La Alcarria Obrera fue la cabecera más antigua de la prensa sindical en la provincia de Guadalajara en el siglo XX. Heredera del decimonónico Boletín de la Asociación Cooperativa de Obreros, comenzó a publicarse en 1906 y lo hizo ininterrumpidamente hasta que, en el año 1911, dejó paso a Juventud Obrera.

El odio de la burguesía y el terror al que fueron sometidas las clases populares provocaron su total destrucción: hoy no queda ni un sólo ejemplar de ese periódico obrero.

En 2007 recuperamos La Alcarria Obrera para difundir textos fundamentales y originales de la historia del proletariado militante, con especial dedicación al de Guadalajara, para que sirvan de recuerdo histórico y reflexión teórica sobre las bases ideológicas y las primeras luchas de los trabajadores en pos de su emancipación social.

25 de enero de 2013

¿Qué es el Partido Carlista del País Valencià?

 Pegatina del Partido Carlista con motivo del acto de Montejurra, 1978 (Archivo La Alcarria Obrera)

El País Valencià fue, tradicionalmente, una de las áreas de máxima expansión del carlismo. Muy especialmente en el Maestrazgo y en zonas limítrofes de la provincia de Castelló, pero también en los pueblos agrícolas de la provincia de Valencia y, en menor medida, también en Alacant. Durante los años de la Transición, el Partido Carlista valenciano no fue de los más activos ni de los que más y mejor estuvo representado en el ámbito federal, aunque fue, finalmente, uno de los que más tiempo se mantuvieron activos después del desastre de 1982. Por eso ofrecemos el texto de un amplio folleto que fue publicado en el año 1980 en el que se resumen con toda claridad los planteamientos teóricos y, sobre todo, prácticos del Partido Carlista en aquellos agitados y todavía esperanzadores años.

NO NOS GUSTA:
UNA SITUACION CAPITALISTA incapaz de superar las crisis que ella misma crea, que funciona a base de parches y remiendos, sin planificar ni construir una base sólida cara a nuestro futuro.
• Que concentra el poder económico en un número reducido de empresas en cada sector (en muchos casos multinacionales que suponen una dependencia económica del extranjero), a costa del hundimiento de otras empresas competidoras y la eliminación de las pequeñas industrias artesanales, llevando a tantos trabajadores al paro, incumpliendo en principio constitucional de garantizar un puesto de trabajo para cada uno de nosotros.
• Que no ofrece una salida a la permanente situación crítica del campo, que desarraiga a la gente de su tierra y le fuerza a emigrar.
• Que gasta sumas enormes en desviarnos hacia el consumo de cosas superfluas, mientras se muestra impotente para mantener los precios estables.
• Que ha hecho inhabitables las ciudades y ha abandonado a los pueblos, incapaz de ofrecer un aceptable nivel de calidad en los servicios públicos, pero muy condescendiente con la especulación del suelo, el caos y fraude en el sector de las empresas inmobiliarias, la privatización de terrenos públicos (montes, playas).
• Que sostiene un sistema sanitario nada económico, de baja calidad, insuficiente y sin control en cuanto al empleo de los fondos públicos de que dispone.
• Que sigue manteniendo un sistema de enseñanza donde no se garantiza ni la libertad, ni la gratuidad, ni la calidad y la participación de los interesados, aunque aparenta defender estos principios.
UNA SITUACION NO DEMOCRATICA que bajo la apariencia de una transición pacífica, sin violencias ni ajuste de cuentas, sólo ha pretendido salvar los intereses concretos de los sectores más comprometidos con el régimen anterior, de ahí:
La supervivencia de poderes y autoridades del sistema anterior, bien integrados en éste y que conservan su mentalidad y modos autoritarios.
El mantenimiento de los principios capitalistas de economía de libre mercado, sin la aplicación de algunos conocidos métodos compensatorios, que al menos supondrían la modernización de la estructura económica y la superación de sus contradicciones más graves.
La domesticación de la oposición, llevada continuamente al terreno del "consenso", e inutilizando así la institución más representativa en un sistema democrático, es decir, las Cortes, y, en consecuencia, la eliminación de la información, el control popular y la participación de los ciudadanos.
