La Alcarria Obrera fue la cabecera más antigua de la prensa sindical en la provincia de Guadalajara en el siglo XX. Heredera del decimonónico Boletín de la Asociación Cooperativa de Obreros, comenzó a publicarse en 1906 y lo hizo ininterrumpidamente hasta que, en el año 1911, dejó paso a Juventud Obrera.

El odio de la burguesía y el terror al que fueron sometidas las clases populares provocaron su total destrucción: hoy no queda ni un sólo ejemplar de ese periódico obrero.

En 2007 recuperamos La Alcarria Obrera para difundir textos fundamentales y originales de la historia del proletariado militante, con especial dedicación al de Guadalajara, para que sirvan de recuerdo histórico y reflexión teórica sobre las bases ideológicas y las primeras luchas de los trabajadores en pos de su emancipación social.

20 de abril de 2012

Línea sindical del Partido Carlista

Pegatina del Partido Carlista, 1979 (Archivo La Alcarria Obrera)

Durante los días 30 y 31 Octubre y 1 de Noviembre 1977 se celebró en Madrid el IV Congreso del Partido Carlista, el primero que se celebraba en libertad y que asumía los planteamientos de renovación que el carlismo llevaba diez años desarrollando. Entre los distintos acuerdos entonces adoptados, por una representación tan amplia y numerosa como nadie imaginaba y entre la que había un puñado de alcarreños, reproducimos hoy la resolución sobre "Táctica y estrategia sindical", que resume perfectamente la propuesta socialista y autogestionaria que era entonces el eje de la política carlista y que muestra las opciones que entonces planteaban los carlistas para salir de una crisis económica tan dura como la que hoy, desarmada la clase obrera, también padecemos.

INTRODUCCIÓN
El Partido Carlista, orienta su estrategia y su táctica sindical, partiendo de la clara conciencia del carácter capitalista de la sociedad en que vivimos.
El capitalismo no tiene más fin que el beneficio cada vez mayor de una minoría. Precisamente porque está basado en la apropiación por esa minoría de los medios de producción y en la explotación del trabajo asalariado.
Esta división de la sociedad en una minoría que, al poseer los medios de producción, obliga a la mayoría a vender su fuerza de trabajo como única forma de sobrevivir, es la causa directa de la lucha de clases. Lucha que constituye el motor fundamental del progreso social, y cuyo fin sólo será posible con la desaparición de la división entre explotadores y explotados, con la construcción de una sociedad socialista y autogestionaria.
Definir los medios y las vías para la construcción del socialismo en nuestro país, definir asimismo las formas que ha de adoptar el socialismo no es incumbencia sólo de las organizaciones políticas por un lado, o exclusivamente de las organizaciones sindicales. Debe ser la obra común del conjunto de formaciones políticas y sindicales interesadas en su consecución, entre las cuales nos encontramos.
Tres son las condiciones fundamentales del socialismo:
-En primer lugar, la socialización de la propiedad capitalista de los grandes medios de producción:
-Socialización de las fuentes de energía y de las industrias extractivas básicas. Control democrático para evitar el despilfarro de los recursos naturales escasos. Medidas contra la contaminación -agua, etc.- Investigación de otras fuentes de energía no contaminante –geotérmica, solar- y revisión política de las centrales nucleares.
-Socialización de la banca y los seguros.
-Socialización de los grandes canales de distribución y comercialización de los productos.
-Instauración de una Reforma Agraria que haga pasar la tierra de los latifundios a manos de los campesinos, fomentando formas de explotación colectivas o cooperativistas. Así como el control sobre las industrias básicas del sector –maquinaria, abonos, etc.- y sobre las industrias de transformación de los productos agrarios y redes de distribución.
Sobre estas bases se asienta la progresiva edificación del socialismo y la desaparición de la propiedad privada de los medios de producción.
En segundo lugar, y como paso previo para hacer posible lo anterior, la instauración de un poder político que exprese los intereses de todos los sectores populares comprometidos en la consecución del socialismo. Un poder que, en consecuencia, asegure la más amplia democracia para el pueblo en todos los ámbitos de la vida.
