La Alcarria Obrera fue la cabecera más antigua de la prensa sindical en la provincia de Guadalajara en el siglo XX. Heredera del decimonónico Boletín de la Asociación Cooperativa de Obreros, comenzó a publicarse en 1906 y lo hizo ininterrumpidamente hasta que, en el año 1911, dejó paso a Juventud Obrera.

El odio de la burguesía y el terror al que fueron sometidas las clases populares provocaron su total destrucción: hoy no queda ni un sólo ejemplar de ese periódico obrero.

En 2007 recuperamos La Alcarria Obrera para difundir textos fundamentales y originales de la historia del proletariado militante, con especial dedicación al de Guadalajara, para que sirvan de recuerdo histórico y reflexión teórica sobre las bases ideológicas y las primeras luchas de los trabajadores en pos de su emancipación social.

5 de diciembre de 2013

La provincia de Guadalajara en 1859

En el número 2 del año 1859 de la revista Escenas contemporáneas, se publicó el artículo que aquí recogemos en el que se hace un repaso de los “acontecimientos más notables” que ocurrieron en la provincia de Guadalajara en los meses posteriores al final del Bienio Progresista. Hay, naturalmente, que desbrozar de la complaciente prosa decimonónica y del tono hagiográfico hacia los personajes y laudatorio hacia las instituciones, la realidad de la Guadalajara de entonces. Por estas líneas cruzan el renacido Instituto de segunda enseñanza, el empedrado de las calles y la construcción de las aceras en la capital, la importancia que se concedía a la Academia de Ingenieros militares, el caciquismo y el falseamiento electoral, la fortaleza política de los progresistas y la escasa importancia de la vida económica y de la industria local. Una ojeada a la Guadalajara de hace ciento cincuenta años desde dentro.

GUADALAJARA. ACONTECIMIENTOS MAS NOTABLES OCURRIDOS EN ESTA PROVINCIA EN EL ÚLTIMO BIENIO
Consecuentes en nuestro propósito de presentar en esta publicación el cuadro fiel de los sucesos más interesantes que diariamente se verifican en todas las provincias de España, vamos á continuar nuestra comenzada tarea, ocupándonos por hoy de la de Guadalajara, donde no ha dejado de haber bastante actividad y movimiento político en este último período, gracias al celo y energía de sus autoridades, que en esto como en sus esfuerzos por el bienestar y prosperidad de la provincia son dignos de todo elogio.
Administrada ésta en un principio por el señor D. Matías Bedoya, esmeróse este funcionario en la mejor gobernación del territorio, en el que no dejó de introducir algunas mejoras, dedicándose sin embargo con especialidad al despacho de los negocios pendientes que en gran número pesaban sobre el gobierno de su cargo. Multitud de expedientes de la mayor importancia detenidos á consecuencia de las circunstancias políticas porque acababa de pasar el país, fueron despachados en breve término, obteniendo en su totalidad la aprobación del Consejo real, que halló conforme á las leyes de equidad y justicia la solución dada a los asuntos sobre que versaban por el Sr. Bedoya.
Los mismos acontecimientos políticos habían impedido el examen de las cuentas municipales, desatendido en toda la provincia: promovióle el nuevo gobernador, primero con medios suaves, después por el apremio de los morosos, y consiguió al cabo de un breve término ver en su mayoría terminado un negocio de primer interés en la administración de los pueblos. Una mejora de grande utilidad introdujo también en la provincia con el restablecimiento del Instituto de Guadalajara, que dotado de profesores inteligentes y de un virtuoso y sabio director, comenzó entonces y ha continuado después dando los mejores frutos á un país poco antes huérfano de esos auxilios tan necesarios para la instrucción y educación de la juventud.
La necesidad de construir algunas carreteras y caminos vecinales, sentida desde muy antiguo por la provincia, fue promovida con nuevos expedientes en este período, los que no han dejado de producir los más útiles resultados. Un establecimiento de baños minerales situado en el territorio de Guadalajara y abandonado por falta de recursos, llamó la atención del Sr. Bedoya, quien comprendiendo las ventajas que de él se podrían reportar, no solo en aquel país, sino en toda España, elevó el correspondiente informe al Gobierno de S. M. trabajando en cuanto en sus manos ha estado por la reedificación y restablecimiento de aquel, que creemos ya conseguida. Una complicación vino por entonces á hacer difícil la situación del gobernador de aquella provincia, viéndose en la alternativa, ó de impedir la acción de los tribunales, o de dejar á su merced sus dependientes en asuntos meramente de su inspección. Pero con tacto y tino, promovió el Sr. Bedoya expedientes sobre este asunto, que fueron en su mayoría aprobados en el Consejo real, quedando solo los más culpables á disposición de las autoridades judiciales.
