La Alcarria Obrera fue la cabecera más antigua de la prensa sindical en la provincia de Guadalajara en el siglo XX. Heredera del decimonónico Boletín de la Asociación Cooperativa de Obreros, comenzó a publicarse en 1906 y lo hizo ininterrumpidamente hasta que, en el año 1911, dejó paso a Juventud Obrera.

El odio de la burguesía y el terror al que fueron sometidas las clases populares provocaron su total destrucción: hoy no queda ni un sólo ejemplar de ese periódico obrero.

En 2007 recuperamos La Alcarria Obrera para difundir textos fundamentales y originales de la historia del proletariado militante, con especial dedicación al de Guadalajara, para que sirvan de recuerdo histórico y reflexión teórica sobre las bases ideológicas y las primeras luchas de los trabajadores en pos de su emancipación social.

16 de octubre de 2012

Documento de unidad del PCE y PCPE de Madrid

Pegatina de dos grupos escindidos del PCE que formaron el PCPE (Archivo La Alcarria Obrera)

La Transición provocó en el Partido Comunista de España una crisis de magnitud colosal. El partido que había conseguido agrupar en los últimos años de la dictadura franquista al destacamento más numeroso y cohesionado de la oposición política y social, comenzó a descomponerse cuando parecía haber logrado buena parte de sus objetivos. El paso de una organización basada en células a otra formada por agrupaciones, la aceptación entusiasta de la monarquía y la Constitución, su tibieza ante las consecuencias de la crisis económica… todo parecía conspirar contra la antigua hegemonía del PCE. Los diversos grupos que abandonaban al partido de Santiago Carrillo por la izquierda, bajo la etiqueta común de leninistas o prosoviéticos, se unificaron en el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE), del que en 1988 volvió al PCE una numerosa fracción. Reproducimos el documento que daba paso a la unidad firmado por los Comités Regionales de Madrid del PCE y del PCPE en agosto de 1988, un año antes de que el bloque soviético se desmoronase.

COMUNICADO CONJUNTO DE LOS COMITES REGIONALES DE MADRID DEL PARTIDO COMUNISTA DE ESPAÑA Y DEL PARTIDO COMUNISTA DE LOS PUEBLOS DE ESPAÑA
PARTE PRIMERA
Desde hace tiempo (21 de enero de 1988), las direcciones centrales del PCE y del PCPE constituyeron una Comisión Central de unidad respondiendo, tanto a una necesidad histórica, como a una aspiración común de la militancia comunista: todos queremos un partido comunista fuerte, capaz de impulsar y concretar un proyecto revolucionario.
Después de numerosos encuentros dicha comisión elaboró un documento de unidad de acción, un comunicado conjunto, que de haber sido aprobado en los términos propuestos por la Comisión de Unidad de ambos partidos hubiera clarificado y facilitado el proceso de unidad. No haberlo hecho así dilató cuando menos dicho proceso.
Paralelamente, los Comités Regionales de Madrid de ambos partidos también hemos venido sosteniendo reuniones periódicas, y unas relaciones fraternales que han supuesto, desde hace tiempo, mantener la unidad de acción entre nuestros militantes tanto en el terreno sindical, como institucional, como de diferentes movimientos sociales. Es esta experiencia valorada como muy positiva, es esta andadura común de nuestros militantes, lo que nos hace reformar el comunicado conjunto inicial de la Comisión Central de Unidad para concretarlo al marco de nuestra Comunidad Autónoma, desarrollar aún más si cabe la unidad en el trabajo político y combatir con rigurosidad y firmeza las posiciones dogmáticas y sectarias que en todo proceso de unidad afloran y que en ningún momento pueden llegar a ponerla en peligro.
A) Situación internacional. La situación económica y la lucha por la paz y el desarme
1. LA SITUACION ECONOMICA
En la reciente cumbre de Toronto, a pesar de la aparente calma de los máximos dignatarios de las siete primeras potencias capitalistas, de las cifras macroeconómicas barajadas no parece haberse alejado definitivamente la posibilidad de una nueva recesión mundial.
Sigue aumentando el déficit del sector público de los EE.UU. y los déficits de las economías europeas, salvo la alemana, van a seguir yendo en aumento con una tasa de crecimiento económico muy mediocre, el 3 por ciento, lo que unido a la desigual e injusta distribución de la riqueza no parece vaya a resolverse el drama social de Europa Occidental: 20 millones de parados y 30 millones de pobres.
El peligro de crack bursátil subsiste. Bastó una leve subida de los tipos de interés en EE.UU. recientemente en agosto, para que bajara peligrosamente la bolsa de Tokio. EE.UU. hace esfuerzos por mantener su hegemonía económica y el liderazgo del dólar, pero desde 1985 su depreciación es irreversible sumiendo al mundo capitalista en una fase de inestabilidad financiera y monetaria.
Hoy estamos asistiendo al desarrollo de la tendencia a la internacionalización de las fuerzas productivas y a la concentración capitalista, con la creación de grandes empresas transnacionales (las 200 principales empresas venden hoy cerca del 30 % de producto interior bruto del mundo capitalista).
Pero estas empresas y los gobiernos de los Estados de origen, fundamentalmente el gobierno USA, mantienen su hegemonía comercial, económica y política detentando las riendas del mercado tecnológico, directamente relacionado con los gastos militares, a través del llamado «Complejo Industrial Militar». Es decir, para los grandes países capitalistas, la carrera de armamentos supone lo que el carbón y el algodón en la primera revolución industrial de la Inglaterra del siglo XIX.
Mientras estas empresas se apropian de la plusvalía de los trabajadores de todo el mundo capitalista, continúa sin solución el problema de la deuda externa que alcanza ya más de 1,2 billones de dólares.
Así pues, la necesidad de un Nuevo Orden Económico Internacional es cada vez más urgente, se sigue esquilmando las materias primas de los países más atrasados, y mientras asistimos al proceso de una oligopolización creciente en el mercado tecnológico y al nuevo imperio de los grandes truts transnacionales, sigue en los países desarrollados un grave paro estructural y una pérdida de cobertura social. En los países subdesarrollados cada minuto mueren 30 niños por hambre o por enfermedades curables.
