización y de modernización de sus estructuras partidarias, que le llevó a formar diversos Frentes de acción política (Obrero, de la Mujer...). Uno de estos Frentes fue el de Barrios, que llevaba la línea del partido al movimiento ciudadano. En 1976 elaboró la alternativa municipal del Partido Carlista, que hoy sirve para conocer cuáles eran las reclamaciones y aspiraciones de la izquierda autogestionaria en esos momentos y para apreciar la enorme distancia que las separa de los modestos programas ofrecidos en las recientes elecciones municipales por unas candidaturas que se reclaman de la izquierda pero que rezuman conformismo con el statu quo.

ALTERNATIVA MUNICIPAL
1.- Análisis de la problemática ciudadana
Las ciudades en las que vivimos la gran mayoría de la población del estado español, así como el campo, que ha quedado abandonado al verse su población arrancada hacia los suburbios de las zonas industriales en las que no han encontrado -al menos inicialmente- unas condiciones mínimas para arraigarse e iniciar una vida comunitaria, responden a una organización política que ha amparado por medio de la legislación y de la estructura centralista, autoritaria y represiva del estado a los intereses de los grandes capitalistas, es decir, al capital monopolista.
Capital que, buscando el máximo de beneficio a corto plazo, exige el abandono del campo y la desertización del medio rural, las grandes concentraciones industriales y urbanas, sin preocuparle los graves problemas que esto conlleva, como son la contaminación, las aglomeraciones tipo "colmena", el desarraigo, la marginación... Para los capitalistas los hombres no son más que una mano de obra barata que les es imprescindible y que procuran sea lo más barata posible.
El nivel local de la Administración, los Ayuntamientos, han sido los ejecutores de toda esta política de la clase dirigente. Los Ayuntamientos no han podido ser neutrales, y han resultado cómplices porque forman parte de una estructura opresora de la que son el último eslabón, y al que por su cercanía al pueblo se ha condicionado totalmente impidiendo toda representación directa, ninguna autonomía política (todo acuerdo municipal debe ser revocado por el Gobierno Civil) obligándole a hacer de recaudador y transmisor de impuestos pero sin un mínimo de recursos que le garanticen su actuación autónoma y descentralizada. En este contexto los Ayuntamientos han sido clasistas en las tomas de impuestos, expropiaciones, planes de urbanización, viviendas, intermediarios, consumo, transportes, sanidad, medio ambiente, enseñanza, cultura..., al favorecer o tolerar una política de especulación e iniciativa privada.
Pero la ciudad no es únicamente una organización para la convivencia, sino que debe ser medio de participación social. El nivel político y administrativo local no es solamente el gestor de unos intereses públicos -mediante una serie de medidas políticas presupuestarias, programas, planes y actuaciones concretas- sino que es el escalón primario del aparato del estado, aquél más cercano a todo ciudadano y que incide en la mayor parte de la vida colectiva en la que el vecino quiere participar y controlar.
Debemos partir primero de un análisis concreto de la realidad actual que facilite una alternativa democrática popular, así como una línea clara de actuación hacia ella:
1°) La organización y gestión de la ciudad tiene, en un sistema capitalista, un único objetivo prioritario: asegurar a las clases populares un mínimo de servicios que les permita seguir produciendo en beneficio de la minoría detentadora del poder económico y a la que le preocupa únicamente el beneficio y la especulación de toda actividad económica y social.
2°) La ciudad es marco de acumulación de capital. Obtenida no solamente de la plusvalía no pagada de los trabajadores, sino de la especulación inmobiliaria y la corrupción administrativa.
3°) Condiciona totalmente la ubicación de las clases populares y la clase dominante, mediante la construcción de barrios periféricos con viviendas de baja calidad y servicios deficientes, que se intenta paliar con el mito de "un centro al servicio de todas las clases sociales" y procura la solución individual y no colectiva de los problemas comunitarios: transporte, enseñanza, sanidad...