En tercer lugar, la planificación económica, y esto en nuestra concepción atañe directamente al sindicato que, como colectivo de todos los trabajadores y su legítimo representante, debe ser el instrumento de la proyección del plan, así como de su control, tanto a nivel federal como de las diversas nacionalidades y regiones.
OBJETIVOS INMEDIATOS PARA LA ACCIÓN SINDICAL
Para hacer posible estos objetivos, el Partido Carlista considera que el sindicato debe ser una organización de carácter socio-político, que oriente y organice la acción de los trabajadores tanto en el marco de la empresa como en el de las transformaciones sociales y políticas, porque en todos estos aspectos encuentra su concepción la explotación capitalista y el poder del capital.
OBJETIVOS ECONÓMICOS
Ante la actual situación de grave crisis económica y el intento del régimen de que el peso de ésta recaiga una vez más sobre los trabajadores, exigimos que las centrales obreras, que en sus conversaciones con el gobierno y en su acción sindical planteen como cuestiones inaplazables y prioritarias los siguientes puntos:
-Una Reforma Fiscal, que sustituya de forma auténtica el actual sistema tributario por formas progresivas y directas de imposición, con la desaparición de los impuestos indirectos.
-Una política de distribución de rentas que favorezca el aumento de los salarios, no condicionados al aumento de la productividad y del índice del coste de la vida, con lo que esto supone de progresiva disminución de las rentas salariales en relación a las del capital, cuando no de descenso en términos absolutos en cuanto a la renta real.
-Una descentralización y democratización del gasto público y de la política económica, que supone: la máxima descentralización en la recaudación y empleo de los impuestos, atendiendo al equilibrio regional y al establecimiento de un sistema de compensaciones a las regiones más desfavorecidas.
La participación efectiva de los órganos de poder de las nacionalidades y regiones en la determinación de la política económica.
La reducción de los gastos de la Administración Pública.
La gestión democrática de las Cajas de Ahorros y la regionalización y gestión democrática del crédito oficial.
El control democrático de las industrias nacionalizadas.
-Una política de precios que implique:
La simplificación de los canales de distribución y comercialización.
La eliminación de la red de intermediarios superfluos y adopción de medidas contra la especulación por los precios de los productos.
La plena clarificación de los recursos naturales propios, favoreciendo la utilización racional de los mismos y adoptando medidas apropiadas que eviten su despilfarro; para lo que es totalmente necesaria la nacionalización de las fuentes básicas de energía.
La intervención estatal, y de los poderes de las nacionalidades y regiones, para eliminar las causas de la emigración, tanto interior como exterior, y eficaces medidas contra el paro.
-Aplicación de una política que elimine la actual situación de dependencia económica del exterior que hace necesario:
Adopción de medidas que contribuyan a lograr el máximo autoabastecimiento en todos los órdenes: materias primas, industrias básicas, alimentación, tecnología, etc.
Una acción económica encaminada a la consecución del equilibrio de la balanza comercial con el exterior.
Un control riguroso de las operaciones de las empresas extranjeras instaladas en nuestro país, con la prohibición de repatriación al exterior de los beneficios obtenidos.
-Una política agraria que, fundamentada en una profunda reforma, adopte las siguientes medidas:
La expropiación de los latifundios no cultivados o cultivados muy por debajo de sus posibilidades reales.
La adopción de medidas crediticias que supongan una ayuda a la formación de cooperativas.
La elevación de las retribuciones en origen de los productos del campo, especialmente a los pequeños y medios campesinos.
Una política de inversiones que favorezca la industrialización de los productos agrarios por loa propios campesinos, así como su comercialización.
Control por las organizaciones campesinas de las empresas abastecedoras de productos básicos para el campo (abonos, piensos, maquinaria, semillas, etc.)