2. LA LUCHA POR LA PAZ Y EL DESARME
Desde la constatación de la existencia del arma nuclear y que su posible utilización en caso de guerra, tanto en un conflicto de carácter general o mundial como en una zona determinada, supondría la aniquilación de la especie humana sobre el Planeta, la lucha por la paz y la distensión, por la no proliferación y destrucción progresiva y total de las armas nucleares es prioritaria para las fuerzas de progreso y revolucionarias.
De una guerra mundial no sobrevendría la revolución mundial sino la catástrofe universal y el invierno nuclear, de la misma forma que deviene imposible el enfrentamiento armado entre diferentes potencias capitalistas por más que se agudicen las contradicciones económicas entre las mismas, pues antes que la destrucción total hallarán cualquier salida negociada. Todo ello supone la obsolescencia de la teoría clásica de transformar las guerras intercapitalistas en procesos revolucionarios, en revoluciones socialistas.
De ahí que la presión popular, la opinión pública mundial y las propuestas de paz de la URSS obtuvieran una primera victoria con la firma del tratado sobre destrucción de misiles de alcance intermedio desplegados en Europa entre Reagan y M. Gorbachov. Acuerdo que, aunque en la práctica apenas supone la destrucción del 3 por ciento del arsenal nuclear mundial, significa un punto de inflexión decisivo en la carrera armamentística y un jarro de agua fría y de sano realismo para la agresiva y salvaje filosofía política del equilibrio del terror, llamado eufemísticamente «disuasión nuclear».
La firma de dicho tratado y la política de paz de la URSS ha trastocado el mapa de conflictos locales, cuya pervivencia supone una afrenta para cualquier conciencia civilizada.
En los meses de julio y agosto estamos asistiendo a la reducción sistemática, cuando no a la eliminación de conflictos entre vecinos, de zonas calientes geoestratégicas que significaban una bárbara sangría humana y se están abriendo perspectivas de paz duradera: la guerra de Irán e Irak, Camboya, Angola, Afganistán, etc., abonan la premisa anterior. Además la URSS ha planteado, a través de M. Gorbachov, una batería de propuestas coordinadas que afectan a la eliminación de cohetes estratégicos de largo alcance, al armamento químico y bacteriológico y al propio armamento llamado convencional.
Pero los EE.UU. y la dinámica impuesta por su aparato militar-industrial se resisten a firmar el acuerdo sobre reducción de un 50 % de los misiles estratégicos y continúan adelante con el desarrollo del plan IDE o guerra de las galaxias. Junto a ello, Francia y Gran Bretaña no han aceptado reducir sus arsenales nucleares. Bajo el pretexto de más autonomía para Europa y sobre la falacia de la supuesta amenaza soviética, se configura el eje París-Bonn, al que Felipe González ha dado su acuerdo, a la vez que se impulsa la integración militar euro-occidental en el marco de la Unión Europea Occidental (UEO).
Todo ello indica la necesidad de desarrollar la lucha por la paz y por la prohibición -controlada- de fabricar nuevos misiles o armas más sofisticadas que equivaldría a sustituir armamento obsoleto por otro más moderno y destructor, favoreciendo así la carrera de armamentos.
De dicha carrera depende la potencia económica y política del complejo militar-industrial de EE.UU. Son estas fuerzas belicistas las que realizan esfuerzos y provocaciones por mantener la tensión en Centroamérica, la agresión a Nicaragua, el mantenimiento de dictaduras, desde la chilena o paraguaya a la tailandesa o coreana, la ayuda a Israel para que impida el asentamiento de la nación palestina, al gobierno de Marruecos contra la RASD, y al gobierno racista y fascista de Sudáfrica que se confronta con su población de color y con los países vecinos.
Por todo ello, los militantes del PCE y del PCPE nos comprometemos a desarrollar un movimiento pacifista de masas, unitario y plural, que trabaje y luche por el desmantelamiento total de las bases americanas en España, por la desmantelación de los bloques militares en cuyo contexto nuestro país debe salir de la OTAN, por la retirada de las flotas de EE.UU. y de la URSS del Mediterráneo, por la prohibición de experiencias nucleares incluso subterráneas porque producen un daño ecológico irreversible y por la destrucción de todas las armas nucleares, químicas, bacteriológicas y las llamadas convencionales.
3. LA LUCHA POR LA PAZ EN LA REGIÓN DE MADRID
A corto y medio plazo ambas organizaciones nos comprometemos a establecer mecanismos estables de cooperación y coordinación en el movimiento pacifista, consolidando el trabajo ya realizado en este sentido.
Relanzamiento de la CAMPAÑA BASES FUERA sobre una discusión entre todos sus miembros que tenga como objetivos: mejora de los métodos de funcionamiento, claridad en el método de toma de decisiones, que genere iniciativas y desarrolle el movimiento.
Contra la base de Torrejón y la instalación de los Santos de la Humosa. Iniciativa comarcal del Corredor del Henares que debemos apoyar junto al movimiento pacifista regional.
Solidaridad con la comarca de Anchuras y contra la instalación del polígono de tiro pero no sólo por los argumentos aducidos tanto localistas como ecológicos, sino fundamentalmente porque no queremos polígonos de tiro ni en Anchuras ni en ninguna otra zona, no queremos gastos militares.
Lanzamiento de una campaña amplia contra el ingreso en la UEO. Relación de dicha entrada con la nuclearización del territorio, las aguas y el espacio. Esta campaña tendría un punto álgido alrededor de la celebración de la Semana de las Naciones Unidas por el Desarme (24 al 31 de octubre).
Campaña en la opinión pública contra los gastos militares, coincidiendo la discusión de los presupuestos tanto en el Parlamento Central como en el Autonómico.
Celebración del END (Convenciones Europeas por el Desarme Nuclear) que el año próximo se desarrollará en España (Vitoria). Trabajo de popularización de este evento.
B) El marco europeo
Europa constituye el marco geográfico, económico y cultural en el cual se desarrolla hoy, y cada vez más en el futuro, la vida de España como Estado, de sus pueblos y de las organizaciones y fuerzas políticas y sociales.
