La Alcarria Obrera fue la cabecera más antigua de la prensa sindical en la provincia de Guadalajara en el siglo XX. Heredera del decimonónico Boletín de la Asociación Cooperativa de Obreros, comenzó a publicarse en 1906 y lo hizo ininterrumpidamente hasta que, en el año 1911, dejó paso a Juventud Obrera.

El odio de la burguesía y el terror al que fueron sometidas las clases populares provocaron su total destrucción: hoy no queda ni un sólo ejemplar de ese periódico obrero.

En 2007 recuperamos La Alcarria Obrera para difundir textos fundamentales y originales de la historia del proletariado militante, con especial dedicación al de Guadalajara, para que sirvan de recuerdo histórico y reflexión teórica sobre las bases ideológicas y las primeras luchas de los trabajadores en pos de su emancipación social.

27 de agosto de 2011

La CNT y la Alianza Sindical contra Franco

La década de los años 50 del siglo pasado vio agotarse la formidable fuerza que la CNT y todo el Movimiento Libertario representaban en el conjunto del proletariado militante hispano. Diezmada en la Guerra Civil, perseguido en la más dura clandestinidad, empeñada en la resistencia armada cuando las demás corrientes antifranquistas ya la habían abandonado, dejada a su suerte por las potencias occidentales y sin apoyo del bloque soviético… la CNT vivió una larga travesía del desierto. Sus militantes, replegados en grupos de afinidad, tuvieron la perspicacia de comprender que en los años 60 se abría una nueva etapa marcada por la llegada al mundo laboral de nuevas generaciones de trabajadores. A ese estímulo respondió la Alianza Sindical establecida con UGT y con ELA-STV, de la que aquí reproducimos uno de sus primeros manifiestos.

ALIANZA SINDICAL U.G.T-C.N.T.-S.T.V.
Mensaje a los trabajadores
Compatriota y amigo,
Sea cual fuera la función social a la cual consagres diariamente el concurso positivo de tu inteligencia y de tus brazos lee y medita serenamente el contenido de este mensaje, escrito por quienes iguales a ti, ansiamos fervorosamente la liberación de nuestro Pueblo de la dramática dictadura que lo deshonra desde marzo de 1939.
No queremos hurgar en el pasado. Es ya historia. Nos limitamos voluntariamente a tener muy presente el sereno heroísmo de quienes en la noche de la dictadura española, laboran dentro de nuestro pueblo por afincar la victoria plena de las libertades humanas.
Sabemos que, dentro de nuestra patria, viven millones de jóvenes - 20 a 40 años- que apenas si conocen la historia del pueblo que los vio nacer. Ignoran lo que fueron -lo que en la actualidad representan- la Unión General de Trabajadores (UGT); la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) y Solidaridad de Trabajadores Vascos (STV). Desconocen -y no por su culpa- el volumen y la profundidad de la labor de progreso social y político por las mismas realizado como ignoran así mismo los avances sociales y políticos que posibilitó la presencia soberana del régimen republicano.
A esa juventud, esperanza para mañana, van consagradas singularmente estas líneas, afín de que las generaciones que no sufrieron del zarpazo directo de la guerra, puedan entregarse al estudio y conocimiento de los problemas sociales, culturales, económicos, sindicales y políticos de nuestro tiempo, única manera de que por sí mismos contribuyan libremente al resurgir de la DEMOCRACIA y de la justicia Social en nuestro desgraciado país.
Estas son las razones que dictaron nuestro mensaje.
ALIANZA SINDICAL
La emigración española representa en su conjunto orgánico -los versos sueltos no cuentan- virtudes y defectos de nuestro Pueblo. Sea cual fuere el grado de individualismo que la opinión ajena nos atribuya, hemos sabido en 24 años de exilio, seguidos éstos de interminables cortejos de tristezas y de sinsabores, conservar el patrimonio ideológico que nos impulsó a salir de España para no someternos a los caprichos de ningún dictador.
Hemos procurado acrecentar lo que nos une y silenciar lo que nos separa.
Estos afanes mutuos de conversar y no discutir con nuestros afines han permitido la constitución de la ALIANZA SINDICAL.