El retroceso en la lucha sindical y en la unidad de acción de los trabajadores, debido a la dependencia de las centrales sindicales de sus respectivos partidos políticos y al afán hegemónico de algunas de ellas, con una progresiva desafiliación de la clase trabajadora; así como la política del partido del poder (UCD) de crearse un espacio sindical, controlando a la única Central autónoma (USO); debido a este retroceso, los sacrificios en el terreno económico (paro, contención salarial, etc.) no van acompañados de conquistas paralelas en el terreno del control y de la participación.
La falta de información y de apertura de vías de participación ciudadanas en problemas tan fundamentales que de ellos depende, en buena parte, nuestro futuro: las centrales nucleares como un intento de mantener la malversación energética en lugar de planificar un aprovechamiento racional y unas fuentes menos contaminantes, peligrosas y dependientes tecnológicamente, tema sobre el que la población debe definirse y participar en la decisión. Igualmente sobre temas como el ingreso en la OTAN y en la CEE.
UNA SITUACION CENTRALISTA que trata de sobrevivir, respaldada por sectores para quienes el centralismo significa la posibilidad de seguir ejerciendo el poder sin riesgos de control y participación directa del ciudadano, y que con el nombre de "autonomía” pretenden ceder sólo en el terreno de la descentralización administrativa, terreno nada peligroso mientras sigan controlando el poder económico y político, por ello:
La Constitución impide que España se organice en un Estado Federal, único sistema que permite que la libertad de cada pueblo pueda conciliarse con la igualdad y solidaridad de todos ellos.
No se ha permitido a cada pueblo que decidiera, por sí mismo, los plazos y vías de acceso a la autonomía, así como ritmos propios de traspaso de competencias, según su capacidad organizativa; todo ello, coordinado por el Senado, que debería ser la cámara federal, es decir, la representación de las Comunidades Autónomas, tanto para evitar agravios comparativos como para exigir responsabilidades; por el contrario, la Constitución ha convertido los procesos autonómicos en una carrera de obstáculos, competitiva entre los pueblos, dando una imagen de egoísmos nacionales insolidarios.
Además de los obstáculos constitucionales, UCD, desde el poder, está interpretando restrictivamente el articulado constitucional, bloqueando la vía autonómica del 151; ha pactado con el PSOE una Ley sobre modalidades de Referéndum más restrictiva aún, que quiere aplicar con efecto retroactivo, y ha anunciado la elaboración de leyes orgánicas "horizontales” de rango superior a los estatutos de autonomía, claramente limitativas de la capacidad legislativa de las instituciones autonómicas.
Respecto a la autonomía valenciana, se ha fomentado del modo más inmoral el enfrentamiento de nuestro pueblo en torno a nombre, cultura, símbolos y banderas, desviando los esfuerzos y conquistas respecto a una clara decisión autonómica, única vía que nos podía permitir superar como pueblo nuestras propias contradicciones internas, las auténticamente reales.
Por lo que hace a la autonomía municipal, base principal de la libertad y democracia de un pueblo, los Ayuntamientos no sólo siguen dependiendo económicamente de la Administración Central y rigiéndose por una Ley de Régimen Local elaborada y aprobada bajo el sistema anterior, sino que la Ley de Elecciones Municipales, aprobada por los actuales partidos parlamentarios, ha sacrificado la autonomía política municipal a los intereses electorales de estos partidos, colocando a los cargos municipales bajo la directa dependencia de los órganos centrales de dirección de los partidos políticos.

QUEREMOS
UNA SOCIEDAD MEJOR QUE LA ACTUAL porque creemos que es posible, entre todos, buscar y conseguir un modelo de sociedad más justo, más abierto, fraternal y solidario; porque estamos seguros que vale la pena esforzamos un poco cada uno de nosotros y todos a la vez para ir desterrando la mentalidad egoísta, individualista y conformista que nos va dominando día a día; por eso:
Apoyamos una reforma fiscal progresiva y redistributiva, pero también exigimos que antes y paralelamente se desarrolle un proceso de austeridad del gasto público (salvo en lo referente a inversiones rentables y generadoras de empleo) y de reforma de la Administración del Estado; que todas las empresas públicas elaboren sus presupuestos y que sean estos fiscalizados por los órganos correspondientes (Hacienda, Tribunal de Cuentas del Estado), de modo que la contribución de los ciudadanos no sea despilfarrada por falta de control y exigencia de responsabilidad.