Ambos Comités Regionales, al valorar la fórmula de ingreso en la CEE pactada por el Gobierno González con las autoridades comunitarias, convenimos en que la misma colocó en situación de absoluta indefensión al conjunto de la economía española, registrándose inmediatamente de la firma del tratado de adhesión un balance muy negativo en importantes áreas y sectores económicos.
Esta situación inicial, lejos de suavizarse con el cumplimiento de otras cláusulas previstas en el mecanismo de integración, ha visto multiplicar los efectos negativos sobre nuestra economía altamente dependiente, cuyos sectores más dinámicos, rentables y estratégicos, habían alcanzado antes de la firma del tratado de adhesión, un importantísimo grado de penetración y dominio por parte de monopolios extranjeros, muchos de ellos de origen comunitario.
Independientemente de que existan posiciones entre los comunistas que puedan, incluso, defender la salida de España de la CEE, todos coincidimos en la necesidad de luchar por la defensa de los intereses nacionales contra las agresiones que permanentemente desatan los monopolios y círculos reaccionarios de la CEE.
La Europa de la CE no es toda Europa, sino una parte de ella. Europa se extiende desde Gibraltar a los Urales. Nuestra aspiración es que Europa, como entidad política y económica, englobe a todos los países europeos.
La Europa de la CE, tal como es hoy, no nos gusta, como no nos gusta la España actual y como a ésta queremos transformarla. Hasta hoy la Europa de la CE es la del gran capital transnacional y nacional, sometida a la hegemonía de EE.UU. en los terrenos no sólo militar sino económico, tecnológico y político.
Los comunistas debemos trabajar a favor de la cohesión de las fuerzas europeas de izquierda y de progreso, prestando atención prioritaria a la unificación de esfuerzos de los Partidos Comunistas de Europa.
La izquierda debe postular una unidad europea con un objetivo claro: gobernar los procesos de innovación y cambio que se están produciendo en Europa desde la perspectiva del pleno empleo y una nueva cultura democrática.
La unidad política de Europa sólo tiene sentido articulando un tejido social y político para lo que la izquierda necesita un programa, un proyecto cuyos rasgos básicos debieran ser:
1° Desarrollo coherente de la agricultura, las industrias extractivas, el sector energético, lo que exigirá reformas estructurales, modificación de la política agraria, reducción de la jornada laboral, etc.
2° Un sistema monetario europeo autónomo del dólar pero también no subyugado al peso de monedas fuertes de algunos países miembros.
3° Política social tendente a resolver el grave problema del paro y la problemática de los trabajadores emigrantes,
4° Un marco de cooperación internacional que establezca relaciones con los países socialistas, apostando por la distensión y la normalización Este-Oeste.
5° La nueva Europa debe ayudar a resolver el problema de la deuda externa y el subdesarrollo del Tercer Mundo, posibilitando el diálogo Norte-Sur y el desarrollo de un Nuevo Orden Económico Mundial.
Manifestamos también nuestra preocupación por la profundización de las desigualdades regionales que a nivel de la CE sellará el acta 92 y que, previsiblemente, acarreará no pocas dificultades añadidas a la sociedad española, a la vez que se comprometen a difundir entre los trabajadores y el pueblo de Madrid el alcance de las medidas actualmente a discusión en el ámbito comunitario (marco social europeo, posibilidad de la creación de un Banco Central comunitario, la llamada Europa de los ciudadanos, mayor poder ejecutivo de los órganos comunitarios, etc.) y que tan radicalmente afectarán, según su resultado final, a la calidad de vida del pueblo español y a la propia soberanía nacional, hoy gravemente afectada.
Por último, ambas organizaciones señalan que el agravamiento del continuado proceso de desindustrialización que atraviesa la Comunidad Autónoma de Madrid, así como el incremento de las dificultades de su agricultura y la brutal especulación inmobiliaria sobre su suelo, son, entre otros fenómenos negativos que sufre la Comunidad, aspectos que de ninguna manera pueden desvincularse plenamente de la forma en que se pactó el ingreso de nuestro país en la CEE que, como cabía esperar, respondió a la lógica de recomposición capitalista desarrollada por el Gobierno del PSOE, sumiso con el imperialismo y los monopolios y agresivo con los trabajadores y demás capas populares de nuestra sociedad.
C) La lucha sindical y el movimiento obrero
En España no ha habido salida progresista a la crisis económica, ni recetas innovadoras, creativas, específicas a nuestra estructura económica, ni el objetivo planteado por los Gobiernos ayer de UCD y hoy del PSOE ha sido mejorar las cotas de bienestar social, redistribuir mejor la riqueza o cuando menos repartir proporcionalmente los costes de la crisis. Por el contrario, el objetivo de las políticas económicas fundamentalmente desde la era Boyer ha sido recuperar la tasa de ganancia del capital, para lo que se han aplicado fielmente las directrices emanadas del Fondo Monetario Internacional. La obsesión del gobierno socialdemócrata es crear condiciones óptimas para la inversión privada, aumentar la competitividad, reducir la inflación a costa del aumento exorbitado del paro, de la precarización del contrato de trabajo, de la pérdida de poder adquisitivo. El resultado es bien claro: grandes beneficios de la banca, resultados espectaculares de las inversiones especulativas junto a 3 millones de parados, 8 millones de pobres, dependencia tecnológica, 20 por ciento de contratos temporales, paro juvenil, marginación de la mujer respecto al mercado de trabajo, etc.
Y aún no han acabado. En 1987 hablaban los ministros Solchaga y Chaves de «ajuste fino» y hoy hablan de cierto giro “social” a su política liberal-conservadora haciendo guiños a los Sindicatos, pero todo parece una mera operación de imagen.
El PCE y el PCPE reafirmamos rotundamente la necesidad, y sobre todo la posibilidad de defender en España y en el mundo alternativas transformadoras que se enfrenten a la crisis del capitalismo y sus graves consecuencias sociales desde perspectivas favorables a los intereses de la clase obrera, de los trabajadores y del pueblo,
Ambas organizaciones consideramos qué el modelo de concertación de acuerdos globales del pasado, que incluían limitaciones salariales a cambio de hipotéticas contrapartidas en favor del empleo que luego no se han cumplido, está agotado y procede pasar a una nueva fase de acuerdos sobre alternativas concretas que no implique una corresponsabilización con la actual política antisocial del gobierno. Así puede articularse mesas de negociación en torno a temas como: cobertura a los parados, funcionarios, planes específicos de empleo, papel de los Sindicatos en la mediación y arbitraje de conflictos laborales tanto individuales como colectivos, formación profesional, etc.