OBJETIVOS SOCIALES
Junto a estas medidas de carácter económico general, que deben tender a sanear la economía a nivel general, se hace necesario que en estos momentos de crisis no seamos los trabajadores los únicos y los más perjudicados, sino que cuanto menos ésta se reparta, incidiendo de manera más directa, sobre los mejor dotados económicamente. Para lo cual, consideramos imprescindible que la acción sindical afronte las siguientes medidas de carácter socio-laboral y salarial:
-Establecimiento de salario mínimo interprofesional de escala móvil que cubra las necesidades del trabajador y su familia de una manera digna.
-Revisión automática de los salarios, y siempre que el índice del coste de la vida suba tres o más puntos. Con participación sindical democrática en la comisión del coste de la vida.
-Inclusión en el salario de todo tipo de incentivos.
-Establecimiento del 100% del salario real en caso de enfermedad, invalidez, desempleo, jubilación o accidente.
-Jubilación a los 60 años.
-Creación de una caja sufragada por el Estado, con cuenta al presupuesto general, para atender el seguro de desempleo.
-Exención del IRTP para los salarios inferiores a 350.000 Ptas. anuales.
-Eliminación de la cotización de los trabajadores a la Seguridad Social.
-Establecimiento de las cuarenta horas semanales, con dos días consecutivos de fiesta.
-Inclusión de la formación profesional en la jornada laboral.
-Un mes de vacaciones para todos los trabajadores.
-Igualdad total de condiciones para el hombre y la mujer en todos los aspectos de la relación laboral.
-Defensa del puesto de trabajo ante cualquier situación de crisis.
-Desaparición de toda la legislación que favorezca el despido libre.
-Control obrero sobre la organización del trabajo.
-Reducción del periodo de prueba a 15 días.
-Desaparición de los incrementos en los ritmas de trabajo como contrapartida a los aumentos salariales.
-Disminución de los ritmos actuales, sin que esto repercuta en los salarios.
-Supresión de los trabajos tóxicos o peligrosos, mediante técnicas o instalaciones adecuadas.
-Especial atención al desarrollo de la medicina profesional preventiva.
-Paso de la Seguridad Social al Estado y financiación de la misma a cargo del presupuesto general. Control de sus fondos por comisiones de los trabajadores y los usuarios. Concepción de la misma como un servicio público del que es beneficiaria toda la población.
-Gratuidad y obligatoriedad de la enseñanza hasta los 16 años.
-Facilidades efectivas para el acceso de los hijos de los trabajadores a la enseñanza superior.
-Fomento del equipamiento y de los servicios en los barrios y zonas rurales.
OBJETIVOS SINDICALES
Desde la presente situación de falta de las plenas libertades sindicales, observamos como objetivos prioritarios tras el reconocimiento de las centrales democráticas, para hacer posibles las conquistas anteriormente enunciadas, los siguientes puntos:
-El definitivo desmantelamiento de los restos del Sindicato Vertical actualmente camuflados en la AIISS.
-La consecución definitiva de la amnistía laboral.
-La devolución íntegra del patrimonio sindical a todos los trabajadores.
-El reconocimiento pleno de todas las libertades sindicales que implica:
Reconocimiento legal de los derechos de reunión, asamblea y propaganda dentro de la empresa.
Reconocimiento del legítimo derecho a la huelga, tanto por motivos reivindicativos como políticos, que afecten a la colectividad como trabajadores y como ciudadanos.
Derogación de la legislación actual y establecimiento de otra sobre contratación colectiva que elimine la intromisión estatal en la misma.
Reconocimiento legal del derecho de los trabajadores al control sobre los libros de contabilidad de la empresa.
Promulgación de un estatuto del trabajador que recoja todos los derechos expuestos y todos les que le correspondan como tal.
La celebración de elecciones sindicales.
Junto a estos objetivos, hay otro para nosotros fundamental, la lucha por la unidad, al que dedicaremos todos nuestros esfuerzos, por considerar que por sí mismo, representa un avance de suma importancia no solo para los inmediatos objetivos reivindicativos de los trabajadores, sino un avance en la lucha por el socialismo como objetivo supremo de la Clase Obrera.