Que se adopten medidas correctoras respecto al problema del paro y de la regulación de empleo; entre otras, exigimos: un seguro de desempleo digno y eficaz, pero con un riguroso control del fraude en este sector; medidas contra el pluriempleo, empezando por los diputados al Congreso, senadores, funcionarios públicos de la Administración Central como de los órganos autonómicos y miembros de las corporaciones locales; medidas tendentes a evitar que los procesos autonómicos se conviertan en un doble sistema de administración; supresión de las horas extraordinarias, manteniendo el poder adquisitivo de los salarios; anticipación de la edad de jubilación, pero elevación proporcional de las pensiones que permitan un nivel de vida digno para todos los jubilados.
Que la política de contención salarial y flexibilidad de plantillas, cuyo peso estamos soportando todos los trabajadores, vaya acompañada de una fuerte reivindicación sindical por el acceso de los trabajadores a las fuentes de información de la empresa y por su participación y control sobre la gestión de las mismas, de forma que si el peso de la crisis está siendo soportado mayoritariamente por la clase trabajadora sirva también para abrir brechas en la democratización de la gestión empresarial, con la participación y control de todos los sectores implicados, y cuya subsistencia depende de esa gestión.
Que se institucionalice el diálogo entre la patronal el sector obrero y la Administración pública, en la Cámara económico-social, que garantice la participación y el control de los trabajadores sobre la planificación económica general y sobre las reformas estructurales necesarias para alcanzar un eficiente y competitivo nivel de producción, evitando el mantenimiento de situaciones de privilegio, así como para analizar y proponer las medidas necesarias para superar con el menor coste posible la crisis actual: diálogo abierto, público, institucionalizado, y no buscando soluciones parciales -convenio marco- a través de negociaciones y pactos entre los estados mayores de la patronal y los sindicatos, o entre la patronal y los partidos políticos parlamentarios, como el Estatuto del Trabajador.
UNA SITUACION DEMOCRATICA y PARTICIPATIVA porque somos muchos los que nos sentimos desengañados ante la versión de la democracia que están dando las instituciones y los partidos políticos; porque tenemos muy claro que democracia NO ES:
Que el poder autoritario de una persona se haya repartido entre los estados mayores de los grandes partidos parlamentarios; que el pluralismo se interprete como partidismo dogmático, autoritario y demagógico; que el partido político se haya convertido en instrumento de personalismos, medio de ascenso personal y máquina electoral, en lugar de escuela de formación política y vía de participación ciudadana.
Que pretendan luchar por una sociedad que garantice todas las libertades individuales y colectivas, por una sociedad no discriminatoria y participativa, mientras siguen manteniendo unas estructuras cerradas de partido, jerárquicas , autoritarias y clasistas en cuanto que la separación entre dirigentes y base, intelectuales y trabajadores es aún más fuerte y rígida que en la propia sociedad cuyo modelo pretenden combatir; que en los sectores de lucha que consideran marginales (ecologismo, feministas, asociaciones de vecinos, culturales, etc.) resulte más fácil y flexible la participación que en los partidos políticos, que se consideran instrumentos para un cambio global de la sociedad.
Que exijan control y responsabilidad en el manejo de los fondos públicos, mientras ellos mismos se apropian para cubrir sus gastos de parte de esos fondos (que salen de los impuestos que todos pagamos y que sólo se reparten entre los grandes partidos), sin la más mínima muestra de transparencia en sus medios de financiación y gestión; que los medios de comunicación que pagamos entre todos (medios de comunicación del Estado), quede limitado su uso a los partidos parlamentarios, bloqueando informativamente a otras posibles alternativas políticas, según el conocido pero antidemocrático principio del aplastamiento de las minorías por la mayoría; finalmente, ningún partido parlamentario ha sido capaz de plantear que los partidos se autofinancien con las cuotas de sus militantes, sin recurrir a los fondos públicos y que se apliquen normas de austeridad en las campañas electorales, limitando y controlando realmente las sumas gastadas por cada partido.
