La Alcarria Obrera fue la cabecera más antigua de la prensa sindical en la provincia de Guadalajara en el siglo XX. Heredera del decimonónico Boletín de la Asociación Cooperativa de Obreros, comenzó a publicarse en 1906 y lo hizo ininterrumpidamente hasta que, en el año 1911, dejó paso a Juventud Obrera.

El odio de la burguesía y el terror al que fueron sometidas las clases populares provocaron su total destrucción: hoy no queda ni un sólo ejemplar de ese periódico obrero.

En 2007 recuperamos La Alcarria Obrera para difundir textos fundamentales y originales de la historia del proletariado militante, con especial dedicación al de Guadalajara, para que sirvan de recuerdo histórico y reflexión teórica sobre las bases ideológicas y las primeras luchas de los trabajadores en pos de su emancipación social.

1 de agosto de 2011

El Movimiento Ecológico de Lleida


Folleto del MELL (Archivo La Alcarria Obrera)

El Partido Carlista se mostró muy interesado en los orígenes del emergente Movimiento Ecologista y desde 1976 siguió con atención al ecologismo francés. En la provincia de Lleida, un grupo de militantes del Partit Carlí de Catalunya, dio el primer paso para formar un Frente Ecologista del Partido (en iguales condiciones al Frente Obrero, al Frente de Barrios...) y organizaron en el verano de 1977 el Movimiento Ecológico de Lleida al mismo tiempo que el ecologismo político y social comenzaba a extenderse y coordinarse por todo el país. Reproducimos aquí el Manifiesto de este MELL, en el que trazaba un análisis bastante correcto del problema y de sus distintas perspectivas políticas.