4°) La administración local es instrumentalizada en beneficio de los poderosos de cada ciudad colocando elementos suyos en los Ayuntamientos a fin de garantizar en la práctica los intereses monopolistas que el sistema sociopolítico les permita.
Ante esta situación, hoy el Movimiento Ciudadano (Asociaciones de Vecinos, Amas de Casa, Movimiento Democrático de Mujeres, grupos culturales y juveniles y tantas otras entidades ciudadanas) constituye uno de los ejes reivindicativos de una población que mediante presión y movilización constante, exige en su barrio y ciudad, viviendas dignas y suficientes, un urbanismo que mejore su calidad de vida, unos servicios y equipamientos que faciliten la convivencia, la promoción cultural, exige su participación en la política local, la representatividad y eficacia de la administración y el control de la gestión de su ciudad.
Por lo que el Movimiento Ciudadano está luchando es por la ciudad del pueblo y no por una ciudad construida y configurada como instrumento de la política de minorías clasistas y autoritarias. Esta exigencia tiene que partir, y la práctica lo confirma, del empuje popular que logre, partiendo de la ciudad actual (gran densidad de población, enormes déficits de equipamientos sociales y unas instituciones autoritarias que han permitido la especulación y corrupción) transformar la dirección del desarrollo de las ciudades hacia el interés de la mayoría, lo que no podrá lograrse si no se rompe previamente con una realidad política que no permite la autoorganización de los diferentes grupos sociales y políticos ni la denuncia y negociación de los conflictos.
Esta situación sólo puede resolverse inicialmente mediante la ruptura municipal concretada en elecciones democráticas, una vez dimitidos los actuales Ayuntamientos y admitidas las autonomías regionales.
Es imprescindible la desaparición de la actual Administración y su reestructuración a niveles más asequibles y cercanos a cada ciudadano del pueblo en la misma, niveles de barrio y distrito, de comarca, de nación. Niveles que respondan a la interdependencia de las necesidades sociales y al análisis de las mínimas necesidades colectivas, así como a los niveles de control de los ciudadanos. Reestructuración que facilite unos recursos económicos suficientes y una autonomía en las decisiones.
Solamente una administración descentralizada, autónoma y democrática que permita la participación ciudadana y el control popular, puede responder a las exigencias que desde hoy plantea el Movimiento Ciudadano para lograr la justa distribución de los recursos comunitarios, unas mejores condiciones de vida para el conjunto de la población, una ciudad que se vaya construyendo según la política de las clases populares. Una ciudad socializada, autónoma y autogestionada.
2.- ALTERNATIVA DEMOCRATICA DEL PARTIDO CARLISTA.
2.1. Reivindicaciones más urgentes.
El Partido Carlista, quiere reflejar brevemente los puntos básicos que considere necesario ir conquistando para construir el social ismo, para que se alcance la autonomía de las clases populares en el Municipio:
- Control del suelo urbano y socialización de los servicios públicos.
- Potenciación de la iniciativa municipal, nacional y federal, que anule el poder de los monopolios en la construcción de las viviendas, enseñanza, sanidad... y en la planificación económica y territorial elaborada con la participación y aprobación de los ciudadanos.
- Medidas que supongan una elevación de la calidad de vida en la ciudad y en el campo.
- Potenciación de la autoorganización de los vecinos, garantizando el papel directo de estos en la gestión del municipio, así como en la planificación.
- Administración descentralizada, con autonomía, al servicio del pueblo.
Todo ello, inicialmente, debería concretarse en una serie de medidas determinantes:
CONTROL DEL SUELO URBANO.- PROBLEMATICA GENERAL.-
LA INFRAESTRUCTURA URBANISTICA: La especulación del suelo, ha sido y es, el negocio número uno del país. La vivienda es problema, sobre todo por la especulación del suelo.
Otro problema es el mal desarrollo urbanístico de las ciudades, que crecen buscando soluciones más económicas, que no coinciden nunca con las urbanísticamente más idóneas, produciendo su extensión desordenada y encareciendo la dotación de servicios.
Sólo se protegen los intereses privados. No hay una planificación urbanística que respete las más mínimas condiciones de habitabilidad.