EL CONCEPTO DE UNIDAD SINDICAL
Para el Partido Carlista, la unidad sindical es un concepto que trasciende la mera unidad de acción, aún cuando seamos plenamente conscientes de que esta forma de unidad supone siempre un paso importante hacia adelante en la búsqueda de formas superiores de unidad.
La unidad sindical, tiene para nosotros un doble sentido, por un lado el más inmediato de ser un instrumento reivindicativo frente a la patronal, más útil que la pluralidad sindical, donde los objetivos particulares priman a menudo sobre los intereses generales de los trabajadores. Por otro lado y como más importante, está nuestra concepción del sindicato como colectivo de todos los trabajadores y como tal tiene un doble papel que jugar: primero, durante la etapa de transición al socialismo, como instrumento máximo del Control Obrero. Segundo, en la etapa de socialismo de autogestión, como instrumento que proyecte la planificación económica y sea responsable de su control.
Por lo tanto, nos reafirmamos en nuestra concepción revolucionaria de que el sindicato jamás podrá ser útil a los trabajadores si sirve tan sólo a los intereses de un partido, y es utilizado e instrumentalizado por éste como correa de transmisión de sus consignas, en vez de defender opciones que respondan a los intereses generales de toda la clase obrera.
EL CAMINO DE LA UNIDAD SINDICAL
Conscientes del hecho de la pluralidad, impuesta como una realidad al negarse en su momento determinadas organizaciones a la celebración del Congreso Sindical Constituyente de todos los trabajadores, como fórmula para hacer posible la unidad en el momento que la caída de la dictadura y las nuevas perspectivas de libertad lo hacían aparecer como la fórmula más adecuada para construir la libertad sindical, hemos visto la necesidad de buscar nuevas formas que puedan conducir hacia esta unidad.
Ya en la 1ª Asamblea Federal del Frente Obrero, celebrada los días 25 y 26 de julio de 1976, denunciábamos este hecho y proponíamos el triple eje de actividad para la unidad sindical, consistente en: la construcción de una gran central, de carácter unitario, la potenciación del movimiento asambleario de base y la búsqueda de la unidad de acción con todas las organizaciones obreras.
Estas tres formas de actuación que deben ser conjuntas, se plasmaron en la Corriente Unitaria de CC.OO. por considerar que la tradición ideológica y organizativa de esta central, la convertía en el instrumento adecuado para esta lucha por la unidad. Posteriormente, las opciones adoptadas por esta central en cuanto a su estructuración orgánica y estatutaria han hecho inviable esta posibilidad.
Condiciones imprescindibles para que esta central pudiese cumplir su misión en las tareas de la unidad, como la proporcionalidad, la independencia, las incompatibilidades, la libertad de expresión interna, al no ser aceptadas por un sector de la misma, la convierten en una central correa de transmisión de una opción concreta y por lo tanto, excluyente para todos aquellos que estén en desacuerdo con sus planteamientos.
Esta situación, nos obliga a redefinir nuestra propuesta de afiliación para plasmar esta línea de actuación en aquella central que responda a estos presupuestos.
El segundo aspecto de la unidad, la potenciación del Movimiento Asambleario de base va íntimamente ligado al hecho de las elecciones sindicales. Lo entendemos así, puesto que de ellas deben salir elegidos de forma directa los representantes a nivel de empresa de todos los trabajadores, afiliados y no afiliados.
Conscientes de las divergencias existentes entre las centrales a la hora de plantear la forma en que estas elecciones deben darse, el Partido Carlista, propone a todas las centrales que hagan públicas sus propuestas para que éstas sean debatidas por todos los trabajadores para después ser sometidas a votación y poner en práctica la mayoritariamente aprobada. Con esto nos proponemos tres objetivos. Primero evitar que el gobierno mediante un decreto ley nos imponga la fórmula que más le convenga. Segundo, evitar la imposición de una fórmula por alguna de las centrales, aún cuando ésta sea mayoritaria, sin contar con el conjunto de los trabajadores. Tercero, hacer participar a todos los trabajadores en lo que puede ser el primer paso hacia la consecución plena de las libertades sindicales, lo que supone comprometerles con esta labor.