Salvando siempre la independencia del Sindicato continuaremos trabajando desde el acuerdo con los objetivos y programas aprobados en el IV Congreso Confederal de CC.OO. como en el de la Unión Sindical de Madrid-Región, comprometiéndonos a trabajar en la consolidación y desarrollo de CC.OO. en todas las ramas de producción y territorios y a apoyar las acciones y luchas que convoque CC.OO. en la negociación colectiva, por el empleo, por la salud laboral, etc.
En concreto varias movilizaciones se vislumbran para este otoño 88 y que queremos resaltar, porque trascienden todo carácter gremial o corporativo, desde este documento:
- Por la reducción de jornada a las 38 horas semanales hasta alcanzar las 35 horas en 1992, única forma de generar empleo como han demostrado los metalúrgicos alemanes ante la destrucción de empleo que significa la progresiva implantación de los adelantos técnico-científicos.
- Por la estabilidad del empleo, contra la contratación abusiva, para lo que la Federación de Construcción y Madera de CC.OO. tiene prevista una movilización general para octubre.
- Los trabajadores de la salud anuncian posibles movilizaciones en torno a la negociación del Estatuto Marco, pero la clase obrera y el conjunto de la población debemos global izar esas luchas defendiendo un sistema público de salud articulado a través del Servicio Nacional de Salud, equiparando el nivel asistencial a la CE. Frente a ello el Gobierno PSOE pretende descaradamente caminar hacia un sistema «mixto» donde el sector público sea complementario del sector «privado» y ya han empezado a planificar y desarrollar medidas como el aumento de conciertos con las clínicas privadas, la introducción del cobro de tasas por servicios sanitarios, el encarecimiento de los medicamentos y la pérdida de gratuidad para los pensionistas, etc.
- El conflicto de la enseñanza pública continuará en otoño y demuestra la degradación del sistema educativo, lo poco que se gasta, un 3,4 por ciento del PIB frente a un 6 por ciento en la CE y lo mal que se reparte el gasto. Los comunistas nos proponemos potenciar la plataforma por la defensa de la escuela pública en la Comunidad de Madrid y la elaboración de un documento programático que sirva para la formación de candidaturas en los Consejos escolares.
- Porque las negociaciones iniciadas este verano obtengan resultado positivo, pues no hay que olvidar que el binomio negociación-movilización es inseparable. Actualmente y resumiendo las diferencias Gobierno-Sindicatos se centran en los siguientes aspectos:
·El Gobierno se niega a reconocer. el derecho a la negociación colectiva de los empleados públicos. Los sindicatos exigen la negociación de las retribuciones y que lo pactado se someta posteriormente al Parlamento en cuanto integran la Ley de Presupuestos Generales del Estado.
·Los Sindicatos exigen que la cobertura alcance al 50 % de los parados, pues actualmente 2.200.000 parados no reciben ninguna prestación económica. CC.OO, plantea la modificación de la Ley de Protección al Desempleo, con el objeto de poder acceder a prestaciones con tres meses de cotización y extender los subsidios a los jóvenes y parados de larga duración así como a los mayores de 45 años.
·El Gobierno pretende privatizar las oficinas de colocación y que éstas no censen a los parados. Los sindicatos proponen reconvertir las oficinas del IN EM en agentes activos de colocación, exigiendo participación sindical en su gestión y control junto a medidas como la descentralización y potenciación de competencias para que coordinen las diferentes iniciativas de generación de empleo.
- Porque se retire el Plan de empleo juvenil del PSOE donde se financia a empresarios privados con dinero público (el coste para el Estado es de 768.000 ptas. anuales y para los empresarios 3.140 ptas. mes por contrato) y se precariza y segmenta aún más el mercado de trabajo, lo que significa un atentado a la negociación colectiva al fijar condiciones laborales a los jóvenes por debajo del resto de los compañeros de trabajo, convirtiendo así a la juventud en un «guetho» semiesclavizado.
- En el marco de la lucha por unos presupuestos generales con contenido social hay que promocionar el aumento del gasto en educación e impulsar en el seno de IU la elaboración y articulación de un proyecto educativo alternativo que suscite ilusión y que aglutine las propuestas alternativas de diferentes sectores y colectivos progresistas al documento gubernamental sobre la reforma del sistema educativo (L.O.S.E.).
En definitiva, si el Gobierno se obstina en hacer fracasar las negociaciones abiertas y continúa manteniendo los aspectos más negativos de su política económica -léase Plan de empleo juvenil- y los intentos privatizadores de la Sanidad y áreas rentables de la Seguridad Social junto al deterioro y pérdida de calidad de la enseñanza pública, si persiste en fomentar medidas que suponen la destrucción de empleo fijo reconvirtiéndolo en eventual, podemos situarnos en los aledaños de un proceso de movilización general que empequeñezca la ya alejada fecha del 20 de junio de 1985.
Esta conclusión hace evidente la necesidad de una correlación de fuerzas más favorables a la clase obrera en el terreno político pues debe ir en paralelo el aumento de la conflictividad y movilización social con la potenciación y desarrollo de una alternativa al gobierno PSOE en lo social, en lo cultural, en lo económico y en lo político, y esa alternativa debe ser Izquierda Unida. Los comunistas del PCE y del PCPE, como vanguardia política, debemos explicar a los sectores populares desfavorecidos que un cambio progresista de la política económica del PSOE pasa por la pérdida sostenida de la intención de voto PSOE y su capitalización por IU.
D) Izquierda Unida
La consecución del socialismo la vemos como el resultado final de un largo proceso de luchas políticas de masas ampliando constantemente la democracia y desarrollando profundas transformaciones económicas y sociales. Es lo que se ha venido en denominar vía pacífica aunque no se deba descartar que las fuerzas reaccionarias del interior unidas a la injerencia del imperialismo intenten violentamente frenar el proceso, con lo que quedaría justificado incluso el uso de las armas por las fuerzas revolucionarias.
