La Alcarria Obrera fue la cabecera más antigua de la prensa sindical en la provincia de Guadalajara en el siglo XX. Heredera del decimonónico Boletín de la Asociación Cooperativa de Obreros, comenzó a publicarse en 1906 y lo hizo ininterrumpidamente hasta que, en el año 1911, dejó paso a Juventud Obrera.

El odio de la burguesía y el terror al que fueron sometidas las clases populares provocaron su total destrucción: hoy no queda ni un sólo ejemplar de ese periódico obrero.

En 2007 recuperamos La Alcarria Obrera para difundir textos fundamentales y originales de la historia del proletariado militante, con especial dedicación al de Guadalajara, para que sirvan de recuerdo histórico y reflexión teórica sobre las bases ideológicas y las primeras luchas de los trabajadores en pos de su emancipación social.

15 de julio de 2012

El programa revolucionario de la CNT en 1917

Mitin popular en la calle, hacia 1917 (Archivo La Alcarria Obrera)

Ante la gravísima situación económica por la que atravesaba el país como consecuencia de nuestra neutralidad en la Primera Guerra Mundial, que estaba arruinando a los trabajadores y proletarizando a las clases medias, los dos principales sindicatos obreros, la CNT y la UGT, iniciaron conversaciones y plantearon una campaña conjunta de luchas sociales que tuvo como hitos principales las Huelgas Generales de 1916 y, sobre todo, de 1917. Juntos en las luchas, pero divergentes en sus planteamientos ideológicos, ambas centrales elaboraron su propio programa para esos tiempos difíciles. Fue el gobernador civil de Barcelona durante esas fechas, el conservador Manuel Burgos y Mazo, quien nos dejó escrito en las páginas de su libro Vida política. Páginas históricas de 1917 el programa revolucionario de la CNT, que ahora reproducimos íntegro.

