La Alcarria Obrera fue la cabecera más antigua de la prensa sindical en la provincia de Guadalajara en el siglo XX. Heredera del decimonónico Boletín de la Asociación Cooperativa de Obreros, comenzó a publicarse en 1906 y lo hizo ininterrumpidamente hasta que, en el año 1911, dejó paso a Juventud Obrera.

El odio de la burguesía y el terror al que fueron sometidas las clases populares provocaron su total destrucción: hoy no queda ni un sólo ejemplar de ese periódico obrero.

En 2007 recuperamos La Alcarria Obrera para difundir textos fundamentales y originales de la historia del proletariado militante, con especial dedicación al de Guadalajara, para que sirvan de recuerdo histórico y reflexión teórica sobre las bases ideológicas y las primeras luchas de los trabajadores en pos de su emancipación social.

22 de junio de 2012

Línea sindical de OCE (Bandera Roja)

Pegatina de Comisiones Obreras, 1976 (Archivo La Alcarria Obrera)

A finales de 1976 todavía todo parecía posible en España. Las fuerzas políticas y sociales de la izquierda radical y, en general, de los partidarios de la ruptura plena con el régimen franquista, aún confiaban en poder influir decisivamente en el proceso político puesto en marcha con la muerte del dictador. Las divisiones entre estos grupos, fuesen comunistas o de raíz libertaria, era moneda común en la España de la época y, desbordados por una realidad que no acertaban a interpretar, planteaban diferentes estrategias y se enfrentaban acaloradamente sobre cómo hacer una revolución que, cada día que pasaba, se alejaba más y más. Este enfrentamiento alcanzó mucha dureza en el seno de Comisiones Obreras, un movimiento sindical nacido plural y en el que actuaban todos los partidos, grupos y corrientes ideológicas de la izquierda radical. Unitarios, minoritarios, revolucionarios… las tendencias desgarraban la recién nacida organización sindical mientras el PCE se hacía, cada día más, con las riendas del sindicato. Reproducimos una resolución del Comité Central de la OCE (Bandera Roja) aprobada en un pleno celebrado en diciembre de 1976: “Por una línea de clase en el movimiento sindical”.