Eliminando la especulación, se consigue a través del desarrollo de la iniciativa pública, la construcción de viviendas dignas para todos, frenando las grandes actuaciones del capital monopolista, adecuando la oferta a la demanda, potenciando incentivos para viviendas en alquiler, expropiando las no ocupadas, a la vez que se controla el suelo y se incrementa la construcción de viviendas por iniciativa pública, se potencia la participación de las organizaciones vecinales en las gestiones mencionadas. Lo que exigiría nuevas leyes del suelo y vivienda.
CONTROL DEL MEDIO AMBIENTE Y CALIDAD DE VIDA: Que disminuyan los desequilibrios entre ciudad y campo, industria y agricultura, impulsando la desurbanización, que evite la contaminación, real izando unidades vecinales integrales: residencia, trabajo, servicios, consumo, etc. Esta política, concretada en una ley del medio ambiente y calidad de vida, deberá procurar eliminar los desequilibrios municipales, mediante una planificación por y para los sectores populares, así como propulsando planes de reciclaje de desperdicios e investigando nuevas fuentes de energía.
DESCENTRALIZACION DEL TRANSPORTE: Estructurándolo y planificándolo según las exigencias de cada municipio, contribuyendo, no sólo a un equilibrio del territorio, sino procurar una mayor utilización del tiempo libre, evitando los largos desplazamientos diarios, creando líneas directas desde el hábitat al lugar de trabajo. Inicialmente, habría que, aprovechando y racionalizando los medios existentes (autobuses municipales, ferrocarril y metro) potenciar el transporte público sobre el privado, flexibilizando los horarios industriales y comerciales, que eviten las aglomeraciones de las horas punta, llegando a su socialización e incluso a su gratuidad.
CONTROL DE SANIDAD: Que elimine los problemas de Salud pública, (salubridad, higiene, contaminación) y procure una política preventiva, descentralice la Seguridad Social y amplíe y coordine los servicios ambulatorios y hospitales, aumente la realidad de la asistencia, garantice el control de las clases populares de la seguridad social y promueva una política de socialización de la medicina, a la vez que realice una política de asistencia hacia los sectores marginados: enfermos crónicos, psiquiátricos, alcohólicos y toxicómanos, transeúntes, minusválidos, ancianos...
UNA POLITICA DE ENSEÑANZA.CULTURA y TIEMPO LIBRE: Garantizando la plena escolarización gratuita de una enseñanza socializada y científica, impartiéndolas en la realidad cultural autóctona y en la lengua vernácula. En su planificación y gestión deben participar y controlarla los enseñantes y padres en la primera edad, siendo los propios usuarios y enseñantes quienes la gestionen y planifiquen en la totalidad restante. Existiendo los centros escolares necesarios ubicados en cada barrio.
Es imprescindible la participación popular a partir de su propia realidad cultural autóctona (música, arte, folklore, fiestas), en la planificación y controladas por las asociaciones populares, constitucionalmente garantizadas, promoviendo instalaciones deportivas públicas en los barrios centros culturales y juveniles, bibliotecas, locales para ancianos, grupos marginados (minusválidos)...
-UNA POLITICA DE CONSUMO Y ALIMENTACION: Que garantice simultáneamente, calidad del producto, salubridad del mismo y comercialización cercana a la residencia, eliminando los intermediarios, concretando medidas de vigilancia y procurando el control de precios y la descentralización de los grandes almacenes, procurando la desaparición de los pequeños comercios de alimentación, en los que no existen garantías de salubridad y calidad, además de encarecer el producto.
CREACION DE CENTROS PARA GRUPOS MARGINADOS: Que garanticen su total incorporación a la sociedad, asimismo como hacer los municipios ágiles a su servicio, deben participar y controlar la planificación y gestión de la problemática, los propios usuarios.
Exige también la creación de guarderías en los lugares de trabajo de la madre, para los niños lactantes, a fin de que estén debidamente atendidos por la madre.