I.- ECOLOGÍA
El término Ecología que, en principio es el nombre con que los diccionarios designan a “la ciencia que estudia las reacciones de los seres frente al medio en que viven y se desarrollan”, y que trata pues, de los alimentos, del hábitat, de la distribución geográfica, de la influencia del clima y del medio ambiente, así como de las relaciones con los demás (vida social), ha ido identificándose de unos años para aquí de forma popular, como la palabra mágica que se opone radicalmente a las inconveniencias que ha traído consigo la revolución industrial (polución, crecimiento de las zonas urbanas, desertificación de los campos, adulteración de los alimentos, etc.).
Naturalmente, esta nueva significación del término Ecología como algo que significa acercamiento a la naturaleza y un alto al dominio de la máquina sobre el hombre, tiene diferentes matices según las ideas y los intereses que se defienden; no obstante, este significado nuevo y popular de Ecología puede llevarnos a aceptar como válida la definición de Rene Dumont: “La ecología es una palabra simple. Quiere decir que el hombre, como todos los seres vivos, está incluido en un medio que comprende la naturaleza, las demás especies, el resto de los hombres y que no puede permitirse el lujo de destruir este medio sin destruirse a sí mismo”.
II.- EL PROBLEMA ECOLÓGICO
Una vez definido el significado que parece tener la palabra Ecología, convendría describir rápidamente algunos de los problemas ecológicos más graves en nuestra vida diaria, a fin de comprender la auténtica magnitud e influencia de esta cuestión en nuestra vida diaria y, en consecuencia, la importancia de una toma de posición que permita mejorar a corto plazo y a largo plazo las condiciones de vida en las que nos hallamos sumergidos.
El fin de una sociedad
Uno de los mitos de nuestra sociedad de consumo es la necesidad para nuestro bienestar del crecimiento económico, que se traduciría por una industrialización acelerada. Esta idea que ha sido un pilar básico para ideologías de signo bien diferenciado, es una aberración: un mundo limitado en recursos naturales no se puede permitir ningún tipo de crecimiento exponencial.
El Club de Roma, agrupación de sabios y economistas, elaboró un documento en el que se trataba de ver las implicaciones para el futuro del ecosistema mundial de las actuales tendencias fundamentales en nuestro planeta: industrialización acelerada, crecimiento rápido de la población, aumento de la malnutrición, degradación del medio ambiente, etc. La conclusión fue la siguiente: “el crecimiento ilimitado, exponencial, o sea cada vez más rápido, será pronto imposible en nuestro planeta que es un mundo acabado”.
En la hipótesis de un crecimiento continuo, todas las curvas del Club de Roma no llevan a un hundimiento del sistema en el próximo siglo, así como al agotamiento de las reservas naturales, la insuficiencia de la producción alimenticia, lo sobrepoblación y una polución inaguantable.
Recursos no renovables
Hemos dicho que nuestro mundo está acabado, veamos algunos datos: suponiendo que las reservas minerales y combustibles sean cinco veces mayores que las que conocemos, nos quedan, al ritmo actual, reservas de oro para 29 años sin olvidar los usos industriales, subestimados por Lenin que pretendía tapizar los urinarios), 41 de mercurio, 42 de plata, 48 de cobre y 49 de gas natural, 50 de petróleo y zinc, 55 de aluminio, 61 de estaño, 64 de plomo, etc. Sólo el carbón (150 años) y el hierro (173 años), el cobalto y el cromo podrán pasar de un siglo, pero nunca de dos.
Podrán aparecer nuevos minerales y nuevos sistemas, pero quedarán compensados por la cada vez más costosa extracción en yacimientos cada vez menos productivos.
Desigualdades y miserias
Aunque estas riquezas no renovables debieran ser consideradas como patrimonio común de la humanidad, lo cierto es que el planeta es el monopolio de los ricos y poderosos. Las curvas de consumo previstas nos muestran que la diferencia del nivel de vida entre las zonas desarrolladas y los países dominados, seguirá manteniéndose. Esta injusta desigualdad, no es la única consecuencia de nuestra sociedad productivista:
-la malnutrición sigue aumentando, porque mientras la población aumenta, la potencialidad agrícola es, a pesar de todo, limitada.
-el agua empieza a faltar a escala mundial.
-la vida urbana se degrada constantemente;
-la ley de productivismo no tiene en cuenta hasta ahora la salvaguarda del planeta, y la polución de las aguas y del aire empieza a ser grave;
-agotados los recursos naturales energéticos (carbón, petróleo, gas, etc.), se ha pensado en la energía nuclear, para reemplazarlos. Los peligros y consecuencias para la sociedad de esta elección son incalculables.
-etc., etc.
NOTA.-Todos estos puntos, que han sido simplemente enumerados, merecerían cada uno de ellos capítulos enteros de un estudio detallado. Algunos trabajos se hallan en preparación, entre ellos dos de particular importancia, sobre la crisis urbana y la crisis energética. Hasta que el MELL (Movimiento Ecológico de Lleida), los saque a la luz, la enumeración anterior nos permite dar una visión del conjunto del problema, y de pasar al punto siguiente que sería el ver las causas que nos han !levado a esta situación, y las diferentes opciones que se nos presentan a los movimientos ecológicos.
III.-OPCIONES FRENTE AL PROBLEMA ECOLÓGICO
Se nos presentan delante nuestro, dos hechos que resultan incuestionables:
-el primero es la gravedad de los problemas ecológicos de nuestro tiempo; y
-el segundo, es la potencia movilizadora que estas cuestiones están despertando entre la población.
Los dos hechos ligados nos dan como resultado, una sensibilización generalizada, que diferentes movimientos políticos tratan de recuperar (manipular). Naturalmente, las explicaciones de las causas de la actual situación y remedios corresponden en la mayoría de los casos a la estrategia de cada ideología, en vez de ser la consecuencia de un análisis realista de los hechos.
Las diferentes teorías ecológicas elaboradas, podrían repartirse en cuatro tendencias:
-derechista:
-izquierda tradicional (partidos socialistas y comunistas);
-socialista autogestionaria;
-extrema izquierda.
Teoría Ecológica Derechista
Los problemas ecológicos son el resultado de una calamidad natural (naturalmente tecnológica), contra la cual han da luchar todos los hombres de buena voluntad, respaldados por un gobierno apolítico, humanitario, universalista, etc.