El restablecimiento de las leyes Orgánicas de 1845, consecuencia inmediata del nuevo orden de cosas, fue una de las primeras que se llevaron á cabo, alternando y aun coadyuvando á ella la elección municipal de todos los ayuntamientos de la provincia en número de 399 con 92 agregados.
La difícil cuestión de subsistencias que ocurrió al par que las anteriores, no dejó de complicar la situación, por fortuna felizmente salvada, lo mismo que las demás dificultades que surgieron con motivo de las quintas del reemplazo del ejército y milicias provinciales. Las operaciones del censo de la población ejecutadas entonces también, acabaron de acreditar al Sr. Bedoya, que las llevó á cabo con la mayor exactitud y acierto.
Promovióse también por entonces la aplicación de la vacuna, tan descuidada en la provincia y de tan buenos resultados para la salud y robustez de los individuos, y se procuró por último la creación de médicos, cirujanos y farmacéuticos titulares en los pueblos del territorio donde no existían por incuria ó falta de recursos. Tan importantes trabajos terminados en un corto período, fueron además de por el gobernador de la provincia, debidos en gran parte á la actividad y celo del digno secretario D. Pedro Elices, ascendido en justo premio en su clase al gobierno de Córdoba.
Los servicios del Sr. Bedoya, reconocidos generalmente en toda la provincia, y en particular en la capital, fueron dignamente recompensados por el ayuntamiento de esta, que le regaló un magnífico bastón de concha con puño de oro, en que se hallan las armas de Guadalajara con la inscripción que le sirve de dedicatoria. Este presente fue hecho por los señores concejales de su propio peculio, dando en esto otra de las muchas pruebas de desinterés que tenían repetidas en varias ocasiones. Su presidente el Sr. D. Bruno de la Peña, generalmente apreciado en la población, no se ha distinguido, por desgracia, tanto como era de esperarse de sus buenos antecedentes, y por esto no nos ocupamos de su administración.
Nada más natural al terminar la primera parte de este trabajo, que ocuparnos de las elecciones de diputados á Cortes, asunto de grande trascendencia y uno de los más espinosos de la carrera administrativa. Varios fueron los candidatos que se presentaron en aquella provincia, disputándose la elección en un principio los señores D. Francisco Briones y Cárdeña y D. Diego García. Sin embargo, no pudo darse mayor desgracia ni menos suerte que la que tuvieron en el éxito de sus pretensiones.
De escasa popularidad ambos, y con menos antecedentes en la política, ni uno ni otro consiguieron que les sonriese la victoria. Consejero provincial el primero, á esta circunstancia debió la anulación de su acta, que tal vez le hubiese producido algún resultado, aunque aun tenía que luchar con los que después han obtenido el triunfo definitivamente.
Cuéntanse entre estos los señores Páez Jaramillo, Goicoerrotea (D. Gregorio), y D. Justo Hernández. Poco podemos decir en elogio del primero, conocido solo en la política por ser hermano del Sr. Barzanallana, y haber pertenecido al anterior Congreso. El segundo debe su reputación á sus dos hermanos, muy apreciados en la corte, donde es teniente de alcalde, y aunque por este ó por otros títulos no carece de pretensiones, ignoramos hasta el presente y hasta que el tiempo venga á justificarlas, en lo que las apoya. Nada diremos de D. Justo Hernández, pues su nombre, muy popular en Madrid, no es por cierto la política á la que debe su reputación.
Guadalajara, en resumen, ha participado del movimiento general, y correspondido á él de una manera digna, gracias al celo de su gobernador y demás autoridades. Cómo de aquel período ha pasado á otro, más fecundo quizá en sucesos y resultados, lo veremos en el artículo siguiente, donde ya se comienzan á recoger los frutos de las semillas en este sembradas, y se preparan nuevos destinos más positivos tal vez y gloriosos que los referidos aquí. Rindamos, pues, antes de terminar, el último tributo de gratitud á la memoria de los señores Bedoya y Elices, gobernador y secretario de aquella provincia en la época á que nos hemos referido en estas páginas.
Con el cambio de ministerio, se verificó otro también no menos notable en la administración de esta provincia. Su antiguo gobernador, de quien hemos venido ocupándonos, dejó el puesto al señor D. Pedro Celestino Arguelles, dignísimo sujeto de quien volveremos á hablar con la posible extensión. Ascendido el secretario Sr. Elices á Córdoba, le sucedió en este cargo el Sr. D. Manuel de Vega y Berdugo, conde de Alba Real de Tajo, persona de las mejores circunstancias, y que después de haber servido como subteniente en el ejército, fue oficial en distintas épocas del mismo gobierno de Guadalajara, y posteriormente auxiliar del ministerio de la Gobernación. Activo empleado, ha secundado las miras de sus jefes, contribuyendo en cuanto ha estado en sus fuerzas al fomento y prosperidad de aquel territorio.