Exige también una administración al servicio de los intereses populares, potenciando en ella la más amplia participación de los ciudadanos. Participación que critique actuaciones, planifique con los técnicos desde la base, con autonomía económica y política a cada nivel.
Participación que no se limita a la elección y revocación de los órganos de decisión, sino que plantea en el pueblo la más amplia discusión sobre necesidades urgentes y objetivos prioritarios, búsqueda y distribución de recursos, que aporte en la planificación y gestión la problemática concreta en cada barrio, que vigile la ejecución correcta de los acuerdos y exija responsabilidades, que controle el papel de funcionarios y profesionales, que elimine la corrupción y la burocracia. Participación, en definitiva, que garantice un funcionamiento democrático, eficaz y acorde con los intereses populares. Todo ello exigiría una nueva Ley de Administración Local.
Estas medidas tienen que ser ganadas a la burguesía y no pueden ser impuestas al pueblo. Los trabajadores tenemos que participar muy activamente en su realización y gestión democrática, hay que demostrar que sólo logrando el poder obrero se podrá consolidar y perfeccionar el camino emprendido, impidiendo posibles avances de la reacción.
En cada momento, en cada sector, el pueblo trabajador concretará la línea a seguir, las metas concretas a conquistar.
2.2. Ayuntamiento Democrático.
Es evidente que para pasar de la actual situación represiva y de falta de libertad a una situación democrática, es necesaria la ruptura con una situación política dictatorial que ha durado 40 años impidiendo toda actuación y participación del pueblo en su ciudad. No nos sirve una reforma que varía lo imprescindible para que nada sustancial cambie, que pone limitaciones a la libertad, que continúa manteniendo estructuras centralistas y autoritarias.
Ruptura que se concreta en una exigencia asumida:
"AYUNTAMIENTOS DEMOCRATICOS". Lo que es tanto como hablar de estado democrático y federal y de ruptura de las actuales formas centralistas y autoritarias del Estado para dar paso a una situación democrática que debe ser garantizada en la Constitución y Estatutos de autogobierno de los países. Ruptura que supone el rechazo de la vigente Ley de Régimen Local, con la que lo más que se puede conseguir es llevar demócratas a los Ayuntamientos, ya que éstos, al no variar su estructura y objetivos, imposibilitan toda actuación democrática.
Es evidente también que sólo podrán tener vigencia unos Ayuntamientos democráticos en el marco de un Estado democrático, de una situación constitucional en el que está garantizado el ejercicio de lo que se viene denominando democracia burguesa porque consideramos que es imposible conseguir Ayuntamientos democráticos por el camino de la reforma. Aún en el caso de que se llegase a la elección directa de los Alcaldes y concejales por sufragio universal, no existirían garantías -dada la situación de falta de libertad- de que las elecciones fueran libres, el funcionamiento de los Ayuntamientos estaría sometido a las arbitrariedades de la Ley de Régimen Local vigente, (no olvidemos que esta Ley fue aprobada por unas Cortes franquistas, faltas de toda representatividad popular), no habría autonomía ni política ni económica.
El marco de ruptura lleva consigo una serie de exigencias mínimas:
-Amnistía total y libertades democráticas para todos.
-Supresión del entramado legislativo y constitucional del Régimen franquista, en cuanto oprime al pueblo para ejercer la democracia.
-Formación de un Gobierno Provisional a nivel del Estado y el reconocimiento mutuo de los existentes en las nacionalidades. Gobiernos que ejercerán el poder provisionalmente en el marco de sus respectivos estatutos.
El problema se centra ahora en cómo llegar a la conquista de unos Ayuntamientos democráticos a partir de la ruptura democrática, sin desechar los avances que puedan obtenerse a partir de las conquistas municipales o de zonas de poder democrático en los actuales Ayuntamientos, que servirán fundamentalmente como factor de empuje en el contexto de la lucha popular para conseguir la ruptura democrática. Lograremos la ruptura si desde la lucha de cada día, la imponemos desde la base a partir de la actuación personal y colectiva, mejorando la autoorganización de los grupos de vecinos que exigen la amnistía total, plantean el control de la gestión municipal, analizan las causas de la actual situación de las ciudades y movilizan, cada vez, a sectores más amplios que determinen una correlación de fuerzas que lleve a los grupos democráticos al poder.