Para los partidarios de esta teoría, hay naturalmente dos tipos de reivindicaciones ecológicas: las buenas y las malas. Se puede aceptar ciertas restricciones en el consumo de energía, la promoción de parques y jardines, e incluso la anulación de ciertos proyectos inmobiliarios, pero nunca se puede poner en duda partes vitales del engranaje capitalista (como por ejemplo la industria del automóvil), o la puesta en marcha de centrales nucleares que forman parte de una planificación detallada de nuestra futura sociedad.
Sin embargo parece bastante evidente que el estado actual de cosas son la consecuencia de los principios de la sociedad capitalista surgida a partir de la revolución industrial: "la búsqueda del provecho privado sin hacerse cargo de los costes sociales”, esa es una de las normas primeras del funcionamiento social basado en la búsqueda de la rentabilidad.
Entretanto la sensibilización ecológica ofrece bastantes motivos de interés para las derechas:
-Unir a los ciudadanos, separando las fronteras ideológicas delante de un peligro común que amenaza a toda la escala social (recordemos la gran reconciliación entre el Estado, los monopolios y los estudiantes contestatarios el 22 de abril de 1970 en USA);
-Aunque se hayan demostrado las responsabilidades de los mecanismos capitalistas en la producción de la polución, se ha puesto en marcha todo un complejo industrial para la fabricación y la instalación de sistemas de control de la polución, formando parte, empresas con actividades que son la fuente principal de esta polución.
-La preocupación por el deterioro de la vida cotidiana, puede neutralizar en parte la búsqueda de la contradicción principal del mecanismo de esta crisis.
Teoría Ecológica de la Izquierda Tradicional. (Partidos Socialista y Comunista)
Los movimientos ecológicos serían en esencia de derechas fuera cual fuera su planteamiento, ya que desvían el potencial contestatario y revolucionario de la auténtica meta. La causa de todo el problema ecológico surge a partir de los principios de la sociedad capitalista. Sería pues necesario primero acabar con ella, y a continuación resolver estos problemas.
Naturalmente, nada impide a estos grupos el incluir como táctica electoral algunas reivindicaciones ecológicas en sus programas, pero se trata simplemente de táctica electoral, y ello queda bien claro al estudiar los diferentes programas de estos partidos en los países de la Europa Occidental. No se trata de poner en causa ni la energía nuclear, ni la industria del automóvil, aunque estén previstas algunas modificaciones (Energie socialiste et energie écologique. Le Sauvage, nº 40 Pág. 60).
Sin negar que el origen de toda la crisis se encuentra en los principios capitalistas de nuestra sociedad, esta postura nos parece muy Incompleta y criticable; no podemos echar la culpa de todas las contradicciones e inconvenientes de nuestra vida cotidiana al sistema capitalista.
Entre los fenómenos de alienación de la vida cotidiana por ejemplo, la jerarquía, la parcelación del trabajo, la centralización; un cierto número de entre ellos existe en las sociedades que no conocen la propiedad privada de los medios de producción, y todo lo que habitualmente define al capitalismo. Podríamos identificar los fenómenos a los cuales estas estructuras están ligadas al Productivismo.
El problema del Productivismo se nos presenta así: ¿Es una consecuencia del capitalismo que desaparecerá con él, o es una ideología en sí?
-Pensamos que el productivismo se encuentra en las estructuras materiales, concretas, independientes de la propiedad privada de los medios de producción:
- gran dimensión de las unidades de producción;
- la centralización y la institucionalización;
- las técnicas de organización del trabajo;
- la parcelación de trabajos, etc.
En esencia, podemos decir que existen dos luchas de clases distintas, en la medida en que la sociedad actual está sometida a dos lógicas económicas que conllevan dos formas de dominación, una declinante, otra ascendente:
-la primera declinante, la lógica capitalista de mercado, que trae consigo la explotación capitalista de aquellos que no poseen los medios de producción;
-la segunda, la lógica productivista del rendimiento, del crecimiento, lógica ligada a la organización de los grandes trusts privados o públicos, la lógica ligada a la concentración, o sea a la especialización y a la jerarquización, a la institucionalización y a la organización de las grandes ciudades.
Para el marxismo tradicional, la segunda no sería más que una forma de consecuencia de la primera, para nosotros, las estructuras que son consecuencia de esta lógica han sido históricamente creadas por el capitalismo, pero pueden volver a existir fuera de él de forma autónoma.
Teoría Ecológica Socialista Autogestionaria
(Esta línea no es sólo una serie de desarrollos teóricos. P.ej. el Movimiento Ecológico Francés, autogestionario, que ha participado en numerosas luchas ecológicas, estuvo presente en las elecciones presidenciales del 74, así como en las municipales del 77).
Siguiendo el hilo de nuestros razonamientos en el apartado anterior, el movimiento ecológico socialista autogestionario no limita su lucha a hacer desaparecer la sociedad capitalista de propiedad privada de medios de producción, sino que plantea una segunda lucha contra el productivismo.
Este movimiento se da como tarea y como programa el trabajar por el advenimiento de una sociedad que sea ecológica, es decir de una sociedad que establezca para el hombre una vida armoniosa en acuerdo con los equilibrios y las leyes ecológicas.
Una sociedad que responda a estos equilibrios está en los antípodas de la sociedad actual, tanto de las sociedades socialistas tradicionales, centralizadas, autoritarias y productivistas. Esta, puede ser más que una sociedad que se inscriba dentro de una perspectiva socialista, construida a partir de una serie de principios:
- un nuevo concepto de la noción de trabajo;
- limitación de un crecimiento ciego;
- AUTOGESTION, definida como el conjunto de procesos y condiciones que hacen posible el dominio por el trabajador de su herramienta de trabajo, de la finalidad de la producción, de su marco de vida, y en general de cada uno de los aspectos de su propia vida;
- la técnica no es neutra, por tanto esta sociedad deberá determinar su propio sistema tecnológico;
- diferenciación entre capitalismo y productivismo.
Teoría Ecológica de Extrema Izquierda
Es difícil definir una frontera entre el dominio de las teorías ecológicas autogestionaria socialista y la de extrema izquierda; de la misma forma que es difícil definir esta extrema izquierda. Sin embargo, en algunos casos, la radicalización de algunos grupos ecologistas, con la negación total a aceptar ningún tipo de industrialización, ni de progreso de la ciencia, hacer surgir el calificativo de utopía revolucionaria ecológica a sus pretensiones de cambio de la sociedad, con todas las consecuencias que estas dos palabras unidas pueden traer consigo.