PROGRAMA REVOLUCIONARIO DE LA CNT DE JULIO DE 1917
Nuestro programa:
1. A la par que funcione un comité revolucionario integrado por los elementos políticos de las distintas clases sociales, proponemos la constitución de un Comité de representantes de sindicatos obreros que fiscalicen y controlen las órdenes de los comités político-burgueses, particularmente cuando se refieran a intereses de las clases obreras.
2. Reconocimiento de los sindicatos obreros como organismos aptos y con personalidad suficiente para aceptar o desechar las leyes que promulgue el Parlamento Constituyente.
3. Declaración inmediata de que no se intervendrá en la guerra europea por ningún concepto, y también que se facilitará por todos los medios la revolución en todos los países beligerantes, para que se libren de las oligarquías pretorianas y financieras, causantes de la guerra.
4. Cierre inmediato de las fronteras y puertos para la exportación de productos alimenticios.
5. Incautación de las subsistencias almacenadas.
6. Confiscación de las riquezas de los acaparadores y de todos los hombres de la Monarquía que, abusando del poder, han centuplicado sus fortunas.
7. Confiscación del Patrimonio Real, de los bienes directos e indirectos del clero y órdenes religiosas.
En el orden económico:
1. Reconocimiento legal de la jornada de siete horas en todas las artes e industrias.
2. Concesión del jornal mínimo de cuatro pesetas a todos los obreros de ambos sexos mayores de dieciséis años de edad.
3. Supresión absoluta del trabajo nocturno.
4. Disolución de las colonias industriales y prohibición de pagar los jornales con tickets.
5. Supresión del trabajo a destajo.
6. Los Municipios, Diputaciones y el Estado contratarán sus trabajos directamente con los mismos obreros, dirigiéndose a los sindicatos para suprimir el intermediario.
7. Los obreros inutilizados para el trabajo continuarán percibiendo el mismo jornal, pagado por el Municipio y los patronos. En los inutilizados están comprendidos los que hayan sufrido un accidente que les imposibilite, los que hayan padecido enfermedad con el mismo resultado y los que sean mayores de cincuenta años.
8. Prohibición del trabajo a los menores de catorce años de edad.
9. Establecimiento de la semana inglesa; esto es, el sábado el trabajo cesará a mediodía.
10. Aplicación del impuesto progresivo sobre la renta, a beneficios obtenidos con propósito de lucro.
En los órdenes político, social, jurídico y administrativo:
1. Disolución del Ejército permanente estableciendo milicias nacionales.
2. Abolición de la diplomacia, particularmente la diplomacia secreta.
3. Abolición de los embajadores, porque son un anacronismo en este siglo de vías férreas, telegráficas y telefónicas. No son necesarios, son costosos y constituyen en las grandes naciones un peligro permanente, porque se ejercitan en forjar intrigas y buscar complicaciones para después manejarlas a su gusto. Se trata de poner la paz en peligro para aparentar después que se esfuerzan en salvarla, y de esta manera formarse una de perfecta habilidad. En los pequeños países, los embajadores no sirven más que para ornamentos de cenas y bailes.
4. Conceder a los extranjeros iguales derechos que a los nacionales, a fin de que el hombre halle en todas partes una patria, y también para que un lógico sentimiento de fraternidad cosmopolita, reemplace poco a poco al de la nacionalidad exclusiva.
5. Apoyar resueltamente toda iniciativa para la federación de los diversos países de
Europa.
6. Quitar al poder ejecutivo el derecho de declarar la guerra y la paz, haciéndolo pasar al poder representativo. El pueblo entero debe decidir de su propia suerte. La cuestión de guerra o de paz debe ser motivo de una llamada al pueblo, y de tal manera que los que voten la guerra deberán ir a ella.
7. Abolición de las aduanas y, si no es posible, disminución de los derechos de importación; abolición de los tratados de comercio y reciprocidad con que el capitalismo sostiene la guerra económica, no menos funesta que la de las armas.
8. Abolición del Senado.
9. Separación de la Iglesia y del Estado.
10. Divorcio absoluto por voluntad de una de las partes.
11. Abolición de los Consejos de Estado.
12. Abolición de todos los cuerpos de la nobleza.
13. Supremacía del poder civil.
14. Autonomía municipal y regional.
15. Apartar en absoluto de los conflictos entre el capital y el trabajo a cualquier clase de fuerza armada.
16. Municipalización de los servicios públicos urbanos: tranvías, alumbrado, agua, higiene, etc.
17. Nacionalización de todo el tráfico, marítimo y terrestre.
18. Nacionalización de toda suerte de compañías de seguros.
19. Nacionalización del suelo y el subsuelo (minas) y anulación de todos los contratos enajenando la propiedad pública. La tierra es propiedad de la Nación, y es un crimen el derecho de propiedad privada que se reconoce todavía.
20. Prohibición de la fiesta nacional y de todo espectáculo que pueda brutalizar al pueblo.
21. Enseñanza racionalista, gratuita y obligatoria.
22. Disolución de las órdenes religiosas y clausura de las iglesias por un tiempo indefinido.
23. Supresión de la pena capital.
24. Reconocimiento de la inviolabilidad de los comités de huelga.
25. Modificación del régimen carcelario, suprimiendo, el sistema celular.
26. Reforma inmediata del Código Penal, aboliendo, entre otros casos, la prisión preventiva para los delitos políticos sociales.
27. El Código de Justicia Militar será sólo aplicable a los que dependen de su jurisdicción.
28. Sujeción al Código Civil de todas las personas que delincan en la vida civil, aunque fueren militares.
29. Reconocer a todo delincuente el derecho de revisión en el proceso por el cual sufriera condena, tanto si depende del Código Militar como del Civil.
30. Disolución de las brigadas especiales de Policía, encargadas de perseguir a los hombres por sustentar tales o cuales principios políticos, sociales o religiosos.
31. Jurado para toda clase de delitos.
32. Derechos de reunión, asociación y coalición. Los ciudadanos, para reunirse, no deben solicitar ninguna clase de permiso ni dar comunicación alguna a las autoridades, quienes no podrán intervenir para fiscalizar los fines de la asociación. En el local donde se celebren las juntas generales, sea de sindicatos obreros o no, al representante de la autoridad no se le permitirá la entrada.
33. Libertad absoluta para la prensa.
34. Ningún poder podrá suspender las garantías constitucionales por causas únicamente interiores.
No es esto ni un programa mínimo ni tampoco máximo. Entendemos que toda la clase obrera revolucionaria nos acompañará con su fuerza, y que esa fuerza es quien indicará en que extensión realizaremos nuestras aspiraciones, limitándolas o haciéndolas más amplias. Pero dentro de eso cabe indicar una dirección, y tal ha sido nuestro propósito al trazar este programa.
El Comité Obrero
Barcelona, 16 de julio de 1917.