Que la tendencia autoritaria y totalizadora de los grandes partidos bloquee, en vez de abrir, las vías de participación ciudadana, interviniendo directa o indirectamente en todos los campos de movilización y anulando su autonomía: sindical, municipal, plataformas feministas, etc.; que las asociaciones de vecinos hayan visto obstaculizada su participación, como tales, en las elecciones municipales, y todavía no se les haya permitido abrir vías de control y participación en la gestión de los Ayuntamientos democráticos.
Que la llamada "disciplina de voto" y los cargos de representación puestos a disposición del partido, quizá necesario en el Congreso, por ser la representación de los partidos políticos, se aplique también en el Senado, donde deberían estar representadas las comunidades autónomas, y en los Ayuntamientos, donde están representados los habitantes del municipio, interfiriendo y falseando su representatividad, y negando su autonomía; de esta forma, el "mandato imperativo" que senadores, concejales y alcaldes deben ejercer en nombre de sus comunidades territoriales respectivas, pasa a ser usufructuarlo antidemocráticamente por la dirección de sus respectivos partidos políticos.
Que se practique sistemáticamente una política de pactos y consensos, al margen del pueblo y de las instituciones representativas, inutilizando la función de estas, hasta tal punto que la opinión pública empieza ya a considerar si el coste que suponen resulta verdaderamente rentable.
UN ESTADO DE LAS AUTONOMIAS COMO VIA DE TRANSICION AL ESTADO FEDERAL porque creemos que la libertad de las personas y sus posibilidades de controlar a los cargos públicos y de participar directamente ( y no solo ejerciendo el derecho de voto cada cuatro años), aumentan a medida que se reduce la extensión territorial y las distancias entre electores y candidatos; porque nuestra historia más próxima demuestra que el centralismo, que siempre ha pretendido justificarse como un sistema igualitario (que eliminaba privilegios y discriminaciones entre personas y pueblos), ha traído como resultado los mayores desniveles de renta entre los pueblos (zonas industrializadas/zonas subdesarrolladas) y entre las personas; por ello reivindicamos:
Una plena autonomía para el País Valenciano, que comprenda y signifique:
- un conjunto de instituciones que no puedan sernos quitadas con una simple ley orgánica (Tribunal Superior de Justicia, Asamblea de la Generalitat y Consell Ejecutivo, garantizadas por el artículo 152 de la Constitución para la vía señala con el articulo 151) que garantice la participación directa del Pueblo valenciano en la resolución de sus problemas, que acerquen el poder al Pueblo y que le permitan ejercerlo y controlarlo colectivamente.
una mejor utilización de nuestras fuentes de riqueza, dirigida hacia la satisfacción de nuestras necesidades colectivas; una planificación económica a nivel de país que nos permita disponer de recursos propios para acometer un desarrollo equilibrado de todas las comarcas (superando gradualmente las actuales desigualdades de renta entre las comarcas litorales, con agricultura de regadío y concentración industrial, y las comarcas interiores, con agricult.ura de secano, bajísimo nivel de renta y continua despoblación)
Supresión de las deformaciones burocráticas del Estado centralista; para ello debe quedar garantizada en el Estatuto la plena autonomía de los municipios valencianos, así como el reconocimiento de la organización político-administrativa comarcal, que permita a los municipios integrantes no solo ofrecer más y mejores servicios públicos, y la capacidad de decidir sobre sus asuntos propios sino que sirva también de control para que la capital del País no reproduzca el modelo burocrático y centralista de los gobiernos madrileños.
Creación de instituciones propias, que permitan la normalización de nuestra lengua y cultura, así como el conocimiento de nuestra historia y los rasgos que definen nuestra personalidad como pueblo.
Un proceso solidario de autonomías a todos los niveles:
- en el interior de cada estado autonómico (tal como hemos indicado en el caso del País Valenciano)
- entre todos los pueblos y regiones de España, de forma que todos nos sintamos responsables de las zonas más deprimidas, depresión que es fruto directo del sistema capitalista y centralista que hemos tenido que soportar durante los dos últimos siglos; por eso, también
- los emigrantes (tanto de emigración como de inmigración exterior del Estado) han de ser los primeros en comprender que la lucha por la autonomía significa luchar contra un sistema que ha concentrado hombres y riquezas en unas zonas, a costa del abandono y miseria de las restantes.