Es decisivo situar claramente la intervención comunista en el seno del Movimiento Obrero, el avance de la política de clase en el seno de la organización sindical representativa: las Comisiones Obreras. La burguesía es consciente de que su enemigo principal es la clase obrera y para ello articula la doble política de mantener la represión más selectiva y estudiada (art.35, ofensiva de despidos colectivos, aplastamiento de las luchas ejemplares; desaparición temporal de los convenios colectivos como negociación, etc.) y por otro de tolerar progresivamente la organización sindical de los trabajadores (favoreciendo proyectos divisionistas e intentando encauzarlos en un plano corporativo -reforma sindical-), para junto a ello proceder a una reorganización potente de la patronal que rompa al máximo la eficacia de las luchas obreras.
Frente a ello debemos utilizar ofensivamente esta tolerancia conquistada para combatir profundamente sus intenciones y a aquellas políticas que en mayor o menor grado las aceptan. Impedir el intento de legitimación de los sindicatos social-burgueses, con la extensión de Comisiones Obreras y mediante el avance de las posiciones de clase en Comisiones Obreras, frente a la política reformista, es el aspecto básico de esta ofensiva.
La misma política reformista del PCE necesita del desarrollo de Comisiones Obreras como la alternativa sindical más avanzada y representativa de los trabajadores, pero necesita hacerlo garantizando ser el control de la práctica sindical de las masas trabajadoras, de forma que se limiten los objetivos sociales y económicos, reduciéndolos en lo posible a una presión mesurada que no desequilibre su pacto político con la Monarquía y que no ponga en cuestión su política electoral; necesita que la política de Comisiones Obreras sea una política de base electoral para su partido y de apoyo a su política. Por ello mientras S. Carrillo anuncia su oferta de "pacto económico" por tres o cuatro años a cambio de su juego electoral, el secretariado de la CONC (Comisión Obrera Nacional de Catalunya), sin discutirlo en la base, anuncia el apoyo de Comisiones Obreras a las "candidaturas obreras" en las elecciones a Cortes, y lleva un proceso de moderación en las luchas actuales (negociaciones sectorial de ramos y empresas, negativa a lanzar una jornada general por los despedidos del día 12, negativa a apoyo político ante la huelga de Roca...).
Lo cual va a significar la agudización de las contradicciones y debates en el seno de Comisiones Obreras y en todo el proceso de extensión de la Confederación Sindical de Comisiones Obreras, lo que debe permitir ir ganando a posiciones de clase a amplios sectores dentro de Comisiones Obreras; pero también es cierto que Comisiones Obreras en su conjunto no van a tomar una orientación de clase a corto plazo por sí mismas, tanto por la mayoría organizativa que tiene el reformismo en su seno, como porque el debate con los miles y miles de trabajadores que se van a incorporar a Comisiones Obreras se realizará de forma práctica y progresiva en las luchas, en los planteamientos políticos y en las empresas que van a desarrollar el combate, y será en este proceso que se mostraran las posibilidades y la necesidad de una alternativa de clase.
Comprender esta alternativa, conocer el conjunto de la situación política e impulsar la política proletaria exige de los comunistas nuestra presencia directa y pública en el seno de la clase obrera: La burguesía por su lado y el reformismo por el suyo lanzarán una ofensiva para "convencer" de su política a las masas; si los comunistas nos contentamos con expresar posiciones parciales "a través" de las organizaciones de masas, no haremos más que debilitar la necesaria presencia directa de los comunistas en la defensa de la política revolucionaria dirigida al conjunto de los trabajadores, y ello bloqueará a las mismas organizaciones de masas.
El debate debe plantearse en el seno de Comisiones Obreras, aunque en muchos casos allí no se resolverá de forma unitaria, pero no por ello deberán escindirse, sino encontrar los medios para plantear abiertamente las posiciones de los comunistas ante cada situación y ganar así progresivamente al conjunto de los trabajadores. La actuación de los comunistas en el seno de los sindicatos debe consistir en ser los primeros organizadores y defensores de los intereses de las masas, porque es necesario ser vanguardia efectiva de la clase para actuar como vanguardia política de ella y propiciar de forma ofensiva el acceso a la organización revolucionaria de la vanguardia de la clase obrera.
Tan errónea es la postura del olvidar la importancia de los sindicatos en función del partido revolucionario, como la de intentar sustituir el papel del Partido queriendo imponer artificialmente sus tareas a las mismas organizaciones de masas. La concepción de no entender la necesidad y el papel del partido, que siempre se expresa en la defensa de un "sindicalismo revolucionario puro" no puede llevar, ni ha llevado históricamente más que a dos resultados: o el montaje de "organizaciones de masas" grupusculares, sin ninguna representatividad en la clase o en su degeneración práctica a la subordinación política de la clase obrera a las políticas reformistas. La justa relación entre la política de los comunistas y su labor en el seno de los sindicatos, ya fue expresada por Lenin frente a los planteamientos "sindicatos revolucionarios de los comunistas alemanes":