Consejo Municipal Provisional
Conseguida la ruptura democrática, existe el peligro de que se cree un vacío de poder. Las fuerzas democráticas (Asociaciones de Vecinos. Amas de Casa, grupos ciudadanos, organizaciones culturales y juveniles, partidos y sindicatos) deben asumir el poder municipal en el contexto en el que se dé la ruptura, estructurar en coalición democrática el Consejo Municipal Provisional que, garantizando el pleno ejercicio de los derechos democráticos y nacionales, plantee unas elecciones democráticas de Alcalde y concejales por los mayores de 18 años.
El Consejo Municipal Provisional deberá;
-garantizar el pleno ejercicio de los derechos democráticos, tanto a los ciudadanos individuales como a las instituciones y entidades locales, así como los derechos nacionales configurados en el Estatuto de Autonomía.
-Procurará y garantizará unas elecciones libres conforme a las normativas constitucionales generales del estado español.
-Será la única representación global de la ciudad en los organismos superiores del país y la administración.
-Asumirá plenamente el poder ejecutivo a nivel local sobre la base de autoridad que le dará el consenso ciudadano expresado a través de la participación activa de los ciudadanos. Las únicas limitaciones a su gestión derivarán de su carácter provisional, garantizando el respeto estricto de los resultados electorales y el traspaso de poderes al Ayuntamiento democrático que resulte elegido.
Ayuntamientos democráticos
Tanto los Consejos Municipales Provisionales como los Ayuntamientos democráticos deberán asumir unos criterios de actuación que demuestren su quehacer político:
-procurarán una participación ciudadana y un control de la gestión municipal por los vecinos, así como una mejor utilización de los recursos comunitarios. Para facilitar todo ello, se debe proceder a una nueva redistribución territorial de barrios, distritos, pueblos, ciudades, comarcas o mancomunidades de Ayuntamientos, lo que también deberá reflejarse en la estructuración de la administración municipal
-se establecerá referéndum municipal al que se acudirá; tanto para la revocación de alcaldes y concejales, como para la anulación de acuerdos
-los estatutos municipales de autogobierno, en estrecha coordinación nacional, garantizarán la efectiva independencia, en el ámbito de la autonomía propia, respecto al poder central, evitando la injerencia gubernativa
-se reconoce a las Asociaciones de Vecinos, entidades ciudadanas, sindicatos y partidos políticos, su derecho a la participación directa en la gestión ciudadana considerándoles como interlocutores válidos de los vecinos y como elementos populares que participen en el control de la gestión municipal
-se garantizará la información pública total
-se congelarán todos los acuerdos, planes y actuaciones que el pueblo está denunciando actualmente como arbitrarios y antipopulares. Paralelamente se investigarán las responsabilidades económicas, políticas y sociales derivadas de gestiones municipales impuestas en contra de los intereses del pueblo, entablando procedimiento judicial contra los responsables
-se montarán instrumentos eficaces de lucha contra la corrupción e intereses de los grupos económicos, evitando la 'burocracia así como todo lo que perjudique los intereses populares.
-Confiscación del patrimonio, hoy en poder de los grupos antidemocráticos y ponerlo, junto con el patrimonio municipal, a disposición de todas las organizaciones democráticas.
-Elaboración de planes de urgencia para cada barrio, ciudad, comarca... que cubra redistributivamente las necesidades más urgentes. Así como que se inicie una planificación ciudadana democrática.
La estructuración de los Ayuntamientos también deberá ser democrática: la representación de los vecinos se llevaría a cabo por unidades de convivencia con un determinado número de vecinos, procurando una descentralización no sólo política sino también administrativa.
Si el alcalde es elegido por sufragio universal de todos los mayores de 18 años, los concejales serían elegidos por distritos o barrios, vinculándolos a una zona geográfica determinada.
