La Alcarria Obrera fue la cabecera más antigua de la prensa sindical en la provincia de Guadalajara en el siglo XX. Heredera del decimonónico Boletín de la Asociación Cooperativa de Obreros, comenzó a publicarse en 1906 y lo hizo ininterrumpidamente hasta que, en el año 1911, dejó paso a Juventud Obrera.

El odio de la burguesía y el terror al que fueron sometidas las clases populares provocaron su total destrucción: hoy no queda ni un sólo ejemplar de ese periódico obrero.

En 2007 recuperamos La Alcarria Obrera para difundir textos fundamentales y originales de la historia del proletariado militante, con especial dedicación al de Guadalajara, para que sirvan de recuerdo histórico y reflexión teórica sobre las bases ideológicas y las primeras luchas de los trabajadores en pos de su emancipación social.

4 de octubre de 2011

Cantares anticlericales de Guadalajara

Portada del libro, Madrid, 1929 (Biblioteca de Investigadores de Guadalajara)

El profesor Gabriel María Vergara Martín publicó en el año 1929, bajo el seudónimo de Garevar, el libro Cantares, refranes, adagios, proverbios, modismos, locuciones y frases proverbiales referentes a curas, frailes, monjas y sacristanes; bajo un título tan largo se esconde una extensa recopilación de coplillas y refranes anticlericales. La obra fue fruto del trabajo del profesor Vergara, catedrático de Lengua y Literatura en el Instituto de Bachillerato de Guadalajara durante décadas y uno de los intelectuales más interesantes y eminentes de la provincia alcarreña en la primera mitad del siglo XX. Lamentablemente, ese libro está prácticamente desaparecido de archivos y bibliotecas, por lo que reproducimos aquí las coplas que Vergara Martín identificó como relativas a la provincia de Guadalajara. 

Alpedrete, cucarete,
lugar de pocos vecinos,
el cura guarda las mulas,
y el sacristán, los cochinos.

Alpedroches, carricoches,
lugar de cuatro vecinos,
el cura guarda las vacas,
y el sacristán, los cochinos.

“Bebed y bebamos”,
dijo el cura de Usanos
y contesta el de Alovera:
“Cada uno en su bodega”;
y dice el de Balbacil:
“Esas son palabras de ruin;
bebed todos en mi casa,
has debido decir”.

Castilblanco, vino blanco,
lugar de pocos vecinos,
el cura guarda los bueyes,
y el sacristán, los cochinos.

¿Cómo quieres que en Sigüenza
haya muchos liberales,
cuando son hijos de curas
de canónigos y frailes?

El cura de La Bodera
ha perdido la sotana,
en el monte de Robledo
por correr a una serrana.

El cura de Quer
y el de Alovera
andan a codornices
por las rastreras.

Las monjas de Santa Clara
han sembrado un pepinar;
¡Los demonios de las monjas,
buenos pepinos tendrán!

Las monjas de Santa Clara
todas mean a chorrillo;
menos la madre abadesa,
que mea con canutillo.

Rebollosa, la tiñosa,
lugar de pocos vecinos,
el cura guarda los bueyes,
y el sacristán, los cochinos.

Un fraile se metió monja
en un convento de Uceda,
todas las monjas querían
dormir con la monja nueva.

Valdarachas, comen gachas,
lugar de cuatro vecinos,
el cura guarda las vacas,
y el sacristán, los cochinos.

Valdeancheta, la corneta,
lugar de pocos vecinos,
el cura guarda las vacas,
y el sacristán, los cochinos.

Valdenoches, correcoches,
lugar de pocos vecinos,
el cura guarda las vacas,
y el sacristán, los cochinos.

¡Viva Maura sin cabeza
y Romanones sin pies,
y los curas y los frailes
con el pellejo al revés!