"Pero la lucha contra la "aristocracia obrera" la sostenemos en nombre de las masas obreras y para ponerlas de nuestra parte, la lucha contra los jefes oportunistas y socialchovinistas la sostenemos para ganamos a la clase obrera. Sería necio olvidar esta verdad elementalísima y más que evidente. Y tal es precisamente la necedad que cometen los comunistas alemanes de "izquierda" los cuales deducen del carácter contrarrevolucionario de los cabecillas de los sindicatos, la conclusión de que es preciso... ¡salir de los sindicatos! crear formas de organización nuevas, inventadas. Una estupidez, que equivale al mejor servicio que los comunistas pueden prestar a la burguesía. No actuar en el seno de los sindicatos significa abandonar a las masas obreras insuficientemente desarrolladas o atrasadas a los lideres reaccionarios, agentes de la burguesía, obreros aburguesados…".
"Pero el desarrollo del proletariado no se ha efectuado, ni pudo efectuarse en ningún país de otro modo que por medio de los sindicatos y por su acción conjunta con el partido de la clase obrera. La conquista del poder político para el proletariado representaba un proceso gigantesco de este último considerado como clase y el partido debe dedicarse más y de un modo nuevo a educar a los sindicatos, sin olvidar que estos son y serán durante mucho tiempo una escuela de comunismo". V.I. Lenin (Enf. Infantil del Comunismo).
Desarrollar en la actual situación el avance de las posiciones de clase en la extensión de Comisiones Obreras, y el avance de la intervención comunista en el seno de la clase obrera, son las dos bases fundamentales para el protagonismo dirigente de la clase obrera y el desarrollo de la Unidad Popular.
AVANCE DE LAS POSICIONES DE CLASE EN EL DESARROLLO DE LA CONFEDERACION SINDICAL DE COMISIONES OBRERAS.
La conquista del sindicato de clase único no puede separarse de una victoria política de la clase obrera frente a la Monarquía y los proyectos del gran capital; la conquista del sindicato de clase único, solo es posible sobre la base de un marco de libertades políticas impuestas por la clase obrera, que le permitan de forma abierta y general, realizar el Congreso Constituyente e imponer su autodeterminación sindical. Salvando las distancias del proceso Portugués, que después del 25 de Abril y al calor de las movilizaciones populares pudo imponer la unidad sindical, posteriormente el Partido Socialista ha podido abolir la unidad sindical debido a que la situación política es de retroceso de las fuerzas populares. No se puede pues separar la cuestión sindical de la cuestión política.
Lo importante hoy es situar con claridad el debate, entendiendo como un mismo combate la lucha por las libertades políticas, y la lucha por el Sindicato de Clase Único y el Congreso Constituyente. Defendiendo las Comisiones Obreras como la alternativa sindical más avanzada y representativa de la clase obrera frente a los proyectos divisionistas de la burguesía: y extendiendo el desarrollo de la democracia directa en el seno de la clase obrera para garantizar al máximo la unidad de clase.
Hay tres aspectos que favorecen objetivamente el avance de las posiciones de clase en Comisiones Obreras:
El PRIMERO, es el marco en que se va a situar el mismo desarrollo de Comisiones Obreras, puesto que en la utilización de los márgenes de tolerancia sindical aparece la exigencia de que ésta se manifieste eficaz para la defensa de las reivindicaciones económicas, sociales y políticas de los trabajadores en un momento en que la política de la Monarquía y del gran capital buscan hacer descansar sobre las espaldas del pueblo trabajador las consecuencias de la crisis capitalista, Para ello, no sirve ni la política de afiliación formal, ni las ofertas de pactos económicos y de ordenación de la lucha sindical del PCE. Pensemos en este sentido en el ejemplo de Italia (inferior crisis económica y política, superior implantación de los partidos reformistas y estructuración reformista de los sindicatos) donde se manifiestan las contradicciones en las bases sindicales contra las consecuencias de la política de compromiso histórico del Partido Comunista Italiano. Situándolas aquí en un momento en el que el PCE debe jugar al mismo tiempo la baza de su pacto con la Monarquía, y su promoción electoral; la extensión de Comisiones Obreras y el control de la lucha obrera, frente a las necesidades de las masas y la necesidad de un desarrollo superior y más eficaz de su organización sindical.
La misma jornada del día 12 de Noviembre (1976), a pesar de sus límites de contenido y continuidad, ha mostrado claramente la potencialidad del Movimiento Obrero en la lucha por los objetivos planteados y no resueltos, que permite un debate constante en el seno de Comisiones Obreras y en las luchas, con la exigencia constante de marcos de movilización superior en la perspectiva de la Huelga General Las mismas luchas parciales actuales (Construcción Vizcaya, estibadores del puerto de Barcelona, etc.), evidencian constantemente la necesidad de una lucha combativa y la exigencia de extender la acción solidaria y general (los enfrentamientos contra los convenios prefijados sin negociación a 10 días) frente a las posiciones corporativas y de conciliación del PCE.
El SEGUNDO aspecto es la perspectiva por primera vez real de masificación de las propias Comisiones Obreras, con la incorporación de miles y miles de trabajadores en ellas. El debate en Comisiones Obreras puede ganarse fundamentalmente para las posiciones de clase en el marco de las asambleas abiertas, y en la lucha, porque en ellas se plantean las diversas posiciones abiertamente, con la participación directa de los trabajadores: en cambio, en el seno de la estructura organizativa de Comisiones Obreras generalmente no se conseguía una posición de clase porque aglutinaban tan sólo un reducido sector de la vanguardia de los trabajadores junto a la vanguardia comunista y reformista.