La Alianza Sindical quedó constituida el 23 de mayo de 1961. Las bases programáticas por las que se rige dicen así:
Primera: Organizar la coordinación y acentuación de la acción que se propone conseguir que es la desaparición del régimen franco-falangista y oponerse a que se implante cualesquiera otro régimen antidemocrático que intente sucederle, a fin de establecer y asegurar entre todas las fuerzas de oposición al régimen actual una situación transitoria, sin signo institucional, que, previas garantías, elijan el régimen que prefieran los ciudadanos españoles respetando los derechos correspondientes a los pueblos que lo integran, abriendo para ello cauce a sus aspiraciones autonómicas mediante la libre expresión de su voluntad.
Segunda: Derrocada la dictadura el objetivo inmediato será el de conseguir la liberación de los presos políticos sociales y la promulgación de una ley de amnistía que anule todas las condenas de carácter político y social y devuelva a los condenados el pleno disfrute de sus situaciones profesionales y bienes que poseían antes de la guerra civil.
Obtener que se incluya en la Ley de Amnistía la devolución de los bienes incautados a las personas, sindicatos y organizaciones políticas, sociales y culturales. Exigir que los bienes de los sindicatos verticales no sean liquidados, administrados o distribuidos, sin la intervención, participación y conformidad de las organizaciones sindicales que integran esta Alianza.
Tercera: Restablecer las libertades públicas hasta alcanzar el pleno disfrute de los derechos del hombre tal como los define la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, aprobada por la Asamblea de las Naciones Unidas, el 10 de diciembre de 1948. (Libertad de Asociación, Propaganda oral y escrita, etc.).
Cuarta: Propugnar la aplicación de una justicia reparadora que sancione sin espíritu vengativo y con plenas garantías judiciales para los inculpados, los abusos y crímenes cometidos por la dictadura franquista.
Quinta: Consecuentemente, las organizaciones afectas a la Alianza Sindical, se comprometen a coordinar, para mejor servir estos propósitos, la propaganda oral y escrita, sus intervenciones cerca de las internacionales sindicales respectivas, sus actividades en el exilio y la acción clandestina de sus organizaciones en el interior del país.
Sexta: Asimismo se comprometen a establecer por todos los medios en sus tratos, en la prensa y en la propaganda, un ambiente de cordialidad y de mutuo respeto sin que, por ello, hipotequen su independencia ideológica y orgánica.
Séptima: Conseguidos los fines fundamentales de la Alianza Sindical, ya expuestos, cuales quiera otras acciones concretas que se estimaran convenientes realizar, serán objeto de conversaciones y examen por las organizaciones ya restablecidas en el País.
Octava: La manera de aplicar estos acuerdos en orden a la propaganda la acción internacional y la acción clandestina será misión del Comité de Coordinación el que tomará los acuerdos pertinentes y dictará la manera de cumplirlos.
Novena: La Alianza Sindical podrá asociarse a una coalición de oposición antifranquista dentro y fuera del País, mientras no exista esa coalición propugnará por su creación a condición de que la misma acepte los fines que la Alianza se propone.
También podrá recibir en su seno aquellas organizaciones sindicales obreristas netamente antitotalitarias y en las mismas condiciones...
En la declaración pública hecha por la Alianza Sindical para informar al Sindicalismo democrático de la decisión libremente adoptada, dijimos:
“La Alianza Sindical ha sido constituida. La integramos las organizaciones clásicas del sindicalismo, Unión General de Trabajadores, Confederación Nacional del Trabajo y Solidaridad de Trabajadores Vascos. Las bases programáticas de la Alianza Sindical han sido divulgadas en nuestra prensa. Las conocéis todos. Son, en su conjunto, la expresión, de nuestra decisión inquebrantable de actuar voluntariamente unidos contra el régimen de miseria, de injusticia y de violencia, que envilece y deshonra a España hasta lograr que el pueblo, único soberano, recupere sus libertades perdidas.
Las puertas de la Alianza Sindical están abiertas a todos los trabajadores que quieran sumarse a la obra que la Alianza se tiene impuesta.
No ignoramos cuantos estamos en el destierro el rosario de desventuras que gravitan sobre nuestros hermanos de clase para cumplir con su deber. Los sabemos en cárceles, en presidios, los sabemos en libertad vigilada, sin trabajo y sin medios de vida, los sabemos desterrados de sus pueblos, pero sabemos que siguen fieles a la defensa del sindicalismo libre […]”
Ese pensamiento sigue siendo hoy -y quisiéramos que lo fuera también mañana- el denominador común de cuantos integramos la Alianza Sindical. A la Alianza Sindical -dentro y fuera de nuestro país- pueden y deben pertenecer todos los trabajadores NO TOTALITARIOS para laborar en común por el rápido establecimiento en España del siguiente:
PROGRAMA MÍNIMO
La situación social, económica, moral y humana de todos cuantos rinden al trabajo lo mejor de sí mismo no se modificará hasta que no se establezcan en nuestro pueblo las medidas que siguen:
1.  Ley de asociaciones que asegure la libertad sindical y política de todos los ciudadanos.
2. Derechos de Asociación, de reunión, de propaganda escrita o, hablada garantizados.
3.  Reconocimiento del derecho de huelga para obreros, empleados y funcionarios, incluso en aquellas manifestaciones de la economía que hayan sido nacionalizadas.
