La Alcarria Obrera fue la cabecera más antigua de la prensa sindical en la provincia de Guadalajara en el siglo XX. Heredera del decimonónico Boletín de la Asociación Cooperativa de Obreros, comenzó a publicarse en 1906 y lo hizo ininterrumpidamente hasta que, en el año 1911, dejó paso a Juventud Obrera.

El odio de la burguesía y el terror al que fueron sometidas las clases populares provocaron su total destrucción: hoy no queda ni un sólo ejemplar de ese periódico obrero.

En 2007 recuperamos La Alcarria Obrera para difundir textos fundamentales y originales de la historia del proletariado militante, con especial dedicación al de Guadalajara, para que sirvan de recuerdo histórico y reflexión teórica sobre las bases ideológicas y las primeras luchas de los trabajadores en pos de su emancipación social.

18 de mayo de 2008

Programa del Partido Socialista Obrero Español

Reunión de propaganda electoral del PSOE, Madrid, 1903 (Archivo La Alcarria Obrera)

El PSOE ha tenido a lo largo de los años un Programa máximo, aquel que definía la sociedad hacia cuya consecución se dirigían todos los trabajos y desvelos del partido, y un Programa mínimo, que señalaba a corto plazo la vía por la que encaminarse pausadamente para alcanzar tan hermosos ideales. Presentamos aquí el Programa General del PSOE, con el que los socialistas concurrieron a las elecciones del año 1903. Destaca la moderación de la mayoría de sus peticiones, aunque se presentasen con un desmesurado radicalismo verbal, y la orientación marcadamente obrerista de las reivindicaciones económicas del socialismo hispano, que apenas denunciaba los aspectos más negativos del sistema político de la España de la Restauración. La interpretación estrictamente clasista del marxismo, condenó al PSOE al fracaso electoral hasta que, en los comicios de 1910, Pablo Iglesias aceptó coaligarse con los republicanos.

Considerando:
Que esta sociedad es injusta porque divide á sus miem­bros en dos clases desiguales y antagónicas: una, la burgue­sía, que, poseyendo los instrumentos de trabajo, es la clase dominante; otra, el proletariado, que, no poseyendo más que su fuerza vital, es la clase dominada;
Que la sujeción económica del proletariado es la causa primera de la esclavitud en todas sus formas: la miseria so­cial, el envilecimiento intelectual y la dependencia política;
Que los privilegios de la burguesía están garantizados por el Poder político, del cual se vale para dominar al proletariado.
Por otra parte:
Considerando que la necesidad, la razón y la justicia exigen que la desigualdad y el antagonismo entre una y otra clase desaparezcan, reformando ó destruyendo el estado so­cial que los produce;
Que esto no puede conseguirse sino transformando la propiedad individual ó corporativa de los instrumentos de tra­bajo en propiedad común de la sociedad entera;
Que la poderosa palanca con que el proletariado ha de destruir los obstáculos que á la transformación de la pro­piedad se oponen ha de ser el Poder político, del cual se vale la burguesía para impedir la reivindicación de nuestros de­rechos.
El Partido Socialista declara que tiene por aspiración:
1º La posesión del Poder Político por la clase tra­bajadora,
2° La transformación de la propiedad individual ó corporativa de los instrumentos de trabajo en propie­dad colectiva, social o común. Entendemos por instrumentos de trabajo la tierra, las minas, los transportes, las fábricas, máquinas, capital-mone­da, etc. etc.
3° La organización de la sociedad sobre la base de la federación económica, el usufructo de los instrumen­tos de trabajo por las colectividades obreras, garantizando a todos los miembros el producto total de su tra­bajo, y la enseñanza general científica y especial de cada profesión a los individuos de uno u otro sexo.
4º La satisfacción por la sociedad de las necesida­des de los impedidos por edad ó padecimiento.
En suma: el ideal del Partido Socialista Obrero es la completa emancipación de la clase trabajadora; es de­cir, la abolición de todas las clases sociales y su conver­sión en una sola de trabajadores, dueños del fruto de su trabajo, libres, iguales, honrados é inteligentes.
El Partido Socialista Obrero considera necesario para realizar su aspiración obtener las siguientes medidas políticas y económicas.
Políticas
Derechos de Asociación, de Reunión, de Petición, de Ma­nifestación y de Coalición. Libertad de la Prensa. Sufragio universal. Seguridad individual. Inviolabilidad de la correspondencia y del domicilio. Abolición de la pena de muerte. Justicia gratuita. Jurado para toda clase de deli­tos. Supresión de los ejércitos permanentes y armamento general del pueblo. Abolición de la Deuda pública. Supresión del impuesto del Clero y confiscación de sus bienes.
Económicas
Jornada legal de ocho horas de trabajo para los adul­tos. Prohibición del trabajo de los niños menores de 14 años y reducción de la jornada de trabajo a seis horas para los de 14 a 16. Salario mínimo legal, determinado cada año por una Comisión de Estadística obrera, con arreglo a los precios de los artículos de primera necesidad. Salario igual para las obreras que para los obreros. Descanso de un día por semana, ó prohibición legal a los industriales de hacer tra­bajar a los obreros más de seis días por cada siete. Prohibición del trabajo de las mujeres cuando éste sea poco higiénico ó contrario á las buenas costumbres. Creación de Co­misiones de Vigilancia, elegidas por los obreros para ins­peccionar las habitaciones en que éstos viven, las minas, fábricas, talleres y demás centros de producción. Protección á las Cajas de socorro y pensiones a los inválidos del trabajo. ­Reglamentación del trabajo de las prisiones. Creación do escuelas profesionales y de primera y segunda enseñanza, gratuita y laica. Responsabilidad de los patronos en los accidentes del trabajo, garantizada por una fianza metálica depo­sitada por el industrial en las Cajas de las Sociedades obreras y proporcional al número de trabajadores empleados y á los peligros que presente la industria. Reforma de las leyes de inquilinato y desahucio, y de todas aquellas que tiendan directa ó indirectamente a lesionar los intereses de la clase trabajadora. Anulación de todos los contratos enaje­nando la propiedad pública (ferrocarriles, minas, arsena­les, etc.) y explotación de todos los talleres del Estado por las Sociedades obreras. Abolición de todos los impuestos in­directos y transformación de los directos en un impuesto progresivo sobre las rentas o beneficios mayores de 3.000 pesetas.
Y todas cuantas medidas conduzcan al término de la es­clavitud obrera.