En el personal de la secretaría, no se ha verificado cambio alguno digno de consideración: cinco de sus oficiales servían desde antes de julio del 58, y el nuevo gobernador, lejos de pedir su separación, ha trabajado con energía por su  conservación en sus destinos, cuando los ha visto por razones políticas expuestos á perder sus empleos.
Se ha creado una nueva plaza en que ha entrado otro oficial, continuando en sus puestos los dos que tienen los negociados del Consejo, los dos encargados de la Estadística, y los siete destinados á cuentas atrasadas. La sección de Fomento, creada en 1857 en esta provincia y compuesta de un jefe, tres oficiales y varios auxiliares bajo la inmediata dependencia del gobernador, ha llenado su cometido de una manera satisfactoria.
El cambio del Consejo provincial verificado después de julio del 58, se ha llevado á cabo sin intervención del gobernador, siendo los actuales consejeros progresistas templados en su mayor parte, y sujetos de inteligencia y laboriosidad. En su administración, la política apenas influye en sus decisiones, cuya detallada narración ocuparía este lugar si no temiéramos separarnos demasiado de nuestro objeto. Otros funcionarios subalternos hay en la provincia que podrían ser objeto de alguna ligera indicación en este artículo, empero prescindimos de nombrarlos para tratar, con la debida separación, del ayuntamiento de aquella capital.
Compuesto de moderados y progresistas, no obstante sus diferentes opiniones políticas se consagran con el mayor desinterés y armonía á todo lo concerniente al servicio municipal. El alcalde D. José María Medrano, acaudalado propietario, progresista templado y exdiputado á Cortes, es apreciado de todos los partidos, y goza de reputación por su carácter conciliador y otras circunstancias.
Esta corporación, apoyada en el gobernador, se dedica con el mayor celo y afán á la introducción de toda clase de mejoras en la población de Guadalajara, habiéndose ya emprendido el empedrado de las calles y la colocación de nuevas aceras, obras que se terminarán muy en breve. Dos fuentes que van á construirse en el paseo de la Concordia, y otros proyectos de ornato y comodidad, ocupan incesantemente la atención de aquellos concejales. El gobernador los ha invitado á ejecutar el revoque de las casas de la calle Mayor, el que estaría ya concluido si se contase con los suficientes operarios.
Encargado del gobierno militar de este distrito el celoso brigadier de caballería D. Ignacio Chinchilla, que ha desempeñado ya los de las provincias de Palencia, Jaén, Cuenca y otras, captándose generales simpatías, nada queda por desear en el servicio de este ramo, pues el que le ejerce, á su rigidez en la disciplina é ideas de orden, reúne la notable circunstancia de no tomar ninguna parte en las cuestiones políticas, con lo que aumenta el aprecio que ha sabido conquistarse.
De los diputados de esta provincia nos hemos ocupado ya en otro lugar de este escrito. Podemos sin embargo añadir, ínterin preparamos sus biografías que pensamos publicar en uno de los primeros cuadernos, que los Sres. Páez Jaramillo y
Goicoerrotea que representan al distrito de Pastrana el uno, y el otro al de Molina, no se han distinguido aún en el Congreso, habiendo tomado también escasa parte en las comisiones. Las simpatías que gozan en la provincia, los ponen en el caso de trabajar incesantemente para corresponder á la confianza en ellos vinculada, en particular el Sr. Goicoerrotea, teniente alcalde de Madrid, cuya reputación muy inferior á la de sus hermanos, le obliga doblemente á desarrollar los conocimientos de que se asegura hallarse dotado, para ocupar al lado de los diputados notables un digno puesto.
Otro diputado de esta provincia, el Sr. D. Juan Pedro Martínez, ha sido director del Parlamento, y figura por lo tanto en la oposición moderada, no siendo menor el aprecio con que es mirado en Guadalajara.
La academia de ingenieros establecida en esta ciudad, continúa dando muestras de su antigua y bien sentada fama, siendo el abundante semillero de instrucción y educación para jóvenes llamados á ser un día los jefes y representantes del ejército español. Cuenta en la actualidad cuarenta discípulos, distribuidos en las clases de los cuatro años que por el plan vigente se necesitan para recibir la instrucción teórica y práctica del cuerpo, saliendo después á servir en él como tenientes. Su jefe de estudios, el coronel D Luis Gautier, ha dado repetidas pruebas de su celo é inteligencia, introduciendo notables mejoras en la academia que dirige. El coronel, teniente coronel del cuerpo, D. Camilo Diez de Rado, jefe del Detall, es uno de los profesores que gozan de mas nombradla en el establecimiento, aunque es general la de sus compañeros, lo mismo que la de los ayudantes que hay en número suficiente para la enseñanza de los alumnos. Estos en el edificio donde se halla situada la audiencia, tienen biblioteca, museo, y gabinetes de física é historia natural, convenientemente dotados para los fines á que se dedican.