Por nuestra parte, proponemos a las centrales sindicales los siguientes aspectos de carácter general:
-La capacidad de decisión reside en la asamblea, y los cargos representativos deberán ser elegidos directamente a través de ésta, con la posibilidad de ser revocados.
-Las elecciones a delegados deberán estar fundamentadas en candidaturas abiertas y unitarias, y la función de las centrales será el impulsarlas, no creando candidaturas de central, si bien es conveniente que en los consejos de delegados surgidos de la elección estén presentes, con voz pero sin voto, representantes de las centrales para enriquecer la labor sindical.
-La negociación con la empresa deberá ser llevada a cabo por los delegados elegidos por la
asamblea
y nunca por las secciones sindicales de empresa.
-La fórmula que se proponga deberá ser lo suficientemente flexible para permitir adecuarla a su realidad en cada uno de los niveles.
Estas deben ser las actitudes que transformen el hasta ahora impreciso movimiento asambleario en el pilar fundamental de la unidad sindical.
El tercer aspecto de la unidad, la búsqueda de la unidad de acción de todas las organizaciones obreras, podemos seguir formulándolo tal y como lo hicimos en nuestra primera asamblea ya citada: "La tarea de la unidad, como militantes de un partido socialista y autogestionario con una opción precisa, ocupará también nuestra atención en lo que se refiere a contactos y conversaciones con las organizaciones sindicales actualmente existentes". Conversaciones y contactos, que por lo que a nosotros se refiere, siempre estarán en la línea de buscar soluciones concretas a los problemas de presente y de futuro que tenemos planteados los trabajadores.
LAS CONDICIONES DE LA UNIDAD
Recogemos aquí las condiciones ya expuestas en repetidas ocasiones, y aprobadas en nuestra 1ª Asamblea Federal, por considerar que éstas continúan siendo válidas en los momentos actuales.
UNICO y UNITARIO. Único en su estructura por ramas de producción y unitario en su concepción. Una organización sindical unitaria es aquella que integra al conjunto de los trabajadores. En ella esla totalidad de la clase obrera. Y, por tanto, queda excluida la existencia de organizaciones sindicales múltiples. El sindicato unitario y único debe ser el instrumento del Movimiento Obrero para plantear y conquistar las reivindicaciones económicas, laborales, sociales y políticas que estén asumidas en cada momento por la mayoría de la clase trabajadora. El sindicato sintetizará así en cada momento la política de clase que es posible y necesario llevar a la práctica y que los trabajadores tratan de imponer como respuesta a la opresión y explotación capitalista. La unidad sindical, debe ser  una opción libre de los trabajadores, una opción conscientemente asumida.
INDEPENDIENTE. No sólo de la patronal y del Estado, sino también de los partidos políticos. Ello quiere decir que es preciso buscar los medios y garantías de que ningún partido pueda condicionar las decisiones sindicales que corresponden al conjunto de los trabajadores interesados en cada caso. Consideramos que el sindicalismo es una fuerza esencial del Movimiento Obrero, capaz de alcanzar una conciencia de clase y una conciencia revolucionaria que le permite bastarse asimismo en el ámbito de su lucha propia.
DEMOCRATICO. Nuestra concepción de la democracia sindical no se limita a la necesidad de elegir periódicamente a los dirigentes. La democracia en el sindicato unitario debe abarcar mucho más.
Principios elementales serían, entre otros, la participación colectiva en las decisiones y responsabilidades de la base, y la posibilidad de agruparse los trabajadores con líneas comunes en tendencias que tendrían reconocida la representación proporcional en los organismos directivos, medios de comunicación y propaganda, así como que las decisiones que puedan provocar una ruptura en su seno, no sean tomadas por mayoría simple, sino por lo menos de los dos tercios.
Sin el cumplimiento de estas condiciones, que no son otra cosa que elementales reconocimientos de la realidad del Movimiento Obrero en el Estado español de hoy, la tarea de la unidad se dificultaría hasta el máximo y quedaría prácticamente imposibilitada.