A nivel de barrio habría un CONSEJO DE BARRIO o distrito formado por representantes de cada organismo representativo que funcione en el barrio y en el que se integraría el concejal representante.
3.- ALTERNATIVA SOCIALISTA Y AUTOGESTIONARIA DEL PARTIDO CARLISTA. (En el marco de vecindad)
La alternativa a las ciudades al servicio del capital y marginada de toda participación y control popular sólo puede darse dentro de un marco socialista que permita la justa distribución, por el propio pueblo, de los recursos naturales y dentro de un marco político autogestionario en el que los vecinos propongan la planificación, participen directamente de la administración de su ciudad y existan órganos populares de control directo de la gestión social a nivel territorial: barrio, ciudad, comarca... , de tal forma que estando el control de la administración a cargo de los ciudadanos, se elimine definitivamente cualquier forma de burocratismo.
En nuestra alternativa de Social ismo de Autogestión, planteamos como elemento indispensable la planificación socio-céntrica, cuya función será la de aprovechar los recursos económicos y humanos, distribuyéndolos adecuadamente entre toda la población de forma que se evite el despilfarro.
Pero, además, la planificación no puede ser concebida como una opción técnica sino como una tarea colectiva de participación, en la que los vecinos, conociendo las necesidades concretas de su marco de convivencia, propongan a diferentes niveles una planificación que adecúe necesidades y recursos.
En la proposición del plan intervendrán las entidades inscritas en el barrio (asociaciones ciudadanas, partidos políticos y sindicatos) y tendrá como vehículo de canalización el Municipio, que desde la base irá sintetizando las proposiciones hasta su aprobación a nivel federal donde, siguiendo las directrices plasmadas en los órganos representativos del Estado Socialista Federal, se concretará en una planificación que vuelva a la base, de donde ha partido para su realización.
La planificación de esta manera será muy realista y podrá determinar los fines y medios a utilizar en la producción y el consumo.
Descentralización planteada directamente por la sociedad, por los vecinos, y no por el aparato del Estado, a través de técnicos alejados de la realidad social de casa, barrio, ciudad o comarca. Es así una planificación global para el conjunto de la población y referida no sólo al sistema de producción sino a la organización del medio urbano y rural que concrete las posibilidades de sanidad, enseñanza, vivienda, cultura, etc. de toda la población.
Este planteamiento autogestionario requiere que, además de que la planificación esté hecha por el conjunto de la sociedad y de que sea descentralizada, esté controlada por los propios vecinos, para lo cual contarán con órganos de control popular de la gestión ciudadana: Consejos de Barrio y la Asamblea, que requerirán una autonomía administrativa, económica y política, a todos los niveles dentro de unos acuerdos globales pactados a nivel federal. En definitiva, una actuación continua directa en la administración de la ciudad dentro de un marco necesario de autonomía.
La administración, cercana a todos los vecinos, se centrará en la Asamblea de Barrio, zona, etc. que coordinará a todas las entidades y grupos ciudadanos fundamentalmente a las Asociaciones de Vecinos. A un primer nivel se elegirán representantes que formarán los Consejos de Barrio, quienes irán coordinando con entidades superiores hasta llegar a los Ayuntamientos. Estos representantes, democráticamente elegidos, actuarán con mandato imperativo de su propia base, siendo revocables en todo momento.
Así se constituirán los Ayuntamientos de ciudad o comarca, las Diputaciones Provinciales y los organismos representativos a nivel nacional.
Esencial en la autogestión es la responsabilización y también el control popular. Planteamos éste a través de las tareas que cada vecino realiza más directamente: cultura, urbanismo, vivienda, sanidad, etc., y que se reflejan en la estructura administrativa de los Ayuntamientos.
Así, los representantes de los organismos culturales o grupos preocupados por el urbanismo en un barrio determinado controlarán, de forma establecida y directamente, los que en las secciones respectivas administrativas a nivel municipal se va desarrollando. De este modo los vecinos no delegan, sino que comprueban la ejecución de lo acordado, tanto en los grandes objetivos de la ciudad como en aquellos que, aunque pequeños, tienen una importancia determinante para un sector, una zona, etc.