Un Estado Federal, como final del proceso autonómico, que para nosotros debe representar:
-la creación de unos estados fuertes y equiparables, sin desigualdades entre ellos por razones económicas, políticas o históricas.
-el reconocimiento del derecho de autodeterminación de los pueblos, para que, libre y conjuntamente, construyamos un Estado Federal, de abajo a arriba, que sea expresión de la solidaridad de todos; puesto que no creemos hoy en día posible que, desde un planteamiento socialista, puedan defenderse alternativas de independencia en los pueblos más desarrollados del Estado, abandonando a su suerte aquellos otros que han sufrido aún más brutalmente la explotación capitalista en sus hombres y riquezas.

PORQUE PRETENDEMOS
Caminar hacia un modelo de sociedad: socialista, autogestionaria y federal. Buscamos:
-UN SOCIALISMO HUMANO que garantice para todos un nivel de vida digno y que luche desde el principio por eliminar progresivamente las escandalosas diferencias de rentas y salarios existentes en nuestra sociedad, que ofrezca unas posibilidades de desarrollo personal y formación cultural equivalentes, que el trabajo signifique la colaboración personal en una tarea colectiva y la satisfacción de cada uno por lo que ha alcanzado a realizar y no solo la agotadora jornada de cada día para tratar de asegurar la estabilidad económica de la familia y unas posibilidades dignas para los hijos, que no siempre alcanzamos a pesar de nuestro esfuerzo y sin que seamos responsables de ello.
UN SOCIALISMO AUTOGESTIONARO que no es una fórmula mágica que vaya a resolver todos nuestros problemas, pero sí un modo humano de organizar las relaciones sociales, una extensión progresiva de formas de vida y trabajo comunitarias, solidarias, que nos permitan conocer las causas de nuestros problemas, actuar sobre ellas y superarlas con el esfuerzo de todos; un sistema que permita que la solución de cuestiones que a todos nos afectan, en el presente y en el inmediato futuro, podamos discutirlas y decidirlas entre todos, sin vernos forzados a delegar en un Estado distante e incontrolable -llámese capitalista o comunista-, que decidirá sin nosotros y cuyas consecuencias tendremos que soportar y pagar.
Porque, a fin de cuentas, la única garantía en el futuro de la humanidad es, ya, desde ahora, una decisión colectiva, frente a las perspectivas abiertas ante nosotros por el egoísmo de unas clases dominantes en cuyos cálculos poco importan las vidas de los hombres y de los pueblos.
Por eso, proponemos como modelo a construir entre todos, un socialismo autogestionario basado en:
-LA DEMOCRACIA DEL TRABAJO (autogestión económica), donde el concepto de propiedad de los medios de producción de paso a un concepto de posesión de los mismos, en cuanto instrumentos de trabajo para el desarrollo personal y el servicio a la comunidad; que la organización de la empresa permita la participación, en su gestión, de todos los trabajadores que la integran, y .que su actividad se regule no en función del máximo beneficio individual sino como instrumento para satisfacer, eficientemente, las necesidades y aspiraciones de la sociedad.
- que el Sindicato, que debe ser democrático, de gestión, de participación, único por rama de producción e independiente (del Estado y de los partidos políticos), sea también el medio a través del cual los trabajadores participen y controlen directamente la planificación económica general, la transformación de las estructuras socio-económicas, la mejor utilización de nuestros recursos naturales.
- que en la planificación económica, antes citada, no sólo participen los sindicatos (instrumento de la clase trabajadora), sino también los órganos territoriales correspondientes (instrumentos al servicio de una colectividad o pueblo), donde deben aplicarse las medidas acordadas en el plan, y los partidos políticos (instrumentos de trabajo de las ideologías) que deben garantizar en todo momento que las medidas económicas adoptadas no atenten u obstaculicen los principios de libertad, igualdad, participación y dignidad de la persona.