4.  Salario mínimo garantizado cuyas condiciones mínimas deberán ser establecidas en contratos de trabajo LIBREMENTE ESTABLECIDOS Y ELABORADOS ENTRE PATRONOS Y OBREROS.
5.  Efectividad de la jornada máxima de 8 horas diarias. La reducción progresiva de las horas de trabajo seguirá una línea paralela con las modificaciones técnicas que se establezcan, única forma de evitar el desempleo.
6.  La reducción progresiva de las horas de trabajo plantea el problema moral de cómo debe ser orientado el empleo del tiempo que deje libre el funcionamiento del trabajo. A ese respecto reclamamos la constitución de un Consejo Nacional integrado por trabajadores, técnicos y profesores para que estudien las medidas que deben ser aplicadas para orientar a los trabajadores en el empleo de las horas libres.
7.   Seguridad en el empleo y establecimiento del subsidio al paro.
8.  Unificación  Nacional  de  los  Seguros  Sociales,  enfermedad,  invalidez,   mutualidades, retiro obrero, accidente de trabajo, maternidad, subsidio familiar con elaboración de un régimen para la administración y garantía de las reservas sociales de los mismos.
9.  Gestión y control de los Seguros Sociales por representantes libremente elegidos por las organizaciones patronales y obreras.
10. Creación de una Caja Nacional mixta - industria, pesca, agricultura y comercio - que asegure un reparto equitativo de todas las prestaciones.
11. Constitución da un Consejo Económico-Social del cual forman parte en proporciones iguales, técnicos, patronos, obreros y representantes del poder público, encargado de estudiar los problemas económicos de España, estableciendo sus conclusiones al respecto.
12. Política social agraria, procediéndose a la organización metódica de la producción y la venta de los productos y posibilitando la parcelación de los grandes latifundios con indemnización de sus actuales poseedores.
13. Absorción obligada del paro estacional por el establecimiento de Industrias suplementarias derivadas de la agricultura.
14. Organización racional del empleo y orientación de la Mano de Obra agrícola.
15. Creación de Centros de Formación Profesional acelerados, garantizando a los alumnos las indemnizaciones correspondientes para que puedan hacer frente a sus obligadas necesidades.
16. Organización nacional de la Enseñanza técnica, media y del aprendizaje y justa y eficaz incorporación de las Universidades laborales dentro de un plan general de la Enseñanza Pública. Las Universidades laborales creadas con medios económicos de los trabajadores deben pasar a ser administradas y controladas en su función por Consejos de gestión formados por representantes de las Organizaciones Sindicales Nacionales y en proporción directa, cada Delegación al volumen de afiliados por la misma representados.
17. Facilidades económicas con préstamos a largo plazo para obreros; funcionarios y empleados a fin de que puedan adquirir en propiedad viviendas dotadas de los servicios de salubridad e higiene indispensables.
18. Plan nacional de la vivienda que posibilite la construcción rápida de los miles de viviendas con alquiler reducido.
19. Promulgación de leyes que faciliten la formación y desarrollo de las Cooperativas Obreras de producción y consumo.
20. Creación de un Servicio nacional de orientación técnica a las Cooperativas y educación de los cooperadores.
21. Apoyo directo del Estado al movimiento cooperativo.
22. La adhesión a los sindicatos será voluntaria, libre para cada hombre.
23. Los sentimientos religiosos de los individuos serán plenamente respetados.
24. Idéntico respeto proclamamos en lo que se refiere a los pueblos o nacionalidades que integran el Estado español, cuyos respectivos organismos serán los encargados del desarrollo y aplicación de los puntos expuestos según determina, el artículo 5 de los Estatutos autonómicos.
Esta misma consideración se prestará al propósito que formulamos de integrar el régimen peninsular en el conjunto europeo como el medio más adecuado de contribuir a la supresión del nivel de vida de nuestros pueblos y como garantía de su desenvolvimiento democrático.