La clase obrera deberá en todo momento ganarse aliados en otras capas y clases objetivamente interesadas en las transformaciones inmediatas, para no quedar aislada políticamente. Los comunistas siempre hemos desarrollado una determinada política de alianzas.
En la España de hoy, con el grado alcanzado de desarrollo productivo, con el avance de la lucha de liberación de la mujer, de la conciencia ecologista, con una juventud más culta y preparada pero alejada del aparato productivo e invertebrado socialmente, con las grandes desigualdades sociales y el proceso de terciarización y marginación, el capitalismo se desprestigia, es rechazado global mente y emerge la aspiración general a una sociedad más justa y libre, más participativa y solidaria.
Todo ello contribuye a facilitar la lucha por el socialismo. Pero para la implantación del mismo, para que se de ese salto cualitativo, falta que la clase obrera y sus aliados consigan la hegemonía social, falta la conquista del poder político por una gran coalición formada por la clase obrera y las fuerzas de la cultura, los pequeños y medianos empresarios, los jubilados y pensionistas, y todos los sectores populares de la sociedad organizados en movimientos de masas, feministas, pacifistas, ciudadanos, juveniles, ecologistas, etc.
Son estas fuerzas con su experiencia progresiva de lucha y de gobierno, con un crecimiento continuo de la capacidad política de miles de ciudadanas y ciudadanos lo que hará fraguar la constitución del bloque social de progreso, capaz de ganar las elecciones, de mantenerse en el poder con el voto y la movilización popular y de desarrollar y consolidar la democracia hacia el socialismo.
Pues bien, en la actual fase de la lucha política, Izquierda Unida es el punto de partida de un proyecto unitario y de transformación social que va ayudando a la configuración del bloque social de progreso.
En la región de Madrid podemos y debemos concretar en buenas condiciones el trabajo de unidad si afrontamos con decisión y energía la tarea política más urgente: la potenciación, profundización y desarrollo de Izquierda Unida, su transformación de coalición política electoral en movimiento político y social organizado.
En esta tremenda tarea no podemos concurrir los comunistas separados, con diferentes centros de elaboración y decisión; junto al máximo de creatividad e imaginación hará falta el máximo de claridad, disciplina y acierto.
Proyectar programas alternativos a las diferentes políticas sectoriales oficiales que vayan configurando un proyecto global autónomo, alternativo, tanto a los gobiernos municipales como al Gobierno regional. Vertebrar tanto en torno a su elaboración como a su desarrollo a decenas de miles de hombres y mujeres. Poner en pie a los sectores más dinámicos de la sociedad, trabajadores, intelectuales, mujeres, jóvenes, en torno a plataformas sociales transformadoras. Todo ello son tareas ineludibles que debemos concretar por barrios y distritos, por centros de trabajo, por sectores, en la Universidad y en los diferentes municipios. Sobre la base de los contenidos del programa electoral de 1986 y 1987 se trata de tamizar dichos programas con el debate y aportación de las gentes dando vida a Izquierda Unida como un modelo político participativo, democrático y asambleario.
El reto está ahí. Debemos conseguir por una parte que el esfuerzo y la calidad del trabajo institucional desarrollado por el grupo de IU en la Asamblea regional, en el Ayuntamiento de Madrid o en los diferentes municipios sea conocido y se vertebre no ya sólo con las organizaciones regulares de nuestros partidos sino con todo el tejido asociativo. Y por otro lado, a partir de la experiencia que tenemos debemos llenar de más contenido a los programas de los Sindicatos, de las asociaciones de vecinos, de los colectivos culturales, de los diferentes movimientos sociales, dando participación en la dirección del proyecto a los representantes de dichas entidades.
Izquierda Unida, de esta forma, no pretende sustituir, y sería un grave error, a los movimientos sociales, pero sí debe aspirar a representar políticamente a dichos movimientos.
E) Estrategias de los comunistas en los movimientos sociales y de masa
Ambos partidos coinciden en otorgar importancia estratégica al papel de los movimientos sociales en la lucha por el socialismo hoy en las condiciones de España.
Exceptuando el movimiento obrero al que hemos dado un tratamiento específico, consideramos aquí lo relativo al conjunto de movimientos sociales de raíz progresista. Entendemos por ello las demandas que reflejan las más profundas contradicciones del capitalismo moderno.
Unos movimientos plantean las nuevas formas de obtención de plusvalía a través del llamado salario diferido, revelando los límites del sistema para satisfacer las propias expectativas de bienestar que genera. Otros movimientos surgen como reacción a las grandes bolsas de marginación estructural que son precisas para estabilizar el capitalismo en las condiciones productivo-tecnológicas actuales. Otros movimientos luchan contra discriminaciones sociales y culturales en razón de sexo, raza, disminución de capacidades, u otras, y al hacerlo cuestionan los rasgos competitivos, excluyentes, insolidarios de una sociedad basada en la explotación. Otros ponen de manifiesto la naturaleza depredadora y destructiva de un sistema fundamentado en el beneficio privado, al reivindicar la preservación de los equilibrios ecológicos y llamar la atención sobre la agotabilidad de los recursos naturales. Otros, en fin, ponen en cuestión la ideología e impulso militarista y agresivo del capitalismo, al reivindicar la paz, el desarme, nuevos conceptos de seguridad y desarrollo, mecanismos no-bélicos en la regulación de las relaciones internacionales.
El conjunto de esas demandas alumbra un modelo de sociedad, equilibrada, no-autoritaria, profundamente democrática, no-competitiva y no-discriminatoria solo compatible con estructuras de carácter socialista. La profundidad de las reivindicaciones de los movimientos sociales plantean la actualidad del socialismo. He ahí la naturaleza revolucionaria de los movimientos sociales. La apuesta estratégica de los comunistas por los movimientos sociales procede de esa percepción, y de la convicción de que el proceso de transformaciones que conducirá al socialismo precisa del protagonismo activo y consciente, organizado y sólido, de la mayoría del pueblo, que determine cambios sociales y culturales día a día, precisamente del desarrollo de los movimientos sociales.