LA DEMOCRACIA TERRITORIAL (autogestión de los pueblos) porque nuestro modelo es (ya lo hemos dicho) una estructura federal a todos los niveles. El Carlismo es originaria y radicalmente anticentralista. La autogestión territorial expresa el derecho y la capacidad de cada colectividad humana para gestionar sus intereses y fijar sus objetivos. Autónomas en sus propios asuntos, solidarias con otras colectividades para la gestión de intereses comunes, para elaborar proyectos de desarrollo socialistas y comunitarios. Desde el municipio (o federación de barrios, en las ciudades), la solidaridad va articulando, por vía federativa, comarcas, regiones y naciones. La federación intersolidaria enriquece por igual a todas las partes integrantes, al ofrecer mejores posibilidades, más amplias perspectivas y un sentido universal como horizonte del proceso autogestionario.
EL PLURALISMO POLÍTICO DEMOCRÁTICO (autogestión política), porque, para nosotros, un partido político de masas (nunca de cuadros o élite dirigente), que representa los intereses de la clase trabajadora, jamás puede convertirse en simple máquina electoral, eficiente en la recogida de votos y en facilitar el ascenso al poder como fin último y exclusivo; un partido político, en una sociedad democrática, debe representar:
- en el aspecto personal: un instrumento que permita la autoformación y participación de todos sus miembros, que desarrolle la autodisciplina, que encauce la acción individual hacia una acción colectiva de forma que, además de multiplicar su eficacia, amplíe también las perspectivas de una lucha que, de lo contrario, podría quedar limitada a unos objetivos individuales o corporativistas (profesionales); que fomente una comunidad de vivencias, una solidaridad humana en la esperanza de un mundo mejor para todos; que permita percibir, al formar parte de un trabajo libre y colectivo, el profundo sentido social del ser humano, rechazando su reducción a número y estadística en una sociedad masificadora.
- en el aspecto colectivo: un instrumento de participación ciudadana, pero también escuela de formación política; por ello, lo definimos como "colectivo de trabajo ideológico”, y su democratización es tan urgente y necesaria como la de los restantes instrumentos políticos y económicos de la sociedad. Sus objetivos deben ser: forzar a la colectividad hacia una continua superación de sus planteamientos iniciales, desarrollar su capacidad creadora e imaginativa, educar políticamente en la no aceptación de limitaciones definitivas ni horizontes cerrados. Porque, solo en el hombre se encuentra, en definitiva, el profundo sentido del socialismo autogestionario. Por ello rechazamos, ahora y aquí, la toma del poder por procedimientos violentos, dirigida y organizada por una minoría a espaldas del Pueblo. Si buscamos una sociedad democrática, pluralista, socialista y autogestionaria, la lucha política debe ser protagonizada por los hombres y las comunidades, y no suplantada por ningún partido, sindicato, grupo armado o secta de cualquier clase (mártires, inteligentes o iluminados, tanto da).
UNA ALTERNATIVA CULTURAL que proceda de nuestros pueblos, como aportación y enriquecimiento de la cultura mundial; debe ser una cultura de liberación y humanista, del hombre y en función del hombre, procedente de sus raíces, de su originalidad, pero con proyección universal; debe ser una esperanza en el hombre libre, en el hombre nuevo, y por ello debe rechazar con energía todo intento de manipulación y explotación del hombre y del hábitat donde desarrolla su vida y su cultura; debe ser pluralista; abierta a todas las culturas, no excluyente; debe ser una alternativa global, e insertar y potenciar las luchas parciales desarrolladas por los diversos sectores de la sociedad en sus respectivos campos de trabajo
- una alternativa plenamente liberadora: debe desterrar desde su origen la estructura dualista y divisoria de nuestra civilización, que implica, como consecuencia, una sociedad autoritaria y jerarquizada, con unos sectores sociales marginados o en situación de dependencia. Por el contrario, debemos luchar por unas comunidades humanas donde se ofrezcan iguales posibilidades de desarrollo a mujeres, niños, jóvenes y ancianos, y donde no se supediten todos estos sectores al interés del único grupo valorado -la llamada "población activa"- si de verdad reconocemos a todos su condición de seres humanos y no los rebajamos a la consideración de instrumentos de rentabilidad económica.