En las líneas precedentes quedan reflejados unos deseos que consideramos dignos de ser admitidos por cuantos ansían, con la liberación de nuestro país, el afincamiento de los derechos del hombre.
Deseamos, en una palabra, que se establezcan en España un orden social basado en el mutuo respeto y en la justicia, que posibilite la superación del ser humano; combatir la opresión y la explotación de que se hacen víctimas a los trabajadores, las dictaduras políticas y el poder económico; sustituir el egoísmo y afanes de lucro que caracterizan la explotación del hombre por una concepción nueva del trabajo a virtud de la cual se consideren deberes sociales las obligadas aportaciones al acervo común de todos los hombres.
Garantizando a cada ser humano el ejercicio de sus derechos, podrá la sociedad reclamarle el cumplimiento de sus deberes. Solo así podrá edificarse en España una Sociedad libre y respetuosa para todos y cada uno de los españoles.
Pese a cuanto un día y otro día afirman en contrario los voceros interesados en servir a la dictadura franquista, el Sindicalismo clásico de nuestro país con raíces y realidades históricas: Unión General de Trabajadores, Confederación Nacional del Trabajo y Solidaridad de Obreros Vascos, no están solos en, su obligado combate -dentro y fuera de España- por la defensa de las Libertades del ser humano y de la justicia Social para todos.
El Sindicalismo Internacional, Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (C.I.O.S.L.), y la Confederación Internacional de Sindicatos Cristianos (C.I.S.C.) en declaración conjunta publicada al 23 de diciembre de 1.960 expresaron su propio sentir en los siguientes términos:
“Más de 20 años han transcurrido desde que el general Franco se apoderó de los destinos de España por la fuerza de las armas. Su Gobierno, sin embargo, Intensifica todavía sus medidas policíacas y su persecución antisindical, condenan a los militantes sindicales por hechos ocurridos durante la Guerra Civil, califica la huelga de rebelión militar y somete a los Consejos de Guerra a los trabajadores que reaccionan contra la deterioración cada día más grave de la situación económica, aumento del desempleo y miseria creciente de la clase obrera.
Ante esta injustificada agravación de la suerte del valeroso pueblo español, la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (C.I.O.S.L.) y la Confederación Internacional de Sindicatos Cristianos (C.I.S.C.), que presentan el conjunto del movimiento sindical democrático de los cinco continentes.
RESUELVEN denunciar en común ante el mundo entero el régimen totalitario y policíaco del general Franco, que escarnece abiertamente las libertades fundamentales inscritas en la Carta Universal de los derechos del Hombre.
DENUNCIAN en particular el supuesto movimiento sindical español, que no es en realidad sino un instrumento del partido en el poder para controlar a los trabajadores.
DENUNCIAN, además el apoyo al régimen franquista de varios gobiernos democráticos occidentales que le han permitido ingresar, por razones oportunistas, en diversas instituciones internacionales acordándole por añadidura una ayuda financiera considerable que ha permitido su supervivencia.
La C.I.O.S.L. y la C.I.S.C. han, decidido aunar sus esfuerzos para apoyar activamente a los trabajadores españoles agrupados en las organizaciones democráticas, en su lucha contra el régimen totalitario que sojuzga a España.
DECLARAN que no reconocerán jamás al régimen actual como expresión de la voluntad del pueblo español, que no se prestarán a clase alguna de compromiso con el Gobierno de Franco o con su pretendida organización nacional-sindicalista, y que jamás reconocerán como representantes legítimos de los trabajadores a los jerarcas del supuesto movimiento sindical.
SE COMPROMETEN a redoblar sus esfuerzos ante las Naciones Unidas y otras instancias internacionales, en especial la Organización Internacional del Trabajo, a fin de que los trabajadores españoles puedan, lo más rápidamente posible, expresar libremente su voluntad y elegir sus verdaderos representantes.
PIDEN a todas sus organizaciones afiliadas que efectúen gestiones en el mismo sentido cerca de sus respectivos gobiernos y que promuevan entre los trabajadores un movimiento de ayuda y solidaridad hacia el pueblo español.
La C.I.O.S.L. y la C.I.S.C. se comprometen solemnemente a proseguir su acción solidaria hasta el restablecimiento en España de las libertades fundamentales y, en especial, de la Libertad Sindical, de modo que, recuperada su libertad, puedan los trabajadores españoles elegir por sí mismos y libremente la forma de organización que los conviene.
Bruselas, 23 de diciembre de 1960”.