Una tercera razón se halla en la profundización de la democracia por la que los comunistas optamos. La perspectiva del socialismo requiere de una democracia avanzada que supere cualitativamente los límites actuales. Ello comporta no circunscribir la democracia en sus ámbitos representativos, sino combinar junto a ellos, los máximos elementos de democracia directa y participativa.
La consideración estratégica de los movimientos sociales exige de los comunistas dedicación militante preferente al objeto de contribuir a dotar de solidez, representatividad, organicidad, madurez y estabilidad, a las organizaciones que representan a cada movimiento social, superando anteriores concepciones y prácticas que en vez de contribuir a su desarrollo, lo debilitaran.
El proyecto de Izquierda Unida está asociado al desarrollo de los movimientos sociales, no en términos mecanicistas, sino por cuanto IU debe encarnar política e ideológicamente la síntesis de las demandas transformadoras que expresan. A mayor fuerza autónoma tengan los movimientos sociales organizados, mejores condiciones se crearán para la articulación de IU.
El PCE y el PCPE adquieren el compromiso de lucha en las instituciones para el reconocimiento de los movimientos sociales como entidades de interés público y el reconocimiento político de su carácter de interlocutores.
El PCE y el PCPE acuerdan estimular a sus militantes en todos los niveles territoriales y en cada sector, movimiento u organización social, a que se reúnan y pongan en común sus respectivas políticas de actuación concreta sobre la base de los principios arriba desarrollados.
PARTE SEGUNDA
Los Comités Regionales del PCE y PCPE, valorando la importancia estratégica y política que tiene el haber suscrito un documento amplio de unidad de acción, vienen a constatar que tal identificación en la práctica política sólo puede ser posible si ésta viene precedida de una coincidencia en el análisis de la realidad concreta y por tanto, de la utilización de una misma teoría revolucionaria y un mismo método de análisis. Luego si coincidimos en el análisis, en la teoría y en el método, en la táctica y en la estrategia, ¿qué sentido tiene la existencia de dos organizaciones comunistas diferentes?
Esta sencilla reflexión nos ha llevado a ambos comités regionales a plantear la no dilatación en el tiempo y por tanto acometer aquí y ahora el proceso de unidad orgánica de los comunistas.
ALGUNAS CONSIDERACIONES PREVIAS
El PCE creado en abril de 1920 aglutinó una vanguardia revolucionaria sin cuyo concurso no se explicarían las grandes batallas de clase libradas por los trabajadores y trabajadoras españoles, los grandes aciertos en la articulación de una política frente al fascismo a partir de 1934, el Frente Popular, la labor realizada durante la guerra y las transformaciones revolucionarias realizadas en el curso de la misma, la política de reconciliación nacional de 1956 que permite el nacimiento y desarrollo de CC.OO. y la vertebración de la lucha popular antifranquista.
Recordamos en este sentido algunos párrafos contemplados en el informe del Comité Central al IX Congreso del PCE celebrado del 19 al 23 de 1978. «Esta confianza en el PCE tiene un largo antecedente; no ha surgido de la nada, sino de una ya antigua tradición de lucha revolucionaria y democrática que empieza con los fundadores del partido, Antonio García Quejido, Facundo Perezagua, Daniel Anguiano, Isidoro Acevedo, Virginia González, Dolores Ibárruri y tantos otros que, en su época, no vacilaron en optar a favor de la gran Revolución de Octubre contra una II Internacional que se había enfangado en la primera guerra imperialista capitulando ante la burguesía dominante».
Pero junto a la tradición revolucionaria y los grandes aciertos se cometieron también graves errores y deformaciones tanto en la teoría como en la práctica, fundamentalmente en el período de transición.
Se fue perfilando una estrategia defensiva, sin alternativas estructurales transformadoras a la crisis económica, pero también cultural y política del capitalismo internacional y nacional. Hoy estamos asistiendo al reajuste socialdemócrata que nosotros abonamos.
Se fue consolidando una concepción liberal del comunismo, abandonando la lucha ideológica en el seno de la sociedad y desideologizando al propio partido, cayendo en el parlamentarismo, en el institucionalismo, abandonando o cuando menos desatendiendo los movimientos sociales y de masas. La falta de rigor teórico llevó a caer en un tacticismo que sumió en la confusión al conjunto de la militancia y perjudicó la actividad política y el prestigio entre las masas.
Por otro lado el centralismo democrático se convirtió en centralismo burocrático, donde las grandes decisiones se concebían al margen de la base acabando por esconder las contradicciones bajo la consideración de amenazas fraccionales.
Así pues, se hablaba de renovar, de acabar con el partido-iglesia; con el monolitismo, con el dogmatismo, pero se iba configurando otro dogma impuesto administrativamente, donde los heterodoxos eran vetados para las tareas de dirección política para la asunción de responsabilidades.
En otro orden de cosas, la necesaria defensa de los principios de independencia entre los partidos comunistas se aplicó de forma arrogante con partidos hermanos, intentando «dar lecciones», apreciándose por muchos camaradas ciertos signos y manifestaciones insolidarios para con los partidos que dirigen el proceso de construcción del socialismo, lo que fue determinando un aislamiento internacional.
En definitiva, desde 1978, tanto en el PCE de Madrid como a nivel nacional, se fue gestando una crisis que fue sucesivamente interiorizando la vida política donde, bien voluntariamente o por sanción, miles de comunistas abandonaron las filas del partido, desmembrándose organizaciones de profesionales, intelectuales y artistas, debilitándose y dividiéndose organizaciones de fábrica, sector y Universidad.
Todo ello explica el clima de desconfianza en el PCE y su dirección para una parte importante de comunistas que optó, junto a dirigentes históricos, por conformar el PCPE. Otros, indudablemente, asumieron otras opciones o abandonaron la militancia organizada.
Pero hoy se han superado gran parte de las diferencias ideológicas y políticas que motivaron la división.
LOS ULTIMOS CONGRESOS
El XI Congreso del PCE supuso ya un doble reto: El intento de recobrar la incidencia social, vertebrar las energías revolucionarias a través de la política de convergencia y crear un clima interno de respeto a las normas democráticamente establecidas normalizando la discrepancia. Comienza una etapa de recuperación tanto de la militancia como de la imagen social muy obstaculizada aún por la dinámica anterior de tensiones y enfrentamientos. No obstante, la política de convergencia tiene su expresión en el nacimiento de Izquierda Unida.