La perspectiva actual de masificación de Comisiones Obreras crea pues grandes posibilidades de debate en el propio seno de las Comisiones Obreras entre una amplia vanguardia independiente. De aquí que seamos precisamente los que con más conciencia debamos abordar la tarea de afiliación activa de miles de trabajadores en Comisiones Obreras para el avance de las posiciones de clase en ellas.
El TERCER aspecto es la clarificación de posiciones que se están manifestando en las Comisiones Obreras, Si los primeros meses vinieron caracterizados por una ceremonia de confusión en que los planteamientos en el seno de Comisiones Obreras parecían más una lucha de partidos por su control que un debate sobre planteamientos, la situación se ha clarificado en gran medida, Las posturas de PTE y ORT al separarse de Comisiones Obreras y montar los "sindicatos unitarios de empresa" han puesto en claro en qué consistía su batalla, no en la defensa de unas posiciones de clase en Comisiones Obreras, sino la lucha por su control. Solo así se puede entender que abran un proceso de constitución de otro sindicato de carácter corporativo que como falsa salida al problema de unidad sólo puede inflarse más allá de donde están acusando el economicismo y el apoliticismo y haciéndolo encima con batalla de desprestigio a Comisiones Obreras, estimulando el primitivismo más simplista y demagógico en el seno de la clase.
Los "unitarios" MC, LCR, P. Carlista... consiguen el malabarismo de constituirse como “la tendencia que reivindica el derecho a tendencia” y en base a ello exige su representación proporcional, con criterios democráticos de estilo pequeño-burgués y en el aspecto político no se oponen a las ponencias del PCE.
Situadas así las cosas, el debate en Comisiones Obreras se simplifica en el enfrentamiento entre un planteamiento de sindicalismo reformista, que propone ampliar Comisiones Obreras y rebajar su contenido histórico de carácter combativo y político por un carácter sindical moderado y de apoyo a la política electoral de los partidos, y el sindicalismo de clase que propone la extensión de Comisiones Obreras y su carácter de lucha sindical y política de la defensa consecuente de todas las reivindicaciones de la clase frente al capital y la Monarquía, rechazando el pacto social y la democracia represiva, en un avance continuado de la lucha y de combatividad obrera por sus reivindicaciones, por las plenas libertades y su emancipación general contra la explotación y opresión, por el Socialismo.
Estos tres aspectos sitúan la potencialidad de la tendencia de clase en Comisiones Obreras a pesar de la inferioridad numérica de estos planteamientos. La tendencia de clase en Comisiones Obreras no es ni una organización diferente dentro de las Comisiones Obreras, ni una alianza de los partidos de ''izquierda'', ni una propuesta teórica. Es algo más sencillo, es la extensión de una dinámica de clase en amplios sectores de Comisiones Obreras en la base, en las zonas, en los ramos y en las luchas; en la práctica de las Comisiones Obreras de fábrica, ramo, zona; en los acuerdos y definiciones de Asambleas y luchas obreras que extiendan los criterios y la práctica de clase en Comisiones Obreras. Exigiendo su extensión frente a las posiciones burocráticas y reformistas que el PCE se empeña en establecer para intentar someter Comisiones Obreras al nuevo orden democrático-burgués.
Los dos puntos fundamentales de esta tendencia de clase en el seno de Comisiones Obreras y en las luchas obreras, no son más que la expresión, en cada momento y a cada nivel, de la defensa consecuente de los intereses de la clase en su práctica sindical. Expresión que no es un planteamiento artificial, sino la suma de la práctica histórica de Comisiones Obreras y su continuación ante la democracia represiva de la Monarquía y ante los intentos del gran capital de descargar su crisis sobre el pueblo trabajador:
I) - Lucha por las reivindicaciones unitarias,
- Contra la crisis y el pacto social.
- Lucha por las plenas libertades y amnistía, Sindicato de Clase único,
- Contra la Monarquía y sus instituciones y aparatos represivos.
II) Avance en la movilización unitaria y general hacia la Huelga General, para la conquista de los objetivos inmediatos económicos y políticos, frente a la represión y el aislamiento de las luchas.
Las dos exigencias básicas de la tendencia de clase para que el funcionamiento de Comisiones Obreras permita su eficacia, se apoyan también en la práctica histórica de Comisiones Obreras y en sus necesidades actuales:
1) El carácter democrático y de base de las Comisiones Obreras, basado en la participación activa y decisoria de los miembros de Comisiones a todos los niveles, frente al burocratismo y elitismo sindical que introducen los reformistas.
2) Defensa de la más amplia democracia directa en el seno del Movimiento Obrero para garantizar su iniciativa y unidad. Extensión por Comisiones Obreras de las Asambleas y Delegados elegidos por el conjunto de los trabajadores.
Estos cuatro ejes deben permitir centrar un debate concreto y positivo en el que puedan participar todos los trabajadores y todos los miembros de Comisiones Obreras en defensa de las posiciones de clase. Los limites de esta intervención frente al burocratismo de! PCE no nos debe hacer adoptar la falsa postura de montar una "mini organización de masas", tan pura como marginal al conjunto de clase, ni ponernos a remolque de las posiciones reformistas dentro de Comisiones Obreras. Sino al contrario deberá permitimos apoyarnos en las amplias masas, sobre todo en los momentos de lucha, para impulsar un fuerte sindicalismo de clase. Nuestra intervención directa como comunistas, y la participación de los trabajadores en instancias de unidad política superior, como las Asambleas y núcleos Republicanos de lucha por la alternativa democrática del pueblo, son decisivas para un avance superior de la clase obrera más allá de los límites de su alternativa sindical.