- un proceso total de cambio: cuya trayectoria quede marcada por la eliminación de estructuras autoritarias, que clasifican a los hombres en dirigentes y dirigidos. Afecta, por tanto, a la escuela, con el autoritarismo de los maestros y la pasividad y dependencia de los alumnos, y con la posterior clasificación de estos con la marca del fracaso o con la marca de la inteligencia privilegiada; afecta a la empresa, donde todo el poder de decisión se concentra en manos de propietarios y, en menor medida, de ejecutivos y técnicos; a las estructuras políticas, donde las élites dirigentes encuentran a su disposición mejores y más perfeccionadas técnicas de control y manipulación; al hábitat humano, donde la separación entre zona rural y zona urbana, entre áreas desarrolladas y subdesarrolladas lejos de disminuir se acrecienta día a día, y donde todo nuestro entorno ecológico está sometido a un acelerado proceso de degradación y agotamiento.
- una visión global: que abarque, pero sin manipular, todos los esfuerzos parciales que en los diversos sectores, y con sus propios instrumentos, tienen como objetivo eliminar aquellas estructuras que obstaculizan los caminos de la libertad.
- un planteamiento pluralista y enriquecedor: que garantice el uso a todos los niveles, en cada una de las nacionalidades, de su propia lengua, exigiendo toda la ayuda necesaria para su normalización. La lengua implica también una visión del mundo, una cultura y una identidad como pueblo, que, en nuestro caso valenciano es originariamente pluralista. Pluralismo y diversidad que no sólo debemos defender frente al centralismo y uniformismo sino que también debido al proceso de imposición desde el poder de un único patrón lingüístico y cultural, debemos de luchar por la recuperación y renovación de las culturas nacionales, de nuestra identidad y por la posibilidad de conseguir para todas las comunidades de España su plena “expresión como pueblo". Pero como somos socialistas y por lo tanto nos sentimos solidarios con todos los pueblos, no podemos tampoco caer en falsos localismos, ni en compartimentos estancos, sino crear, intercambiar y compartir experiencias propias. La solidaridad es fuente de creación, pues amplia las experiencias a compartir y abre nuevos horizontes colectivos.

TE OFRECEMOS
Un partido original, de izquierda no dogmática, con estructuras abiertas y democráticas de gran participación, cuyos rasgos más destacados son:
- En cuanto a estructura interna: de carácter federal, descentralizada a todos los niveles, muy simplificada y con un mínimo de organización (sin interferencias burocráticas); en definitiva, un partido que todavía está construyéndose, donde todos participamos directamente.
- En cuanto a actividad política: abierto a la colaboración con los restantes partidos políticos, con los sindicatos y asociaciones cívicas, respetando su independencia y sin ningún tipo de aspiraciones manipuladoras; una actividad no dogmática, porque no nos consideramos vanguardia ni únicos interpretes de las aspiraciones democráticas de la sociedad; un partido coherente en los planteamientos, porque no pesan sobre nosotros hipotecas o condicionamientos de ningún grupo de presión, nacional o internacional; un partido original, que sintetiza las experiencias validas de diferentes campos ideológicos, y que se mantiene abierto a nuevas investigaciones y aportaciones de sus integrantes, sin apriorismos ni exclusivismos empobrecedores.
- un partido minoritario, extraparlamentario, sin grandes recursos económicos, que formamos un colectivo humano profundamente democrático y respetuoso con todos; un partido que considera como principios fundamentales de su actuación el compromiso y la participación, en el barrio o pueblo, en el lugar de trabajo, en el sindicato o en cualquier otro campo de actividad, y no solo en campañas electorales y en el ejercicio del derecho de voto.
- un partido cuya historia está fuertemente unida a la historia de nuestro pueblo, de nuestro país, y que ha luchado siempre y luchara por reconquistar nuestros derechos como pueblo, el derecho del País Valenciano, del pueblo valenciano a su autogobierno.
- un partido que sigue considerando como alternativa válida para los problemas de nuestra sociedad, la vía del socialismo de autogestión, y que ofrece su colaboración a los restantes colectivos autogestionarios que, en diferentes campos de actuación ciudadana, están abriendo cauces hacia una sociedad de participación y responsabilidad.
Si no has encontrado aún una vía de participación, si la has encontrado pero piensas, como nosotros, que es necesario aunar esfuerzos (sin partidismos ni exclusivismos) para forzar la salida a una situación que a nadie convence.
Ponte en contacto con nosotros
Porque un futuro mejor para todos, depende, también de tu esfuerzo.
PARTIDO CARLISTA DEL PAÍS VALENCIÁ