El 1° Congreso del PCPE supone un paso en el camino de la reunificación de diversas organizaciones desgajadas del PCE, rompiendo la tendencia, hasta entonces vivida, de escisiones y desmembración comunista en España.
El 2° Congreso del PCPE junto a la ratificación de su política estratégica concretada en el avance hacia un amplio Frente Político y Social de Izquierda, cuyo desarrollo inicial es IU, realiza una propuesta de discusión para alcanzar la unidad orgánica concretada en siete puntos: El papel de la clase obrera en el proceso revolucionario, el carácter de clase del partido, el problema del poder político, la vinculación al Movimiento Comunista Internacional, el carácter leninista del Partido, la ideología del marxismo-leninismo y la condición de vanguardia y de masas del partido.
En el XII Congreso del PCE se confirma definitivamente la decisión de desarrollar una acción política volcada hacia la sociedad en torno a tres ejes básicos:
Fortalecimiento del PCE.
Fortalecimiento y desarrollo de IU.
Unidad de los comunistas.
Tres ejes unidos dialécticamente que suponen la reafirmación de un proyecto político propio, una voluntad de pasar a la ofensiva, un reforzamiento teórico e ideológico y lo que podríamos definir como el asentamiento de las concepciones comunistas democrático-revolucionarias frente a la concepción liberal del proyecto comunista de otras épocas.
Tomando todo ello como referencia, los Comités Regionales acuerdan los siguientes contenidos ideológico-políticos como base de la unidad de los comunistas:
SOBRE EL PAPEL DE LA CLASE OBRERA Y EL CARACTER DE CLASE DEL PARTIDO
Es indudable que la clase obrera ha sufrido mutaciones en su estructura y no es un todo homogéneo. El mismo concepto de clase social es un concepto dialéctico, que el marxismo define como conjunto de individuos que ocupan una posición en las relaciones de producción, distribución y reproducción. La clase obrera está en todas ellas dominada y explotada siendo por tanto la clase obrera objetivamente, la clase consecuentemente revolucionaria, interesada en acabar con toda forma de explotación, opresión y alienación.
En los países capitalistas desarrollados o en vías de desarrollo, la revolución científico-técnica ha hecho aparecer nuevos segmentos sociales pero que tienen los rasgos esenciales que antes y ahora definen a la clase obrera:
- Masificación, dependen de un salario, están alejados de los centros de poder y decisión en el aparato productivo, descualificación constante del puesto de trabajo, inserción en un mercado de trabajo cada vez más precarizado y productores de plusvalía. En definitiva, conforman la clase obrera como clase fundamental en el concepto de Gramsci, todos los individuos que viven de la venta de su fuerza de trabajo sea ésta manual, intelectual o mixta.
Pues bien, el Partido Comunista de España aspira a representar los intereses del conjunto de la clase trabajadora, estableciendo las fases, etapas y alianzas necesarias para que la clase obrera conquiste la hegemonía política y cultural en el conjunto de la sociedad.
De la misma forma que el PC pretende ser la fuerza más rigurosa, combativa, organizada y unitaria dentro del bloque social que aspira a la transformación socialista de la sociedad, reconocemos en pie de igualdad el papel de las diversas organizaciones políticas, movimientos sociales-alternativos, etc.
EL CARACTER E IDEOLOGIA DEL PARTIDO COMUNISTA
El PC nos definimos como organización política de vanguardia de la clase obrera y de las fuerzas progresistas de los pueblos de España que tienen por objetivo el desarrollo de la democracia, la transformación socialista de la sociedad española para llegar al comunismo, la lucha por la paz y el socialismo en Europa y en el mundo.
El Partido Comunista se reafirma en los principios del marxismo, del leninismo y de todas aquellas aportaciones a la historia del movimiento revolucionario, asimilando lo nuevo y evitando interpretaciones dogmáticas de esos principios.
El PC no es un fin en sí mismo, es un instrumento del que se dota la clase obrera y las fuerzas de vanguardia para realizar la tarea emancipadora. El PC, por otra parte, no es el único agente revolucionario que existe en la sociedad española. En consecuencia no puede ser considerado como un elemento totalizador que tiene respuesta y explicación para todo.
Entre las múltiples aportaciones de Lenin al desarrollo del marxismo subrayamos tres que se distinguen de otras ideologías de inspiración marxista en cuanto que:
- Para cumplir su papel histórico, la clase obrera necesita dotarse de una organización política de vanguardia que dirija el proceso revolucionario antes y después de la conquista del poder político.
- El Partido Comunista es un partido cuya naturaleza social, política, objetivos, ideología, fuerza organizada, vida democrática interna, unidad y disciplina constituyen las bases fundamentales de su fuerza, de su ligazón con las masas y de sus intervenciones en la vida social.
Es un partido que se rige en su funcionamiento interno por el centralismo democrático, cuyos principios enriquecidos por la práctica, aseguran simultáneamente la democracia interna y una única orientación del partido y una única dirección central.
- Apunta a la socialización de los medios de producción y de la economía por medio de la planificación que hoy definimos como planificación democrática.
Además, 64 años después de la muerte de Lenin no conviene olvidar la justeza y la frescura de muchos de sus análisis, en especial los referidos a la fase imperialista.
- La concentración de la producción y del capital se han desarrollado hasta una etapa tan alta que han crea do monopolios que juegan un papel decisivo en la vida económica.
- La fusión del capital bancario con el capital industrial y la creación sobre esta fase de una oligarquía financiera.
- La exportación de capital diferente a la exportación de mercancías.
- La formación de truts internacionales que se reparten el mercado mundial.
Hoy, como hemos detallado en el documento de unidad de acción, con la revolución científico-técnica asistimos a la transformación del capital monopolista de estado en un capitalismo monopolista transnacionalizado, cambio que suponen una modificación sustancial del marco de la lucha de clases que pasa a ser supranacional, en zonas geo-económicas conformadas por estados vecinos interrelacionados económicamente.