4.- LINEA ESTRATEGICA DEL PARTIDO CARLISTA EN LA ETAPA ACTUAL.
Todo el planteamiento anterior, aunque objetivo a largo plazo, debe irse determinando teniendo en cuenta la situación de cada momento, concretándose en una línea estratégica a seguir hasta la consecución de la ruptura municipal a un primer nivel, para pasar a la etapa de democracia formal en un segundo, y llegar al socialismo de autogestión, objetivo último y fundamental del Partido Carlista.
Esta estrategia habrá de concretarse en unos puntos básicos que podrán conseguirse a través del cambio de estructuras mentales, que lleva consigo las movilizaciones ciudadanas y su participación en las organizaciones democráticas y populares como son las Asociaciones de Vecinos, los partidos políticos y las organizaciones sindicales y culturales.
Estos puntos estratégicos a conseguir son:
-Ruptura municipal: Ayuntamientos Democráticos. Elecciones libres y democráticas para todo el pueblo. Estatutos de autonomía para las nacionalidades.
-Autonomía política y económica en los niveles locales y nacionales reconocidos por la Constitución y las Gestoras nacionales.
-Creación de organismos de control de la gestión ciudadana.
-Medidas socializadoras: suelo, vivienda, transporte, enseñanza, sanidad, consumo, medio ambiente, cultura
LINEA TACTICA DEL PARTIDO CARLISTA EN LA ETAPA ACTUAL
En un contexto capitalista, agudizado por un régimen autoritario y represor de las aspiraciones populares, en el que la conciencia de su situación no ha llegado a la mayoría de los trabajadores, nuestra tarea será elevar ese nivel de conciencia del pueblo a través de las movilizaciones populares por las reivindicaciones inmediatas, analizando las causas de los problemas y de la situación de opresión, trabajar en la organización de los vecinos a través de las Asociaciones de Vecinos, Amas de Casa y otros grupos ciudadanos, planteándose en todo momento la existencia de la participación de los vecinos en la construcción de su ciudad y en el control de la gestión municipal, así como la necesidad de libertades para todos.
La lucha del Movimiento Ciudadano ha avanzado de forma tal, que no sólo moviliza a millares de vecinos en Madrid, San Sebastián, Barcelona, Bilbao y pueblos de todos los rincones, sino que plantea contraplanes de urbanismo, denuncia en la prensa la mala gestión municipal, pide responsabilidades y dimisión a alcaldes y concejales así como su elección directa. Exige la legalización de las Asociaciones de Vecinos y allí donde hay condiciones un control directo de las organizaciones populares en la gestión municipal
Todo este empuje tiene una meta inicial, la ruptura con una situación autoritaria hacia un régimen democrático que vaya marcando a la clase trabajadora una línea de actuación que permita ir avanzando hacia el social ismo, lo que únicamente podrá conseguirse en una situación de lucha de clases, con una participación responsable del pueblo, tanto en la ruptura como en la etapa de democracia formal, participación directa en la tareas de su ciudad, de su nación, de su trabajo, marcando en cada momento metas ideológicas a conseguir. Y esto dependerá de los propios ciudadanos, de su capacidad de organización y de lucha. Por ello, hemos de dar a nuestras reivindicaciones un sentido global: lucha global para conseguir nuestra total liberación.
-Lucha por los objetivos generales de la clase trabajadora.
-Lucha por los problemas específicos de barrios y pueblos.
El barrio es una plataforma fundamental para la concienciación y lucha política. Los barrios tienen una vida solidaria, quizá como contrapartida de la segregación y las dificultades que padecen. En el barrio se manifiestan todas las contradicciones del sistema: económicas, sociales, culturales y políticas. Ante las condiciones de explotación capitalista, la concienciación tiene que ser crítica y comprometida. La concienciación llevará a una participación en la lucha unitaria y ésta llevará a una actuación política.