Dependientes del expresado establecimiento, existen también en Guadalajara, aunque en local aparte, los talleres de ingenieros, dirigidos por tres oficiales del cuerpo. En estos reciben la enseñanza práctica los obreros del regimiento, y se construyen los trenes de puentes y se habilitan los parques de artillería y campaña: adjunta á ambos se halla la brigada topográfica, cuyo objeto es el levantamiento de planos de plazas, fronteras y costas. Compónese de un jefe, dos oficiales, dos sargentos primeros y cuatro segundos, dos cabos primeros, cuatro segundos y ocho zapadores.
Todos estos elementos reunidos en una población como Guadalajara, influyen no poco en su fomento y prosperidad, pudiendo esperarse que dignamente aprovechados por las autoridades, colocarán á esta ciudad y provincia á la altura que reclama y merece. Deseosos de su engrandecimiento, esperamos al volver á ocuparnos de ellos, poder dar nuevas noticias más fecundas y positivas acerca del futuro desarrollo y engrandecimiento á que creemos llamada ésta, una de las partes más importantes del antiguo reino de Castilla.
Pero antes de terminar este trabajo, creemos oportuno ocuparnos de la persona del actual gobernador de aquel territorio, siguiendo el plan que desde un principio nos hemos trazado, de dar las biografías de todos los individuos que se hallan al frente de los destinos del país. La del Rdo. Obispo de Sigüenza don Francisco de P. Benavides, no tardará en aparecer en las columnas de esta publicación, siendo muy digno de semejante distinción el ilustre prelado tan nombrado ya en toda la Península, y que tantas simpatías ha sabido con quistarse en un breve período entre todos sus diocesanos.
Pero volviendo á nuestro cometido, diremos acerca de D. Pedro Celestino Arguelles, que después de haber seguido la carrera de leyes é inscribirse como abogado en los ilustres colegios de Oviedo y Ferrol, emprendió la administrativa, ingresando como oficial de gobierno político, en cuya clase sirvió en las provincias de León, Lérida y Valladolid. Nombrado secretario en 1841, sirvió este destino sucesivamente en León, Orense, Vizcaya, Murcia y Burgos, desempeñando al mismo tiempo en la primera de estas provincias el cargo de asesor de rentas por disposición del intendente, y después el de coasesor por nombramiento de la diputación provincial.
Nombrado juez de primera instancia de Pontevedra en comisión, por acuerdo de la audiencia territorial de la Coruña en 1843, ocupó este puesto con celo y acierto, dando repetidas pruebas de su amor al orden y la buena administración de justicia. En 1847 fue elegido gobernador civil del distrito del Ferrol, cuando la creación á estos destinos, siendo trasladado en 1849 al de Osuna. Con la primera de estas fechas, había también sido nombrado secretario del gobierno general de Burgos uno de los creados por el Sr. Escosura, á la sazón ministro de la Gobernación, pero no llegó á tomar posesión de este destino por haber quedado sin efecto este arreglo á la caída de aquel ministro, que fue reemplazado por Sartorius, bajo la presidencia de Narváez.
Promovido á gobernador de provincia en 1854, ha ocupado este puesto en las de Gerona, Cuenca, Salamanca y Orense, habiendo sido nombrado, sin llegar á tomar posesión, de las de Lugo y Zaragoza.
En la actualidad se halla al frente de la referida de Guadalajara. En 1854, con motivo de la invasión del cólera en las provincias de Gerona y Salamanca, prestó eminentes y extraordinarios servicios, presentándose personalmente en algunos de los pueblos de las dos primeras, en que la epidemia causaba los mayores estragos. Su presencia, acompañada de saludables y prontas medidas, produjo los mejores resultados, siendo Arguelles premiado en su consecuencia por S. M. por estos rasgos de abnegación y humanidad con la cruz de comendador de la orden de Carlos III por sus servicios en Gerona, y con la placa y cruz de primera clase de la orden civil de Beneficencia, por los méritos contraídos en la de Cuenca. Ha obtenido además otras cruces de distinción, y es individuo de las sociedades económicas de Amigos del País de León y Murcia, en las que ha desempeñado comisiones importantes. También fue fiscal del teatro de Lérida, durante su residencia en esta ciudad, como oficial primero del gobierno político.
De otros servicios al Estado, que pudiéramos citar del Sr. Arguelles, posee honoríficos documentos, pero creemos bastan por hoy los referidos para dar una idea de la carrera del señor gobernador de Guadalajara, como término del trabajo que nos habíamos propuesto hacer acerca de esta provincia.
El Secretario de la redacción,
J. SÁNCHEZ.