MELL (MOVIMIENTO ECOLOGICO DE LLEIDA)
En estos tiempos (verano del 77), en que después de 40 años empieza a ser posible reconstruir el país, nos parece importante para nosotros leridanos, organizar la defensa ecológica de las TERRES DE LLEIDA.
En un principio, varios militantes del PARTIT CARLI DE CATALUNYA, partido socialista y autogestionario, iniciaron una serie de estudios sobre los movimientos ecológicos autogestionarios en vistas a perfilar y completar los presupuestos teóricos. La idea inicial era la de crear un frente ecológico del partido, pero enseguida resultó evidente que el reducir el movimiento ecológico a un frente del partido, era limitar de antemano la incidencia de este movimiento ecológico. El MELL (Movimiento Ecológico de Lleida), está pues abierto a todas aquellas personas que quieran colaborar en la defensa ecológica de las TERRES DE LLEIDA y estén de acuerdo con que la vía sea la socialista autogestionaria.
El MELL se autodefine como SOCIALISTA, AUTOGESTlONARIO, AUTÓNOMO y PROCONFEDERAL. Las dos opciones, socialista y autogestionaria, han quedado suficientemente justificadas en el desarrollo anterior. Nos declaramos autónomos, porque no podemos admitir centralización de ningún tipo en problemas que incumben solamente a los hombres y a las Terres de Lleida: nadie mejor que nosotros conocemos nuestros problemas, y cualquier forma de dependencia de Madrid, de Barcelona o de cualquier sitio, no podría traemos más que una burocratización, y una carga a la hora de resolver cualquier cuestión local.
Somos también, pro-confederales, porque entendemos que nuestra autonomía no puede ser opuesta a una coordinación con otros grupos y movimientos de estructura y fines semejantes a los nuestros, de cara a aumentar nuestra fuerza frente al poder central, e iniciar una crítica constructiva mutua que puede ser para todos muy positiva.
El MELL se propone llevar adelante una serie de actividades, de reivindicaciones ecológicas a lo largo y ancho de la geografía leridana, en vistas de lograr mejoras inmediatas en nuestra vida cotidiana; al mismo tiempo el MELL no puede ignorar las contradicciones sociales y el sistema que ha sido la fuente de estas.
Pretendemos, pues, que estas contradicciones sociales reales vividas cotidianamente por las masas, se concreten en una toma de posición política, que a la larga será la única capaz de aportarnos transformaciones profundas de nuestra sociedad.