Pero fundamentalmente los principios de Marx, de Engels y Lenin, las enseñanzas de los movimientos y procesos revolucionarios que se han dado o se dan en el mundo suponen la necesidad de innovar, de romper esquemas sobrepasados por la realidad, de abandonar la carga fosilizante de dogmatismo y sectarismo que aún conservamos.
La lucha por la paz en un mundo donde existe el arma nuclear, el grave desequilibrio mundial Norte-Sur, los efectos de la aplicación capitalista de la revolución científico-técnica generando paro y miseria, la segmentación y cambios estructurales de la clase obrera en los países desarrollados, el proyectar una alternativa social, económica, política y cultural al actual modelo de sociedad en España, en Europa y en el mundo, exigen un PCE que junto a la asimilación de las tradiciones revolucionarias, dé nuevas respuestas creativas que sintonicen con la sociedad civil, con la juventud, con el pacifismo, con el ecologismo o el feminismo desde unas relaciones de respeto e igualdad.
Ello supone proseguir sin vacilaciones, entre todos, con el proceso de renovación iniciado en el Partido tanto en lo que respecta a su funcionamiento interno como a la relación partido-sociedad.
PARTIDO DEMOCRATICO
La experiencia dolorosa de la crisis del Partido nos dice que la más amplia y libre discusión en los órganos del Partido sólo es posible mantenerla como norma permanente si todos respetamos las normas democráticas del Partido y aceptamos y cumplimos las decisiones tomadas democráticamente.
Pero la democracia en un partido comunista pasa, no en caer en la democratitis ácrata ni en la ineficacia práctica, sino en articular los medios necesarios para que las grandes decisiones políticas sean patrimonio del conjunto del partido, en conseguir que la información fluya rápida y transparente, en evitar jerarquizaciones burocráticas, pero fundamentalmente por el derecho necesario de la minoría a la expresión política. El partido bolchevique consintió a las minorías la capacidad de expresarse teniendo en cuenta que nuestra clase quiere un instrumento eficaz, sólido, homogéneo, pues la discusión y el debate fraternal no tiene por qué unirse al diletantismo y la ineficacia.
El partido debe responder a su función histórica de intelectual colectivo de la clase obrera en la hora presente. Para cumplir con el papel revolucionario de intelectual colectivo habrá que pasar de «normalizar la discrepancia» a «articular el debate» es decir, crear las condiciones para que puedan producirse no ya mayorías y minorías en una discusión determinada, sino síntesis superadoras. Ello exigirá una auténtica democracia interna, la existencia de unas auténticas relaciones democráticas entre dirección y base, entre los militantes horizontalmente entre sí, y extrapolando, entre el partido y las masas.
PARTIDO DE MASAS DE LUCHA Y DE GOBIERNO
En el documento de unidad de acción se expresa nuestra visión del proceso de consecución del socialismo como el resultado final de un conjunto continuado de luchas sociales y políticas de masas, ampliando constantemente la democracia y desarrollando profundas transformaciones económicas y sociales.
Del proyecto se desprende la combinación de un contradictorio carácter de lucha y de gobierno del Partido, situando el programa como punto de referencia de la acción política. Acción política que los comunistas debemos orientar hacia la organización de la sociedad, hacia la construcción y desarrollo de Izquierda Unida, hacia la potenciación de los movimientos sociales, estimulando la participación de los ciudadanos e impulsando su movilización coherente.
Como dijo Christinne Buci-Gluksmann hace ya ocho años, «el PC-partido de lucha tiende a ceder el puesto al PC-partido de gobierno, perdiendo con ello la fuerza de propuesta alternativa que extraía de la sociedad civil para obtener un reconocimiento institucional por parte de las fuerzas políticas organizadas. Habrá que resolver esta contradicción algún día: conseguir estar dentro del Estado siguiendo a la vez fuera; conquistar el poder sin reproducir las prácticas del Estado; ganarse la hegemonía como partido de lucha sin rebajarse como partido de gobierno».
Se desprende de las consideraciones anteriores que la acción política del PC debe ser permanente y no únicamente en campañas electorales derivando el contenido del partido a mera «maquinaria electoralista».
Si la lucha de masas se extiende y desarrolla en todos los estamentos sociales, si los comunistas aspiramos a ser factor de autoorganización de las masas y de los movimientos sociales, la concepción misma del Partido de masas aparece como una necesidad irrebatible. La vanguardia tiene que estar presente, con sus iniciativas, con su política, con sus orientaciones y con su experiencia organizativa en todos los frentes de lucha. Se necesita por tanto un fuerte partido comunista de vanguardia y de masas, de lucha y de gobierno.
LA VINCULACIÓN AL MOVIMIENTO COMUNISTA INTERNACIONAL
Defendemos un partido nacional, independiente y que forme parte del Movimiento Comunista Internacional:
El Partido Comunista, es un partido nacional porque es una parte integrante de la sociedad española, continuador de las mejores tradiciones revolucionarias de nuestro pueblo a lo largo de la historia y asume la heroica trayectoria de los comunistas españoles. Es firme defensor de los intereses nacionales y define de forma autónoma e independiente su línea política. Es un partido internacionalista porque como partido de los trabajadores del estado español, sus intereses se identifican con los trabajadores de todo el mundo, y es una fuerza integrante del Movimiento Comunista Internacional, cuya composición y límites se entroncan en el avance de los diferentes procesos de liberación de los pueblos y de las fuerzas revolucionarias del mundo, e inspira sus relaciones internacionales en el Internacionalismo Proletario y la solidaridad internacional, respetando los principios de autonomía, independencia y no injerencia.
DECLARACION FINAL
Los Comités Regionales del PCE y del PCPE constatando que todos los principios y conceptos expresados anteriormente son hoy doctrina y pueden defenderse en el PCE estando además abierto en su seno el debate en torno al Manifiesto Programa, donde las diferentes sensibilidades y opiniones políticas pueden plantear democrática y fraternalmente las aportaciones que estimen oportunas, resuelven iniciar con la discusión de este documento el proceso de unidad orgánica de todos los militantes comunistas en el PCE.
Ambas direcciones nos comprometemos a concluir el proceso de unidad sin dilación y con la mayor brevedad posible, estudiando las fórmulas concretas que posibiliten esta decisión.
Madrid, 30 de agosto de 1988